El odio degrada la Política

Horacio-Garnica-Opinión.

Del odio en la política deviene las calumnias y la violencia en todo su esplendor criminal, así como lo ilustra las páginas sangrientas de la historia patria colombiana desde la génesis republicana hasta nuestros días y los días venideros por sécula seculorum; porque de nada vale que las guerrillas se desarmen, si la política de la plutocracia respaldada por muchos pobres ingenuos, sigue armada con la Doctrina del odio, inspirada en el anima del ex- líder obrero fundador del fascismo y del nazi Hitler. En esa época con los “camisas negras”, remedados en la versión paramilitar a la colombiana, y con el propósito nacionalista de la salvación de la patria.

La Conspiración Septembrina contra Simón Bolívar, los crímenes contra el General José María Córdoba y el General Sucre; contra Jorge Eliecer Gaitán, Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro, Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán y Manuel Cepeda. Y que decir de la devastación de la U. P., y de otros tantos y no tan renombrados colombianos, en la cosecha maldita de un mosaico fúnebre, patrocinado por la violencia política endriagosa de la Colombia guerrera, gobernada por la misma genealogía política, dueña del Estado colombiano, que en la defensa de su propiedad, no tienen el menor escrúpulo en aplicar la máxima: “El fin justifica los medios”.

En esta lógica del odio y de sus implicaciones perversas y macabras en la política colombiana, y la guerra de epitetos, sindicaciones y petardos verbales, de que viene siendo blanco el orence Petro, a raíz, no sólo del resultado de las encuestas, si no del fervor real que despierta en buena parte de la ciudadanía, al convertirse en un auténtico fenómeno político, producto del cansancio que hay por los mismos con las mismas; y dada la ferocidad de la política del odio en Colombia, es necesario que se garantice toda la seguridad del caso, para que pueda realizar una campaña segura, y no sólo para él, si no también para el resto de candidatos.

Es necesario erradicar la doctrina del odio de la política colombiana .