El titiritero y sus títeres

En un país de injustas y vergonzosas desigualdades, ubicado en la esquina noroccidental de América del Sur, sobre la línea ecuatorial, en plena zona tórrida (zona de candela), habita como un “pachá”, un ilustre titiritero ventrílocuo y latifundista por no decir más, acompañado y seguido ciegamente por una caterva de valverguistas títeres, marionetas, fantoches, monigotes, muñecos , peleles, mequetrefes, guiñoles, mamarrachos, tipejos y otros más de sus fieles seguidores como decía el renombrado Diomedes Díaz.

El titiritero de marras, tiene como trampolín para instaurar una dictadura civil en el país antes descrito, la pretensión de tener bajo su mando, antojos y caprichos a un excelentísimo títere en el cubilete del gobierno ya que no lo pudo lograr con “Juampa”, el de “Doña Mecha”; y es que “Juampa” es un gallo rejugado y espueludo, anidado y amamantado por los 4 o 5 últimos gobiernos, incluyendo los 8 años del susodicho “Juampa”.

Parodiando al ventrílocuo venezolano Carlos Donoso y sus muñecos “Kini” y “Lalo”, podemos decir que el “Titiritero” tiene también a su “Lalo”, un monito muy parecido al candidato títere, con el que éste, podrá mostrar toda su maestría en ventriloquia política. “Que el diablo sea sordo” y el país en comento no tenga la desdicha de tener un Presidente títere.

El “Titiritero” ya le tiene listo el libreto a su títere, consistente en ponerle orden al periodismo que no lo adula, dejar una sola Corte, reformar la Constitución para que el propio “Titiritero” vuelva a ser presidente y dictador civil, y continuar su obra de gobierno inconclusa en contra del buen vivir, y hacer trizas el acuerdo de paz entre el gobierno y la FARC, entre otras cosas.

Ante la amenaza y la desgracia de tener un presidente títere, marioneta y en cuerpo ajeno, los ciudadanos del país antes mencionado, serian responsables por acción u omisión de tan vergonzosa decisión electoral, al elegir a un presidente sin criterio propio, manejado como un pelele por un ambicioso y prepotente “Titiritero”, acreedor de incontables epítetos que presuntamente encuadran en el perímetro del código penal, código penal “que es como un perro rabioso que sólo muerde a los de ruana”.

Hay que realizar una incansable cruzada puerta a puerta y personalizada de pedagogía política, bien sustentada y fundamentada en lo que significa La Colombia Humana como quiebre de cambio tranquilo en la vida económica, política, social, cultural y ambiental del país, en la búsqueda de una real paz integral y el buen vivir con dignidad.

La ciudadanía tiene la palabra, y “será responsable de nuestro bien o mal”.