Esther, un premio a la fe y la perseverancia

Rut y Luis Miguel se unieron en matrimonio hace más de nueve años. Han tenido la ilusión de ser padres en siete ocasiones, pero sólo en dos, su sueño fue hecho realidad; cuatro abortos espontáneos y la pérdida de un bebé a los treinta y cinco días de nacido, es un dolor que difícilmente alguien pueda entender y que muy pocos son capaces de expresar.

Su primer hijo llegó a sus vidas hace nueve años. Durante todo ese tiempo, han afrontado adversidades y felicidades, incluyendo las del cuerpo de Rut, que inexplicablemente le ponía en cada embarazo que
emprendía.

Pero las adversidades, acabaron hace más de un mes, cuando Esther, salió de su vientre y fue diagnosticada, después de un difícil proceso de gestación, en un estado que dejó sin palabras a sus padres.

Cuando se enteraron de este último embarazo, la invasión del temor fue inevitable, no sólo por sus antecedentes médicos, si no por todo lo que debió afrontar ante un Sistema de Salud precario que era notorio en la EPS donde Ruth estaba afiliada, pues mientras su esposo estaba afiliado en Comfacor EPS, ella estaba en otra entidad, inconforme con la prestación del servicio que recibía, por lo que deciden unificar su núcleo familiar en la EPS de Luis.

A su ingreso fue inmediatamente incluida en el programa de Riesgo Obstétrico, por la historia médica que le antecedía. Las oraciones aumentaron cuando en medio de exámenes rigurosos y ecografías exhaustivas, que en algunas ocasiones requirió remisiones a Cartagena y Barranquilla, diagnostican que su anhelado bebé viene con problemas de salud, debido a un quiste detectado en su cabeza y que podía tener secuelas en la vida, no sólo de la futura Esther, sino también en la de sus padres Ruth Gaviria y Luis Miguel Zapa.

A los siete meses de embarazo, los médicos empezaron a detectar en las ecografías impartidas, que el quiste que Esther, la hija por nacer de Ruth y Luis, ya no era notorio. Cuando llega el día del parto, la incertidumbre era más que entendible, las pruebas atravesadas podían volverse a repetir, pero había algo más fuerte que ni siquiera la ciencia médica ha podido explicar: FE.

¡Sana! así nació Esther, mostrando que desde el vientre vino al mundo a hacer grandes cosas y a demostrarles a sus padres cuán grande puede ser el amor de Dios. Con sus mejillas rosadas, casi del color del vestido que estrenó el día de su nacimiento; su mirada que muestra un alma tranquila transportadora de paz, unos padres con alegría infinita en sus rostros y un amor ferviente a flor de piel, entra Esther en brazos de Luis y a su lado Ruth, en las instalaciones de su EPS COMFACOR, a la oficina de María Paulina Lorduy Lema, Subdirectora de Servicios de Salud de la Caja de Compensación Familiar de Córdoba COMFACOR.

“Estamos muy agradecidos con la EPS porque sentimos el apoyo y no nos negaron nunca ninguno de los procedimientos necesarios durante el embarazo. Gracias a Dios y a la atención de Comfacor mi niña nació sana”, expresó el afortunado padre al personal administrativo que lo atiendió en esta inusual visita y que quiso conocer más a fondo su historia de vida, marcada por muchos acontecimientos, buenos y desafortunados, pero que marcaron su existencia y engrandecieron la labor de una EPS que está comprometida con sus usuarios.

Misión para la vida

Periódicamente, María Paulina Lorduy, atiende o visita a usuarios de COMFACOR EPS, no sólo para conocer sus historias de vida, si no para mejorar constantemente el servicio que se presta a los más de quinientos cincuenta mil afiliados que tiene la EPS a nivel nacional; teniendo una mirada más humana, interactuando de manera diferente con sus pacientes y garantizando al máximo que no se repitan historias que pongan en riesgo la salud y la vida, mucho menos la existencia de una EPS que durante veintiún años ha brindado beneficios a miles de familias, con un prestigio y calidad que la hacen ser parte de las mejores en el país, calificada el último año en el régimen subsidiado –por el Ministerio de Salud – como la quinta mejor EPS a nivel nacional.

La oficina de Gestión de Riesgos de Comfacor EPS, es la encargada de los programas de Prevención y Promoción, Salud Pública, Demanda Inducida y Alto Costo; sus funciones son de vital importancia dado que allí se identifica, analiza y prioriza la atención de población especial o vulnerable, con el objetivo de evitar la concurrencia de condiciones prevenibles en salud y poder responder adecuadamente a todo aquello que requiere atención prioritaria, sea de manera individual o poblacional.

Ruth gozó de toda la atención necesaria: controles, exámenes, medicamentos, visitas domiciliarias y remisiones a otras ciudades, con el fin de prevenir y controlar cualquier complicación antes, durante y después del parto.