El Covid-19: una pandemia al servicio de la corrupción Colombiana

Artículo de opinión por: Carlos Sánchez Pastrana.

Desde épocas remotas, venimos escuchando en Colombia la palabra – corrupto- derivado del vocablo «corrupción», palabra que se le atañe a quienes están ligados al servicio del Estado Colombiano. Es inaudito que, en plena crisis mundial, se presenten cierto tipo de acciones desacomedidas, ya muy comunes por cierto, en nuestro país.

Querido lector, usted como colombiano, vaya preparándose para el llamado «Cartel del Covid-19» y no se extrañe, porque sin temor a equivocarme sucederá. Como es bien sabido, no es la primera vez que existen estos carteles que nos han hecho quedar mal vistos a nivel mundial, es gracias a esto que hoy Colombia, reposa en la vergonzosa lista de los países más corruptos del mundo.

Es deplorable ver como en Colombia, la Fiscalía General de la Nación, ya ha emitido órdenes de captura contra varios Alcaldes, Gobernadores, funcionarios públicos y contratistas en todo el país por la celebración de contratos sin requisitos legales y por diversos tipos de peculados, así como también, por las denominadas «ayudas humanitarias» paupérrimas, que se le están entregando a las personas más vulnerables, otorgándole un mercado que no es el estipulado en el contrato establecido, es decir, mercados comprados por una cifra de $108.894 y donde el valor real de los mercados es de $40.966, o quizá menos; mi pregunta es: ¿es menester este tipo de acciones?

Es imperdonable que, mientras el personal salud en Colombia, lucha contra viento y marea por salvar vidas, las ratas de alcantarilla y lo digo así, porque el mismísimo “Presidente de la República”, Iván Duque Márquez, esbozó que quién se adueñe de los recursos destinados para la emergencia nacional, debe tildarse así, hagan de las suyas a costa del sufrimiento y hambre que padece el pueblo. Es por eso que hoy vemos como la Procuraduría General de la Nación está abriendo procesos disciplinarios contra funcionarios de distintos departamentos del país y no sólo por los mercados, sino también por las irregularidades en la compra de elementos de Bio seguridad para el personal de salud.

La mayoría de los capturados que hoy por hoy desfilan por los pasillos de la Fiscalía General de la Nación, hacen parte del “honorable” Centro Democrático, donde justamente los militantes de este, se han visto envueltos en grandes escándalos políticos, como es el caso del hoy sindicado por las irregularidades cometidas en Agro Ingreso Seguro, quien cumplió un largo tiempo privado de la libertad en los Estados Unidos; En medio de una batalla jurídica, el exministro Arias, podrá Impugnar una condena de 17 años y cinco meses de prisión que le impuso la Corte Suprema de Justicia y recientemente vimos la medida de segunda instancia que le fue otorgada al hoy procesado. Cabe resaltar que cuando Arias cometió sus delitos no existía esta medida. Esa segunda instancia se le concede no porque la constitución así lo reglamenta, sino, por el soborno clasista que en Colombia impera.

Los procesados por las irregularidades de los recursos destinados a combatir o solventar las necesidades del pueblo colombiano, hoy gozan de casa por cárcel, le pregunto a usted, que sale día a día como yo, a trabajar dignamente para brindarle un futuro mejor a su familia: ¿es esto justo? Y sí, tal vez su respuesta es no, pero estamos en Colombia, mi querido lector, donde los de saco y corbata, los de la alta alcurnia, están aforados políticamente por un sistema judicial intocable.

Y así es todo en Colombia, un país de doble moral, donde los ejemplos más grandes de corrupción, los vemos en aquellos que nos deben mostrar el ejemplo de equidad, transparencia y responsabilidad para gobernar.

Y es que de corrupción, están enlodados todos los cargos públicos en Colombia y si observamos desde otro ángulo la situación, sin ir muy lejos, vemos las graves denuncias que periodistas en Montería – Córdoba, principalmente, han hecho sobre el manejo de dineros destinados para apaciguar la deserción escolar, donde vemos que Rectores de distintas instituciones educativas de dicha ciudad, han sobre costeado en los contratos, maquillando una suma desproporcionada en materiales educativos, donde la cifra no es la que realmente han usado.

Por otro lado, yéndonos más allá de la situación, vemos como las mismas autoridades Colombianas son clasistas, donde si usted no es de familia estrato millón o de una familia de gran abolengo, no están prestos a su servicio y el claro ejemplo podemos notarlo hace poco cuando al Cantante vallenato Jorge Celedón, en la ciudad de Bogotá, le fue hurtada una bicicleta de su propiedad, donde en menos de 72 horas, mediante un operativo fugaz, se dio con la recuperación del elemento hurtado. Pero: ¿Qué tal si a usted se le roban la moto o el carro? ¿Existirá la misma eficacia para recuperarle su pertenencia? Y aquí va el consejo del día: Mejor cuide lo suyo y no de papaya.

En este orden de ideas y afirmaciones, de ejemplos que usted leyó y en los cuales hasta se sintió identificado, puede denotar como la corrupción está a manos de la clase política tradicional, de grandes aforados políticos y de la burguesía; es por esto, que debemos ir dejando los delirios e ilusiones, acerca de que en Colombia, nunca habrá corrupción, pues lastimosamente, estamos lejos de eso.

Debemos nosotros mismos, fomentar una mente crítica y responsable en las nuevas generaciones, para ver si logramos antes de partir de este mundo terrenal, ver navegar a Colombia en el mar de equidad y hacia el infinito de la prosperidad social.

Es de vital importancia establecer una plena identificación de los recursos utilizados y quiénes sean los responsables de tramitar estos para que no haya irregularidades o malversación de los recursos públicos, que son sacro.

No es posible, no es aceptable, ni mucho menos justificable que cualquier funcionario público de este país, se apropie de los recursos o los utilice de manera indebida en ninguna situación y menos en tiempos de emergencia. Por eso, querido lector, es importante redoblar los esfuerzos para que los más afectados de esta pandemia reciban ayuda digna y oportuna.

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