El voto en blanco en abstracto y en concreto

El voto en blanco es una expresión política del derecho al voto y del deber de votar, que se enmarca dentro del derecho fundamental de participación ciudadana y de elegir y ser elegido; con el cual se manifiesta la inconformidad respecto de los candidatos participantes en la elección, teniendo consecuencias prácticas como las establecidas en el artículo 258 de la Constitución Política – modificado por los actos legislativos 01 de 2003 y 2009 –:

1. Se deben repetir “por una sola vez la votación para elegir miembros de una corporación pública”, llámese congreso, asambleas, concejos; pero también las votaciones para elegir “gobernador, alcalde o la primera vuelta en las elecciones presidenciales, cuando los votos en blanco constituyan mayoría absoluta en relación con los votos válidos”.
2. De presentarse la situación anterior:
2.1. “Tratándose de elecciones unipersonales no podrán presentarse los mismos candidatos …”
2.2. “… Mientras que en las corporaciones públicas no se podrán presentar a las nuevas elecciones las listas que no hayan alcanzado el umbral”.

Esto es el voto en blanco en nuestro sistema electoral, mirado en abstracto y a muy grandes rasgos, teniendo solamente que adicionar su inconsecuencia jurídica – entendido este término como falta de consecuencias – para la segunda vuelta presidencial, como ya lo deja claro el artículo constitucional citado con anterioridad, y el 190 igualmente de la Constitución de 1991.

Para el análisis en concreto del voto en blanco frente al panorama político electoral que se nos presenta hoy, requerimos hacer un análisis concreto de ese panorama.

A segunda vuelta presidencial pasa el candidato de Uribe con 7.566.698 votos, quien hasta hace pocos meses era un ilustre desconocido de cabello “NO CANOSO”, con “experiencia” en diferentes cargos nacionales e internacionales de poca importancia, a los cuales llegó por el auspicio de Santos; antes de convertirse en congresista del Centro Democrático, gracias a la lista cerrada con la que alcanzaron a llegar al senado personajes que con su propia votación no les hubiera alcanzado para hacerse elegir en los concejos de sus municipios.

Ese es el candidato de un proyecto político de derecha extrema, que cuenta con un líder mesiánico de alta popularidad y capacidad política incuestionable, que por encima del Estado Social de Derecho de la Constitución de 1991, propuso e implementó su “Estado de Opinión”, basado en su popularidad y la opinión pública favorable que le generaron los medios de comunicación de los grandes grupos económicos, con el propósito de que no fuera la ley y la Constitución las que demarcaran y a la vez limitaran su actuaciones, sino la opinión de la gente, con la inseguridad jurídica y el peligro de desborde de poder que eso representa y representó.

Es un proyecto político rodeado de escándalos y saldos negativos, aun para el mismo Uribe y su entorno:

