250 individuos del peligroso caracol gigante africano fueron encontrados en lote de Montería

Lote de 250 individuos de caracol gigante africano encontrado en Montería.

Un nuevo registro en el área urbana de Montería de la presencia del caracol gigante africano (Achatina fúlica) fue reportado el día de ayer en el barrio Portal de Almería, atendiendo el llamado de la comunidad profesionales del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre – CAV – CVS, con el acompañamiento de la Policía Ambiental, realizaron visita al lugar, con el fin de verificar la presencia del individuo invasor.

Durante la visita, se logró extraer de un lote que limita con la iglesia del barrio Portal de Almería, 6 kilogramos de caracol representados aproximadamente en 250 individuos de todas las tallas.
La zona donde se realizó la colecta de los especímenes fue acordonada durante la visita, por parte de la Policía Ambiental a fin de alertar a la comunidad del barrio sobre las precauciones que se deben tener con respecto a esta área. Así mismo se hizo un recorrido por sectores aledaños a la zona directamente afectada, con el fin de evidenciar la presencia de estos individuos.
Cabe indicar que en la temporada de lluvias en el departamento, nuevamente prolifera la presencia del caracol gigante africano, ya que es una de las condiciones que requiere el individuo para reproducirse masivamente. Ante esta condición,

El director general de la CVS José Fernando Tirado Hernández, precisó que la comunidad cordobesa debe tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

Evitar el contacto directo con el caracol y la baba que éstos producen, principalmente en los ojos, nariz y boca.
• Mantener a los niños y mascotas alejados de los sitios donde se presencie el caracol.
• En caso de contacto lavar inmediatamente.
• No consumirlo, transportarlo y/o comercializarlo.
• Evitar y eliminar de los jardines restos de madera, tejas, ladrillos, escombros u otros elementos que puedan conservar humedad y servir de refugio por el caracol.
• No utilizarlo como carnada, adorno o mascota.
• No deben ser incinerados vivos.
• En caso de establecer contacto si es necesario, se deben usar guantes de carnaza o impermeables, tapabocas y depositarlos en bolsas plásticas con agua para ahogarlos, o agregarles gran cantidad de sal de cocina o cal esto permitirá la deshidratación del caracol, y posteriormente cerciorarse que estén muertos para enterrarlos a una profundidad considerable, evitando así malos olores y que animales domésticos los consuman”, los guantes y tapabocas deben ser desechados.

La idea es que no lleguen a los rellenos sanitarios vivos y que se evite el contacto directo con el molusco.

 

Mucho cuidado

El caracol gigante africano, es una especie invasora, a simple vista es un caracol, lento e inofensivo, pero este es un molusco que puede medir hasta 30 centímetros, y puede adaptarse a condiciones climáticas extremas, se reproduce a gran velocidad, ya que pone entre 30 y 300 huevos que arrojan crías en 20 días. El caracol africano – Achatina fúlica por su nombre técnico, se está volviendo una amenaza nacional, no sólo ambiental y agrícola, sino para la salud pública. Se ubica en zonas de suelos muy húmedos y donde pasan las tomas de agua, la lluvia es un factor que hacen que salga a buscar nuevas fuentes de alimentación para proliferarse rápidamente, se alimenta de vegetales pero tanto ha sido su adaptación para sobrevivir que ahora es consumidor de cualquier alimento que encuentre en el medio natural ya sean restos de comidas o animales muertos.

Cabe resaltar que el Caracol Gigante Africano (Achatina fulica) desde el punto de vista ambiental, es una especie invasora que desplaza a otras y destruye ecosistemas. Para los agricultores es una plaga que destruye cultivos, y para la sociedad civil un animal que pone en riesgo la salud pública, ya que es vector de nemátodos del género Angiostrongylus normalmente presentes en los pulmones de ratas, que se transfiere a los seres humanos al comer caracoles crudos o mal cocidos y que ocasionan en el humano y animales silvestres meningoencefalitis eosinofílica o la ileocolitis eosinofílica, ambas confirmadas en nuestro continente.

Cuando el caracol contamina alimentos que son consumidos sin lavar, la persona se expone a que dicho parásito migre dentro de su cuerpo causando dolores abdominales y meningitis, una dolencia potencialmente mortal. Cuando eso ocurre pueden producirse irritaciones directas e indirectas que inflamarían las membranas (meninges) que cubren el sistema nervioso. Otra forma de contagio es por contacto directo después de tocarlos, llevar las manos a los ojos, la nariz o la boca.