Concejal de Sincelejo agrede a su esposa y dice: ¡Fresco compa, que eso con los días se olvida!

Es increíble pensar que el protagonista de un caso aberrante de maltrato a una mujer, sucedido hace pocos días en la ciudad de Sincelejo haya sido el Concejal Luis Alberto Manotas Arciniegas, quien en medio de una fiesta familiar al parecer agredió a su esposa Salwa Dajud Lascarro con una correa, propinándole varios moretones en todo el cuerpo y parte de la cabeza.

Este es un solo caso visible de los muchos que pueden estar sucediendo en una sociedad donde 7 de cada 10 mujeres están siendo agredidas físicamente y emocionalmente. Según cifras de Profamilia, más del 74 por ciento de las colombianas están siendo sometidas por parte de su compañero sentimental; es decir, que el sitio más peligroso para las mujeres de nuestro país es dentro de sus hogares.

Como del diario vivir, como costumbre, como un anuncio publicitario, se convirtió la violencia de género en Colombia. Pareciera que los Colombianos tuviéramos una indiferencia absoluta ¿Será que vivimos en una sociedad enferma de violencia?.

La violencia hacía la mujer y dentro de los hogares se convirtió en un hecho cotidiano, cada día una agresión hace que otra agresión no sea tan arbitraria. Escribir estas palabras nos deja un sin sabor, una indignación y una sensación de impotencia.

De qué sirven las marchas, los plantones, las mujeres enardecidas pidiendo a gritos respeto por parte de sus parejas, si cada vez, es más común ver cómo un funcionario público elegido por voto popular, un ciudadano que debe ser ejemplo de la sociedad, violenta los derechos de su esposa sin ningún escrúpulo: “porque te quiero te aporrio”.

Como en un reality vivimos todos en Colombia, esperando quien es la siguiente víctima y cual moretón se hace más visible, las mujeres no pueden resignarse a convivir con un hombre que les ofrezca amor con sufrimiento y es que la pareja se escoge, el amor se elige, pero aquí en este país se escoge es un victimario.

Así mismo, fue conocido que una trabajadora sexual realizó una denuncia por violación en contra de 7 jugadores del Independiente Santa Fe, quienes al parecer abusaron de ella después de una celebración privada en un hotel en el norte de Bogotá.

Estos son los casos que salen a luz pública, solo los que se conocen y si en estos casos no se toman medidas ¿Que puede pasar con los que no se conocen y en los cuales no se ejerce presión mediática?.

Que le está pasando a la sociedad civil, si bien es cierto, que es una problemática que debe manejar el estado, todos debemos rechazar y denunciar estos casos que causan repudio. Como es posible que de las cifras anteriores solo 2 de cada 7 mujeres maltratadas denuncien a su agresor.

Pero esto es solo reflejo de una sociedad indolente, de una sociedad indiferente que se acostumbró a que la violencia haga parte de su existencia.

Este terrorismo de Género, crece de manera potencial gracias al silencio que se hace cómplice, a uno de los problemas de salud pública más grande por los que atraviesa el país.

Es el caso del Concejal Manotas un claro ejemplo del silencio cómplice, pues resulta inconcebible que al interior del Concejo Municipal, no se han tomado medidas de fondo entorno a esta problemática y más aún que el Presidente de la Corporación Manuel Barrios Gil, dice: “que no tiene las facultades de proceder en contra de Manotas hasta que las autoridades judiciales así lo ordenen”, esta indiferencia a la violencia es solo una forma de revictimizar a las victimas.

Los concejales en cualquier municipio del país, tienen el deber y la obligación de pedir la renuncia de cualquier miembro de la Corporación que haya cometido una falta grave que atente contra la integridad de las mujeres, e incluso del cabildo, sin embargo este tema del maltrato se sigue viendo como un asunto doméstico, y de seguir así nadie va intervenir.

Lo cual genera bastante preocupación, porque este fenómeno se está volviendo sistemático, pues muy parecido a las declaraciones del presidente del Concejo de Sincelejo, fueron las de las directivas del equipo Independiente Santa Fe, quienes al preguntarles que represarías tomarían en contra de sus jugadores, por la presunta violación, respondieron este asunto hacia parte de la vida privado de los miembros del club.

Aunque algunos concejales y las directivas del equipo piensen que es un asunto personal, en el cual no tienen responsabilidad, no es así, las instituciones también deben responder por este tema de política pública, donde todas las corporaciones deben velar por la protección y los derechos de las mujeres.

Hay que hacer justicia, la sociedad y la institucionalidad no pueden seguir siendo cómplices de ese delito con el silencio cómplice, hoy en día las mujeres deben ser empoderadas, aguerridas y sin miedo… con las denuncias dejan un precedente, pero con su actuar deben demostrar que sin golpes y sin fuerza física pueden ser más fuertes y más valientes que un vil agresor, como el de las manotas largas.

TOMADO DE LAS DOS ORILLAS.