De bocas de Ure al parque de la 93

José Javier De La Hoz. Columnista de Río Noticias.

Bocas de Ure es un corregimiento perteneciente al municipio de San José de Ure al sur del departamento de Córdoba en cuyo territorio se encuentra ubicado el cabildo indígena Zenú que lleva el mismo nombre, los habitantes de este corregimiento carecen de agua potable, el líquido es tomado de la quebrada URÉ y llevado directamente a un tanque de almacenamiento desde el cual es distribuido a las residencias sin tratamiento alguno por cuanto la planta que se construyó para este efecto no está funcionando, siendo este uno de los muchos problemas que agobian a la población de este corregimiento sumido en la pobreza.

El Parque de la 93 es un sector ubicado en la ciudad de Bogotá muy conocido por sus costosos restaurantes, almacenes de marca exclusiva y donde el valor del metro cuadrado alcanza valores astronómicos.

Esta semana tuve la oportunidad de visitar Bocas de Ure y el Parque de la 93, sitios no solo alejados en distancia sino con diferencias evidentes que me llevaron a reflexionar sobre la forma como vivo y valoró distintos aspectos en mi vida, en Bocas de Uré tomé bajo el inclemente sol una Kola Román que costó dos mil pesos y al día siguiente en el parque de la 93 la misma bebida es facturada en casi 5 veces mas, y aclaro, esto no quiere decir que este bien o mal el costo, el tema de reflexión es, ¿Estaré valorando en debida forma algunos aspectos de mi diario vivir? o sencillamente ¿gastaré energías en asuntos que en realidad no son de relevancia?, ¿Si están aportando mis actuaciones un valor para que otras personas mejoren su calidad de vida?.

Tuve la gran bendición de nacer en el Barrio Juan XXIII en la margen izquierda del rio Sinú; sector que hasta hace unos años estuvo en el absoluto olvido del estado, recuerdo perfectamente las inundaciones de finales de los años ochenta, los muertos que aparecían arrojados sobre la vía que conduce al corregimiento el Vidrial, pero también recuerdo con gran emoción esa tarde donde se grabaron escenas de la famosa telenovela Caballo Viejo en el sector de la finca Pitolandia, hoy día mi situación cambió, tengo el gran privilegio y orgullo de ser socio de una de las firmas de abogados más importantes del país, lugar al que llegué luego de cometer infinidad de errores y gracias a la oportunidad que se me dio de restaurar una vida sumida en un caos absoluto a la plenitud y orden que puedo hoy día disfrutar.

Estas experiencias de vida me llevaron a valorar los pequeños detalles de la vida, ese día en Bocas de Ure disfrute como pocas veces en mi vida una Kola Román, disfrute ver a los niños correr detrás de un balón bajo el inclemente sol, pero sobre todo valore aún más el tener una casa cómoda en la cual dormir, el acceso a servicios de salud, servicios públicos, un vehículo en el cual desplazarme, disfrutar un partido de futbol de mi hijo, comer un helado con mi hijo de 8 años y observar la sonrisa de mi bebe de 11 meses, así mismo y 24 horas después disfrute también de todas las comodidades de un hotel 5 estrellas, sus comidas y demás atenciones, y es que las dos situaciones se deben disfrutar , personalmente creo que ahí esta la esencia de vivir a plenitud.

Este es un año político, año de elecciones donde algunos llegan al extremo de romper amistades, pelearse con la familia por asuntos políticos, incluso observó en redes sociales personas con cierta influencia tratando de destruir a otros en razón de sus ideas políticas, particularmente creo que una cosa es rechazar el comportamiento de algunos políticos y otra cosa es vomitar odio y rencor sea cual fuere el motivo, se llega al absurdo de expresar rechazo en razón de las comodidades de las que ciertas personas gozan, como si el tener dinero producto de tu trabajo honesto fuera el peor pecado, y digo trabajo honesto porque afortunadamente todavía existe en Colombia algo que se llama la presunción de buena fe, principio este que respeto profundamente y que me lleva a no despotricar de absolutamente ninguna persona, esto muy a pesar de que en múltiples ocasiones soy victima de esos malquerientes agazapados recubiertos de buenas maneras con unos profundos complejos de superioridad moral pero que en el fondo no son otra cosa sino cobardes que se dedican a tratar de destruir a quien consideran no esta en su circulo, o porque sencillamente tiene opiniones profesionales distintas.

El llamado mis queridos lectores, que incluye a esos malquerientes de cuello blanco y finas maneras, es que disfrutemos la vida, gozarla a plenitud, entiende que para construir la tuya no necesitas destruir la de otro, lo único que necesitas es FE!!!