Consecuencias económicas del covid-19

Artículo de opinión de : Rafael Palma.

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La desolación que día a día se desborda en la población al escuchar repetitivamente el nombre del repudiable virus: COVID-19. Pero ya no hay vuelta atrás, es un virus que desproporcionadamente se está esparciendo por toda la población mundial, y que a medida de que el contagio se convierte inmanejable, mayores estragos continúa dejando este.

Vemos como ha arrebatado vidas, como ha colapsado la economía, pero como ha incrementado el valor humano, que en épocas de crisis viene a jugar un papel muy importante.

El sector económico es el más afectado con la vivacidad de esta pandemia, los gobiernos de todas las naciones del mundo han interpuesto medidas austeras para que el contagio del virus no siga proliferándose en la sociedad.

Una de las medidas unánimes que han estipulados los gobiernos, son los decretos de cuarentena, unos decretos que su principal función es: El aislamiento preventivo obligatorio para toda la población del territorio correspondiente, a excepción de las empresas de supermercados, farmacéuticas, entidades bancarias.

Hemos presenciado de todo en el corto transcurrir de esta epidemia. Los sectores empresariales oportunistas que como su palabra lo dice, se aprovechan de la emergencia  para alterar los precios de los productos más demandados por la comunidad.

Los establecimientos de comercio alimenticio son los principales oportunista de la situación, debido a la mala interpretación del decreto de cuarentena que incluye las exclusividades y motivos  de “violar” la medida de aislamiento preventivo en ocasiones de salir a mercar, a comprar medicamentos, a consultas en entidades bancarias. Pero la muchedumbre entendió lo contrario, pensaban que la medida de cuarentena no tenía exclusiones y que por tal motivo no se podía salir de las casas, a lo que conllevó la salida sistemática y masiva de todos los ciudadanos a los sitios de abastecimiento. Conductas que erróneamente no debían tomar, contribuyen a la propagación de la pandemia.

La mala interpretación del decreto le ha costado a estos sectores económicos el enriquecimiento de proporciones muy altas, y que por la medida dichos sectores en su corta minoría, han alterado los precios de los productos que son recurrentemente demandados. Entendemos la política, porque si bien las leyes económicas nos dice, entre más demandado sea un producto, mayor es la oferta del producto (ley de oferta y demanda). Sucede con la canasta de huevos, tradicionalmente se encontraba en el mercado a 7.500 pesos, ahora se encuentra a 17.000 pesos, un aumento de más del 40%. Similar sucede con los famosos tapabocas, particularmente se encontraban a 200 pesos en las farmacias, hoy se encuentra a 2500 pesos, un aumento del 125%, un incremento exageradamente abusivo.

Charlaba con un amigo economista en donde me decía que era una situación que se veía venir (alteraciones de precios), pero que previamente nunca fueron analizadas y detalladas para los efectos bilaterales que dejaría esta pandemia. De ninguna manera, los efectos coyunturales que hacen pesos desequilibrados en el consumidor y productor se debían dejar a merced del productor. ¿Por qué? Porque con eso se evitaba la volatilidad de los precios de los productos demandados. Pero se demoraron en intervenir (organismos de control).

Para los amiguitos oportunistas no crean que la satisfacción económica que hoy están adquiriendo les durará por mucho tiempo, porque debido a estas quejas masivas por el consumidor, el gobierno tiene dentro de sus organismos de control, un organismo llamado “liga del consumidor”, una entidad reguladora y mediadora para el bienestar del consumidor. No crean que por promover comercio ya están amparados de las medidas restrictivas del gobierno si siguen abusando con los precios.

Para culminar, es inminente la recesión económica que le depara a Colombia luego de atravesar esta crisis por el Covid-19. Los resultados del producto interno bruto no van a marcar favorabilidad a finalizar el año, dado a que las empresas no van a estar produciendo por al menos 2 meses, un congelamiento negligente pero necesario. El mayor reto de Colombia para afrontar cabalmente esta crisis, se verá luego de que comience a tomar decisiones eficientes  para así evitar el contundente golpe de la recesión económica que nos depara.