1. Surgimiento de las Convivir cuando el jefe del CD aun no era Presidente, de las cuales un alto porcentaje desembocaron en el paramilitarismo.
2. A La Hacienda Carimagua en el Meta, que fue adjudicada a desplazados y víctimas de la violencia se le intentó hacer el cambio de destinación en 2008 por parte de Andrés Felipe Arias, para entregarla a inversionistas privados que cultivan palma africana.
3. Quien fuera el Jefe de seguridad del ese entonces, Presidente Uribe, Mauricio Santoyo aceptó en una corte de Estados Unidos su apoyo al paramilitarismo y su participación en temas de narcotráfico.
4. Interceptación y seguimiento ilegal por parte del DAS – Policía Política – a miembros de la oposición, a magistrados de altas Cortes, a ciertos periodistas y personalidades de la política nacional.
5. El asesinato de jóvenes para hacerlos pasar por miembros de la guerrilla, a lo cual le han llamado eufemísticamente FALSOS POSITIVOS.
6. La relación evidenciada del líder del Centro Democrático con alias “La Gata” y el aporte económico de esta a la campaña presidencial.
7. La compra de votos a congresistas, a cambio de notarías y otras cositas, para conseguir la segunda reelección.
8. El entramado de corrupción de la Dirección Nacional de Estupefacientes que siguió sin control alguno, en el que supuestamente termina involucrado tiempo después un “gigante” de la política cordobesa por cuenta de unas “auditorías”; al igual que congresistas y excongresistas de este mismo departamento.
9. Irregularidades en la DIAN
10. Entrada de paramilirares por el sotano del Palacio de Nari.
11. Ex funcionarios presos, investigados, condenados, prófugos:
– Bernardo Moreno: Secretario General de Presidencia. Condenado.
– Alberto Velásquez: Secretario General de Presidencia. Condenado
– Andrés Felipe Arias. Ministro de Agricultura. Condenado
– Cesar Mauricio Velásquez. Jefe de Prensa
– José Obdulio Gaviria: Investigado por Chuzadas del DAS y ahora involucrado en el tema de los testigos visitados en las cárceles para favorecer con sus testimonios al Expresidente Uribe.
– Edmundo del Castillo: Secretario Jurídico, quien entró a alias Job a la casa de Nariño.
– Mauricio Santoyo a quien ya mencionamos.
– Diego Palacio: Ex ministro de la Protección Social. Condenado por la compra de votos para la reelección.
– Sabas Pretelt. Ex ministro del Interior y Justicia. Condenado por la compra de votos para la reelección
– María del pilar Hurtado: Directora del DAS. Condenada
– Jorge Noguera: Director del DAS. Condenado.
– Luis Alfonso Hoyos: Asesor espiritual de la campaña anterior del Centro Democrático. Investigado por el tema de los hacker
– Luis Carlos Restrepo: Alto Comisionado de Paz. Prófugo por falsas desmovilizaciones.

– Flavio Buitrago: Jefe de Seguridad. Vinculado con alias Macaco.
– Luis Guillermo Giraldo: Vinculado con manejos irregulares de recursos de la campaña de reelección del líder del Centro Democrático.
– Oscar Iván Zuluaga y Santos que fue quien en su momento dijo Uribe terminaron involucrados con financiación de sus campañas por parte de Odebrecht.
12. Familiares del mismo Uribe cuestionados.

– Santiago Uribe por conformación de grupos paramilitares y asesinato – y algunos condenados por la justicia colombiana como Mario Uribe – Condenado por nexos con paramilitares -; y una cuñada y una sobrina cuestionadas
por la justicia internacional por presuntos vínculos con cárteles mexicanos.

Y qué decir de las alrededor de 267 investigaciones sobre el mismo AUV, que son un muestreo de lo que ha significado el proyecto político que ahora se disputa la Presidencia con Petro, quien es un ex guerrillero del M – 19, movimiento que tempranamente abdicó a la lucha armada entendiendo que las armas son una forma anacrónica de llegar al poder, y por ello asumió la vía democrática para proponer la materialización de los fines plasmados en la Constitución de 1991.

Ha sido un congresista ejemplar, denunciando los vínculos de la política, el paramilitarismo y el narcotráfico. Fue alcalde de Bogotá, perseguido y destituido por el ex Procurador Ordoñez, hoy miembro importante de la campaña de la coalición de la extrema derecha.

Representa Petro sin duda un proyecto político diferente, basado en el buen vivir de los colombianos, en dejar atrás el petróleo, el carbón y todo lo que representa destrucción del ambiente como fuente de ingresos para el país y propone volcarnos hacia una producción agrícola que pase a la etapa industrial de transformación de las materias primas que producimos, generando así emprendimientos y empleos de calidad.

Ofrece educación superior gratuita, la eliminación de la intermediación en materia de salud que deriva en la eliminación de las EPS, un sistema de pilares para las pensiones, sin la competencia entre Colpensiones y los fondos privados, sino estos últimos como complemento del primero.

Si algo ya ha ganado Petro y Colombia en general es que puso a los demás candidatos y a la opinión pública a hablar de temas que antes no estaban en el panorama nacional, como lo son las energías limpias, educación superior gratuita, las ciudadanías libres, el agua como factor de desarrollo y vida; y en fin el buen vivir para los colombianos.

