Anciana perdida fue auxiliada por policías para encontrar a su familia

Anciana encontró su familia.

Elida Judith Ayazo Redondo, de 84 años de edad, duró 4 horas desorientada recorriendo las calles del barrio Villa Real de Montería para encontrar a sus familiares.

 Montería

 Juan Camilo Peñata Patiño e Iván Mendoza Ávila, patrulleros de la Policía Metropolitana de Montería, adscritos al CAI Comunitario, nunca pensaron que aquel 25 de enero del presente año, fueran a vivir una experiencia inolvidable para sus vidas.

 En una mañana soleada, los policías encontraron a la abuelita deambulando por las calles del barrio Villa Real de Montería, ella a su avanzada edad, con problemas de memoria, y apoyándose en un bastón para caminar, estaba sofocada y angustiada, pues, desde las 6:00 de la mañana había salido desde su casa a caminar como lo solía hacer y ya eran las 10:00 de la mañana y no encontraba la ubicación de su casa donde vive con su hija y sus nietos.

Gracias a la solidaridad de los patrulleros del cuadrante 44, que comprende algunos barrios de la Margen Izquierda de Montería, la señora Elida fue protegida y orientada para ubicar la dirección de su residencia.

Mediante entrevistas a la abuelita, y con reconocimientos al sector, finalmente, 4 horas después, los policías dieron con el paradero de los familiares de Elida Judith, quienes viven en una casa ubicada en el Minuto de Dios, barrio aledaño del sector donde se encontraba perdida.

 “La abuelita estaba desorientada. Su problema de memoria no la dejaba recordar con exactitud donde residía con su hija. Entonces junto con mi compañero de patrulla la acompañamos durante un tiempo logrando establecer, mediante preguntas, finalmente de dónde provenía y así llevarla hasta el barrio Minuto de Dios donde finalmente se reencontró con su hija”, recordó el patrullero Juan Peñata.

 Por su parte, el coronel Carlos Humberto Rojas Pabón, comandante de la Policía Metropolitana de Montería, resaltó que los policías nunca dejarán de hacer obras como estas, y que los patrulleros Peñata y Mendoza con su espíritu de solidaridad y vocación policial, actuaron de corazón y con el sentimiento de servir a los demás.