Cambio climático y planes de ordenamiento territorial

José Javier de la Hoz, columnista.

El cambio climático es definido en la convención marco de las naciones como “un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante periodos de tiempo comparables ”

Científicamente esta demostrado que las acciones del ser humano son la principal causa de aceleramiento del cambio del clima a nivel mundial, acciones ligadas a actividades de producción, extractivas, consumo , etc.

Ahora bien ese concepto de cambio climático debe ser incorporado a los planes de ordenamiento territorial, no basta hacer algunas menciones, se debe hacer una verdadera incorporación de la gestión del riesgo a este instrumento de planificación territorial, conforme al articulo 39 de la ley 1523 del 2012 y en el decreto 1077 del 2015.

El conocimiento del riesgo es fundamental en la etapa de diagnostico de los Planes de Ordenamiento Territorial por cuanto en ella podemos incorporar ese conocimiento y adaptarlo a los fines del ordenamiento, mas aun cuando ese riesgo identificado condiciona el uso del suelo y está consagrada como una determinante del ordenamiento territorial.

Posteriormente en la etapa de formulación, tomando como base la identificación y conocimiento del riesgo que se tuvo en la etapa de diagnostico se deben integrar acciones de reducción del riesgo , por ejemplo a través de la identificación de áreas en la cartografía del POT, clasificar los usos del suelo teniendo en cuenta las amenazas identificadas, reglamentar los usos del suelo y establecer reglamentaciones urbanísticas que condicionen o restrinjan el aprovechamiento de suelos que se han identificado en condición de amenaza o riesgo.

Ya adoptado el POT se deben adelantar también acciones que integren la reducción y gestión del riesgo como son: El desarrollo de estudios detallados tanto en el componente rural como urbano conforme lo ordena el decreto 1077 del 2015, de ser necesario , reclasificar el tipo de suelo, adoptar suelos de protección, proyectar medidas de mitigación, definir instrumentos de gestión del suelo, desarrollar programas de reasentamiento y realizar control urbano en las áreas que se han identificado como de riesgo.

Por último un aspecto de vital importancia y que muchas veces es olvidado y es la articulación que debe existir entre el plan de Ordenamiento Territorial, El Plan De Desarrollo y el Plan Municipal de Gestión Del Riesgo De Desastres, esto acompañado además de planes de financiación que garanticen la ejecución de los mismos.

La pregunta es ¿Si se esta haciendo una verdadera gestión del riesgo que garantice medidas de mitigación y adaptación al cambio climático en nuestros municipios?.