Coalición ciudadana y política por otro departamento posible

Horacio Garnica. Columnista invitado de Río Noticias.
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Córdoba, un departamento con nombre ajeno y con gobernadora ajena; merece un buen nombre, una buena fama, un buen gobierno y un mejor destino: económico, político, social , cultural, deportivo, artístico, turístico, ambiental, rural y humano. Ese imperante multipropósito, compromiso y responsabilidad, es de inaplazable realización, por parte de la CIUDADANÍA cordobesa, única responsable en primera y última instancia, de los 67 años de atraso del que debió por razones raizales haberse llamado departamento del SINÚ.

Esa misma ciudadanía, que ha vivenciado y vivencia la tangibilidad real del diagnóstico de Córdoba; trafica con su voto el destino de su departamento, permitiendo de manera cómplice, que por sobre la administración pública departamental, siga pasando impune, el Atila y su caballo del desgobierno.

Desarraigar este despropósito de corruptela electoral de la conciencia ciudadana cordobesa, es un imperativo categórico, para purificar la democracia; contaminada además, por la trashumancia, y por el poder económico millonario, presuntamente de dineros mal habidos. Todo lo dicho son costumbres electorales complacidas por las mismas autoridades, que a la hora de la verdad, son la resultante de la mercantilización de las elecciones en Colombia.

La vivencia diagnostical en referencia se manifiesta en: un departamento con una economía endeble, que por años estuvo basada en el sector agropecuario, generador sólo de materias primas sin producir ningún valor agregado, ante la carencia de innovaciones tecnológicas para el proceso de transformación industrial de éstas.
De la explotación minera, sólo están quedando los socavones como lo registra Fernando Soto Aparicio en su novela La Rebelión de las Ratas, en referencia al pueblito Timbalí.

Un departamento con una inequitativa e injusta distribución de la tierra, y con una inadecuada distribución de la misma por renglones de la economía. Así lo ilustra el Plan de Desarrollo Departamental: Gestión y Buen Gobierno Para La Prosperidad 2012-2015, al registrar una extensión de 2.502.080 hectáreas en el orden Departamental, donde el 61.03 % por ciento es utilizada en ganadería extensiva; 20.13% por ciento corresponde a bosques y reservas naturales; 12 .87% por ciento dedicada a otros usos, y el 5.97% por ciento dedicada a la agricultura. Este es un despropósito humano, social y económico, que contribuye a frenar el desarrollo material y humano de Córdoba.

Un departamento donde en el susodicho Plan, sin ningún rubor, pero con una gran franqueza, se registra la siguiente muestra de incapacidad administrativa Departamental: » NO EXISTE UNA ESTADÍSTICA CONFIABLE DE EDUCACIÓN Y EN ALGUNOS CASOS NO EXISTEN». Y tengo los casos en donde no existen, pero por lo prolijo que se haría este artículo omito hacerlo.

Y al respecto es preciso preguntar:

– Cómo puede así administrarse bien la educación?

– Así será lo mismo en otros sectores de la administración pública Departamental?.

!Pobre Departamento!

Un departamento que según boletín del DANE publicado en 2018, informa que la incidencia de la pobreza en Córdoba en el 2017 era de 45.8% por ciento, por encima del 44.8% por ciento en el 2016. También registra el indice de pobreza extrema en el 2017, que fue de 11.2% por ciento. Esto significa que se ha gobernado y se gobierna de espalda al bienestar humano, porque nuestros gobernantes han entendido bien, y practican la costumbre malsana de que «el diablo entra por el bolsillo», expresión papal del Pontífice Francisco.

No es la intención hacer una disquisición diagnostical del departamento de Córdoba. Sólo tomo algunos someros aspectos muy relevantes, y lo hago sin tener en cuenta como referente el Plan De Desarrollo Departamental: Unidos Por Córdoba 2016- 2019, porque no me es fiable, al encontrar que el objetivo 10 de dicho Plan textualmente dice:
» REDUCIR LAS DESIGUALDADES ENTRE PAÍSES Y DENTRO DE ELLOS». Cómo les parece? .Además es un Plan que es extraño a la gobernadora no electa en Córdoba.

Y, la gran pregunta es: Cuál es la disyuntiva ? .

En el panorama político de Córdoba hay al momento dos empresas económico electoral: Una la encabeza el Centro Democrático y sus coaligados, y la Otra el Partido de la U y sus coaligados. Ante este dilema, muchos tenemos razón para decir: » Ni chicha ni limoná», toca provocar, generar y consolidar una Gran Tercería Ciudadana y Política, que se decida a darle otro rumbo al saqueado departamento de Córdoba.

Esta es la tarea ciudadana y política por excelencia en la hora de ahora. Tenemos que atrevernos, con gran enjundia y sintiéndonos grande, no le temamos al poder del dinero corruptor, si nos decidimos como en efecto tenemos que decidirnos, porque no podemos seguir patrocinado por acción u omisión, que se sigan robando al departamento de Córdoba y que el atraso y el desgobierno siga creciendo en detrimento del bienestar humano.

Otro departamento de Córdoba es posible. Y no olvidar la expresión de Rafael Grandet Gómez en el Himno de Córdoba:
» HOY SOMOS RESPONSABLES DE NUESTRO BIEN O MAL»