Corrupción rampante: se estima que al año se pierden $50 billones

Acabadas las Farc como grupo armado, la corrupción salió a flote en la opinión pública como pus en una herida que la sociedad se negaba a ver. Hoy estamos ante graves casos que irrumpieron en los puntos más sensibles del Estado, poniendo en entredicho la institucionalidad.

Los tentáculos de este mal, enquistado desde hace décadas, se descubrieron en el Congreso de la República, en las campañas presidenciales, en la Fiscalía, en el sector privado y hasta en la Corte Suprema de Justicia, motivando a que, desde varios sectores, se propongan medidas, algunas estructurales, para intentar cortarlo de raíz.

Desde el Gobierno Nacional el presidente Juan Manuel Santos, cuya campaña presidencial es objeto de indagaciones por presunta financiación ilegal, anunció ayer la radicación de algunos proyectos de ley, como el de protección de denunciantes, el que regula el cabildeo, el Estatuto de Probidad, la ley de restricción de beneficios penales y la ley sobre contratación de infraestructura.

Por otro lado, la reforma política, que se tramita vía fast track en el Congreso, también establece mecanismos para evitar la financiación ilegal y la superación de los topes. “La corrupción es la peor forma de violencia”, dijo el primer mandatario.

Desde otras orillas hay iniciativas. La senadora Viviane Morales dijo que radicará un proyecto de ley para convocar a una constituyente que permita hacer una reforma efectiva de la justicia, lamentando que, en más de 20 años, ninguna de las modificaciones estructurales ha servido.

Por si fuera poco, la turbulencia política que se vive a causa de los seguidos escándalos, las acusaciones y las detenciones de notorias figuras de la vida nacional se da, justo, en las fechas del Día Nacional de la Lucha contra la Corrupción, un motivo más para recordar algunos de los casos más sonados en el país.

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Tomado de El Espectador.