Cerromatoso viola los Derechos de las Comunidades, aquí la explicación

La derrotade un gigante, Cerromatoso.

Esta semana se conoció que la Corte Constitucional profirió una histórica sentencia en la cual deja absolutamente claro que con la operación de la mina de Cerro matoso se están violando derechos fundamentales de las comunidades vecinas a la explotación minera, fallo en el cual la Corte ordenó se indemnice a las comunidades afectadas entre otras disposiciones.

Junto a la minería de carbón, la explotación de níquel representa una de las actividades económicas más importantes y con mayor crecimiento a nivel mundial, motivado principalmente por su uso en la producción de baterías, computadores, cámaras y teléfonos celulares. América latina produce cerca del 11% del níquel consumido en el mundo, con aproximadamente 141.666 toneladas por año, siendo los mayores productores de la región Colombia, Brasil, Cuba, y Venezuela. Colombia es considerada uno de los mayores productores de níquel de América Latina, ocupando el octavo lugar a nivel mundial. Con yacimientos de naturaleza laterítica, es decir que contienen el níquel en aleación con el hierro (FeNi).

Para la extracción de la aleación Ferroníquel, es utilizado un proceso de minería a cielo abierto donde el material es fundido a altas temperaturas en hornos de tipo ARC para conseguir el mayor porcentaje de Níquel posible.

Las actividades de fundición de Ferroníquel pueden causar la liberación a la atmósfera de considerables cantidades de material particulado, metales pesados, níquel metálico, Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (HAPs) y variedad de óxidos complejos, dependiendo de la constitución de cada yacimiento. Todos estos compuestos, con excepción del níquel metálico han sido clasificados como carcinógenos para humanos por la IARC (International Agency for Cancer Research)

Cerro Matoso S.A. es una planta de producción de ferroníquel, la segunda más grande a nivel mundial. Dicha empresa realiza un amplio proceso para la obtención de este material, el cual inicia desde la extracción del níquel hasta su refinación, convirtiéndolo en una aleación entre el níquel y el hierro. Cada uno de estos procesos genera un impacto ambiental irremediable, que va desde la afectación al suelo, subsuelo, agua y aire, hasta el menoscabo de la salud humana.

Para la extracción del FerroNíquel en el complejo minero de Cerro Matoso es utilizado un proceso de minería a cielo abierto donde el material es fundido a altas temperaturas para conseguir la mayor cantidad de Níquel posible.

Las actividades de fundición de Níquel pueden causar la liberación a la atmósfera de considerables cantidades de material particulado, metales pesados, níquel metálico, Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (HAPs) y variedad de óxidos complejos, dependiendo de la constitución de cada yacimiento. Todos estos compuestos, con excepción del níquel metálico han sido clasificados como carcinógenos para humanos por la IARC.

Una vez liberadas en la atmósfera, este tipo de sustancias pueden constituir mezclas complejas, las cuales pueden recorrer grandes distancias llevadas por el viento, por aguas superficiales, profundas, acumulándose en suelos, transfiriendo así mismo a las plantas, llegando de muchas formas hasta su depósito en lugares habitados. Sin embargo, los efectos generados en las poblaciones con exposición no ocupacional y que viven en proximidades de sistemas de explotación son poco conocidos, al igual que los efectos de estas mezclas complejas in vitro.

Vale la pena recordar que luego de expedida la Constitución de 1991, la denominada Constitución Ecológica, se expidió la ley 99 de 1993 norma esta que creó el Ministerio Del Medio Ambiente y se creó el Sistema Nacional Ambiental, antes de entrar en vigencia esta ley no existía la obligación del licenciamiento ambiental conforme hoy lo conocemos, en este orden de ideas Cerro Matoso viene operando con un denominado Documento de Evaluación y Manejo Ambiental (DEMA) amparándose en el régimen de transición consagrado en el articulo 38 del decreto 1753 de 1994 (hoy derogado) el cual le permite seguir operando sin licencia ambiental en virtud de la irretroactividad de la ley.

Los controles ambientales sobre la mina de Cerro Matoso están en cabeza de dos autoridades ambientales; la Corporación de Los Valles del Sinú y San Jorge (CVS) y la Agencia Nacional de licencias Ambientales; la CVS en un informe presentado ante la Defensoría Del Pueblo acepto expresamente que no contaba con los equipos para verificar los informes ambientales presentados por la empresa.

Resulta escandaloso el hecho de que no existe registro documental del seguimiento ambiental a la mina durante el periodo comprendido desde 1981 hasta el año 2006, es decir por 25 años la empresa operó sin verificación ambiental del gobierno colombiano.

En resumen la mina de Cerro Matoso viene operando con un instrumento de gestión ambiental que data del año 1981, el cual durante 25 años no fue supervisado por el gobierno colombiano, pero que además y como es lógico no se adecua a la situación actual de la operación minera.

En consecuencia podemos afirmar que existen gravísimas omisiones del gobierno Colombiano en lo referente al control ambiental sobre la operación minera de Cerro Matoso, más aún cuando es evidente que operan con un instrumento de gestión y control que no esta acorde a la realidad actual y que por mas de 25 años no fue objeto de control y seguimiento de parte de las autoridades encargadas.

En buena hora la Corte Constitucional mete en cintura a esta Mina y ordena se respeten los derechos fundamentales de la comunidad indígena zenu, víctima durante muchos años de la operación minera.