El boxeo en Montería

Por: Antonio Sánchez Charry

La región del Sinú dio a Colombia el primer título internacional de boxeo aficionado. Esto sucedió en los juegos Bolivarianos realizados en Ecuador. Zenón Vellojín se coronó como campeón de la categoría de los medianos. Vellojín había nacido en la localidad de Cereté.

Por el Sinú se practicaba muy poco el boxeo. En algunos barrios se jugaba béisbol en campo abierto y con implementos rudimentarios. Manillas confeccionadas con lona y bates de gruesas ramas de matarratón.

El primer promotor de boxeo que hubo en el Sinú fue Pedro Díaz que reunió a un numeroso grupo de jóvenes y comenzó a programar carteles, con el apoyo del empresario cartagenero Filemón Cañate, hombre de gran experiencia y que trajo de Cartagena a varios pugilistas ya experimentados que de mucho le sirvieron a la incipiente camada de boxeadores sinuanos.

En los patios del “Bar Cartagena”, situado en donde funcionó el Ley se acondicionó un ring con una capacidad para 200 personas, aproximadamente. Allí se dieron grandes combates como los escenificados por Cipriano Zuluaga (Barbulito), quien en dos oportunidades derrotó por decisión al hoy excampeón mundial Antonio Cervantes (Kid Pambelé) que subía al ring con el pseudónimo de “Jack Jordán”.

Se destacaron los cordobeses Miguel Vergara (El Zapatero), Expedito Duke (Kid Colombia) Enrique Higgins, el Gato del Ring, Mario León, Juan Gómez y otros, así como los cartageneros Miguel Ángel Pérez (Kid), el Tiburón de Marbella, Kid Vivanco y Elías Lián. Por aquí pasaron grandes figuras de Venezuela y Panamá.

Los recaudos en taquilla eran muy bajos debido a la poca capacidad del improvisado coliseo. Años después las reuniones fueron trasladadas a un solar de la carrera 4ª con calle 26 esquina, sitio que hoy ocupa la Asamblea Departamental. Nos cuenta el abogado Raimundo Berrocal que los primeros encuentros boxísticos en Montería se celebraron en el desaparecido teatro Variedades, que a la vez servía como sala de cine, circo para corridas de toros y caseta durante las fiestas del 11 de noviembre.

El primer escándalo que se presentó en una reunión de boxeo lo protagonizaron el chileno Eduardo Cartens, que regresaba a su país después de una gira por Centroamérica, y el campeón colombiano Luís Carlos Cassarán.

En Montería Cartens, luego de 4 peleas frente a retadores de Cartagena, se mantenía invicto. El mismo Cartens se encargó de hacer empresa y retó al Campeón Nacional Joe Cassarán. El combate se daría a 10 asaltos. La boletería se vendió en su totalidad 24 horas antes de la pelea.

En una entrevista privada Cartens le propuso a Cassarán que se prestara para un “tongo”, en el cual el chileno, que era absoluto favorito, se dejaría caer en el 6° asalto. Cassarán aceptó la “martingala” y exigió por adelantado los honorarios por la pelea y lo ofrecido por la coima.

Por el correo de las “brujas” el comerciante Joaquín Ghisays y el abogado Lenín Haydar se enteraron de la “manguala” y se aprestaron para desbaratar el tongo y de esta forma castigar al chileno. Le ofrecieron a Cassarán un “Billete” para que se cayera en el 4° round, este aceptó y cobró de una.

La pelea arrancó con claro dominio de Cartens y algunos buenos golpes de Cassarán, pero en el cuarto asalto, luego de un cambio de golpes Cassarán se derrumbó. El árbitro le contó los 10 reglamentarios y el público enardecido invadió el ring para cargar a Cartens, ocasión que aprovechó Cassarán para escapar del coliseo y también de Montería. Nunca más se supo de él.

El panorama actual del boxeo en Córdoba es preocupante. En Montería y en algunos municipios hay presencia de buenos prospectos pero es patente la ausencia de una infraestructura adecuada para su práctica. La indiferencia de las autoridades es absoluta.

En Montería no hay escenarios ni mucho menos implementación para que los pugilistas adelanten sus prácticas. No hay entrenadores capacitados que garanticen una adecuada enseñanza y para colmo de males el Coliseo Miguel “Happy” Lora” se encuentra “durmiendo el sueño de los justos”.