El reto de desaprender para aprender mejor

Las más importantes empresas de tecnología anuncian cada tanto el lanzamiento de un nuevo modelo de celular con diferencias que mejoran la experiencia de uso. Los compradores desechan el anterior y utilizan el nuevo. Así como aprendemos a usar ese y olvidamos el anterior, ¿por qué no hacer lo mismo con ciertos valores o ideas obsoletas?

“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer o escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”, dice uno de los personajes del libro ‘El shock del futuro’, del célebre escritor y futurista estadounidense Alvin Toffler.
Pero estos términos no solo hacen referencia a la velocidad de la tecnología, sino también al cambio de los paradigmas de ideas y valores que ocurren en la sociedad y significan un antes y un después. Se trata, básicamente, de la idea de innovar. Y eso se aplica para todos los ámbitos de la vida.

Francisco Cajiao, experto en educación, asegura que desaprender –entendiéndolo como olvidar lo aprendido– es casi imposible porque el aprendizaje tiene una relación biológica. Es decir, según teorías del aprendizaje, cada vez que se adquiere un conocimiento nuevo se genera sinapsis entre algunas neuronas (algo así como redes de trasmisión de aprendizaje).

“El cerebro se modifica cuando aprende, crea una red nueva, que es lo que los neurólogos llaman el diseño de la arquitectura cerebral”, explica Cajiao, y afirma que desaprender, entonces, es un fenómeno neurológico difícil porque significa una desconexión entre esas neuronas.

Sin embargo, aclara que lo que se puede hacer es aprender cosas nuevas que hacen que esa idea que teníamos antes pueda cambiar.

Por ejemplo –añade–, los nativos digitales saben usar una tableta prácticamente desde que nacen. “Pero a los de mi generación nos cuesta, porque antes usábamos el papel y el lápiz y ahora tenemos que añadir más información sobre el conocimiento que teníamos. Pero eso no quiere decir que olvidemos escribir en papel”, explica Cajiao.

Jean Piaget, psicólogo, biólogo y epistemólogo suizo, desarrolló lo que se conoce como la teoría del aprendizaje de Piaget. Según esta teoría, el aprendizaje no es la asimilación de paquetes de información que llegan desde fuera, sino la dinámica en la que existe un encaje entre la información nueva y las viejas estructuras de ideas. Mejor dicho: lo que una persona sabe se construye todo el tiempo.

Conrad Lorenz, por ejemplo, ganó un Nobel de Medicina por sus descubrimientos, sin ser médico. Cajiao sostiene que esta es una evidencia de la importancia de la interdisciplinariedad. Llegan ideas y perspectivas desde ángulos que los otros no veían porque tienen un aprendizaje fijo, casi inamovible, sobre cierto conocimiento.

Los médicos –analiza Cajiao– no descubrieron lo que descubrió Piaget porque ellos tenían un conocimiento establecido que les impedía ver más allá: lo que saben era así y punto.

Tomado de El Tiempo.