Frente a esas dos visiones de país, de desarrollo, de entender la política es que estamos los colombianos. Un proyecto político que ya conocemos y del cual quedan los saldos negativos que mencionamos, o un proyecto político nuevo que genera incertidumbre en algunos, por el temor a lo que no conocen o conocen mal, por las falacias y sofismas que hábil y estratégicamente han generado alrededor de la figura del candidato de la Colombia humana.

Siendo ese el panorama en concreto, hay quienes han manifestado que estamos frente a cuatro opciones a saber:

i) Votar por Duque, ii) votar en blanco, iii) abstenerse, y iv) votar por Petro.

En realidad hay otra opción más que sería no marcar el tarjetón; todas opciones válidas dentro de nuestro sistema electoral, además de respetables por ser la opción democrática y libre de quien se incline por una de ellas.

Pero más allá, en este análisis concreto, las opciones de votar en blanco, abstenerse, no marcar el tarjetón y votar por Duque constituyen una sola opción, frente a la otra que es votar por Petro, y lo explicamos así:

La propuesta política alternativa que está siendo representada por Petro requiere remontar una diferencia de 2.716.149 votos, de acuerdo a los resultados de la primera vuelta; esto si pensamos que para la segunda vuelta la votación se mantendrá estable, o una cifra superior teniendo en cuenta el crecimiento que podría experimentar la otra propuesta política con las adhesiones del bipartidismo y los otros partidos políticos que de él han surgido.

Pues bien, esa remontada que es posible, se nutre de los votantes de los otros candidatos ya fuera de la contienda electoral, entre esos los votantes del mismo Duque que luego de las adhesiones antes mencionadas despejen las dudas sobre la coherencia de la lucha contra la corrupción de la que habla el candidato de Uribe contrastandola con la foto de quienes lo están acompañando, de los abstencionistas que por múltiples razones lo sean y de quienes votaron en blanco en primera, no mencionado a los que estén optando por esa opción en segunda, porque ya están incluidos dentro de los que votaron por otros candidatos o se abstuvieron en primera.

Cada voto en blanco, y cada abstención es un voto que no va a contribuir a la remontada de los 2.716.149 votos que como mínimo requiere el proyecto político que propone cambios en este país y derrotar al uribismo y su nefasto pasado al lado de los mismos y las mismas; y tampoco, en honor a la verdad, va a sumar a los votos del otro candidato, lo que significa que no modifica en nada los resultados de primera vuelta en los que ganó Uribe con su candidato.

El voto en blanco y la abstención en este momento histórico en concreto, también tiene consecuencias, ya no jurídicas como las mencionamos antes, sino políticas; si bien no resultan ser, como erradamente se ha dicho un apoyo y respaldo a Uribe, al uribismo y su candidato, si permiten que se erija como el proyecto ganador y lo que ello y ellos significan para Colombia.

No se trata de cuestionar a Robledo, Humberto de la Calle, Sergio Fajardo y otros ilustres y no tan ilustres colombianos que deciden votar en blanco en esta segunda vuelta, antes por el contrario respeto total para ellos, por sus trayectorias y su desenvolvimiento al servicio de la construcción de un país mejor, pero si es necesario dejar en claro que su postura – legítima, legal y respetada -, termina siendo una permisión para el retorno de Uribe a la Presidencia; y como políticos que son deben asumir, si de ello se desprende, la responsabilidades políticas ante su electorado y ante Colombia en general, responsabilidad política que no estoy afirmando deba ser necesariamente negativa, pues de cada análisis saldrá la valoración que corresponda.

PD 1. Respetemos y seamos tolerantes con quienes ya decidieron votar en blanco, eso sí, no renunciemos a tratar de darle el color del futuro a ese voto.

PD2. Los abstencionistas son un electorado en potencia, que de alguna manera por indiferencia, desinformación o rebeldía no votan; pero podemos acercarlos con la información y seducción del programa humano, y dejándoles ver que también nuestra rebeldía.

PD3. En especial a Robledo mis respetos y agradecimiento, pues recibí de él, al igual que de Luis Carlos Avellaneda total respaldo cuando fui candidato a la Asamblea de Córdoba, ojala y estuviéramos – con Robledo, porque Avellaneda si lo está – montados en el mismo barco en este momento histórico.