Estos son simples “pildoras” de los impactos causados por el proyecto hidroeléctrico URRA, la pregunta es ¿Vale la pena URRA II?

José Javier De La Hoz Rivero. Abogado Especialista en Derecho Ambiental Territorial y Urbanístico Magister en Derecho Ambiental y urbano Territorial josedelahoz@lawyersenterprise.com

Los titulares de prensa en el departamento de Córdoba en las ultimas dos semanas se centran en las terribles y previsibles inundaciones que padecen varios municipios de este departamento, historia que se repite año tras año, relatos de familias que pierden todos sus bienes como consecuencia de una inadecuada planificación del territorio.

Es en ocasiones como estas viene a mi mente la frase de cajón que dice “Un pueblo que no conoce su historia esta condenado a repetirla”.

Me llama la atención como muchas personas buscan y señalan responsables sobre las inundaciones que año tras año afectan a miles de cordobeses, es ahí cuando recordé a un profesor de filosofía del derecho que en los años 90 nos estimulo para que investigáramos un poco sobre el proyecto hidroeléctrico URRA, este recuerdo sumado a una manifestaciones que observe en redes sociales donde el señor presidente de la
Cámara de Comercio de Montería abogaba expresamente para que se adelantara el proyecto URRA II , me llevaron a reflexionar sobre lo fácil que olvidamos los seres humanos; siendo mi deber recordar algunas decisiones judiciales que de cumplirse otra seria la historia, o mejor, decisiones judiciales que nunca debieron producirse por cuanto, cuando estas se emiten es porque ya el hombre desafortunadamente
realizo intervenciones en los ecosistemas sin ningún tipo de planificación responsable.

Recordemos un poco de historia: mediante resoluciones Nº 27 del 20 de febrero de 1989 , 142 de diciembre 18 de 1992 y 167 de diciembre 14 de 1992 el gobierno nacional declaro de utilidad publica e interés social las áreas requeridas para la construcción y desarrollo del proyecto hidroeléctrico denominado URRA I, el proyecto fue iniciado por ISA en 1980, en 1982 fue entregado a CORELCA y en 1982 se creo la
empresa multipropósito URRA.

A través de la resolución 0243 del 13 de abril de 1993 el antiguo INDERENA otorgo licencia ambiental para la construcción de las obras civiles y desviación del rio Sinú, esto sin adelantar los procesos de consulta previa que estaban obligados a efectuar con las comunidades indígenas Embera Katio afectadas con el proyecto.

En el año de 1997 URRA solicito la ampliación de la licencia ambiental para el llenado y funcionamiento del embalse, petición esta que fue negada por el Ministerio del Medio Ambiente a través del auto 882 del 11 de noviembre de 1997, esto por cuanto se habían incumplido los acuerdos pactados con la comunidad embera katio, entre otros el proceso de consulta previa.

Mientras estos tramites legales transcurrían , también avanzaba el proceso de fragmentación de las comunidades embera Katio por un lado, y asesinato de lideres por otro.

La Corte Constitucional intervino en el asunto es así como a través de sentencia T – 652 DE 1998 estableció un importante precedente jurisprudencial el cual se hace indispensable recordar en estas épocas de inundaciones el la cuenca del rio Sinú.

Estableció la Corte en ese momento que la alcaldía de Tierralta no solo intervino indebidamente en la autonomía de las comunidades indígenas; sino que también violo la ley al no resolver oportunamente las peticiones formuladas por las comunidades embera katio , al igual que la Gobernación de Córdoba que dejo de hacer los aportes que le correspondían para la prestación del servicio de salud a estas comunidades.

Se estableció dentro del proceso judicial que las obras civiles de la hidroeléctrica impidió la migración de los peces y aunque se hicieron esfuerzos por trasladarlos de un lado a otro de la presa no permitió su reproducción, pero que además la inundación del embalse impediría que se reproduzcan los pocos peces que se llevaron a la parte superior de la vertiente.

Estos son simples “pildoras” de los impactos causados por el proyecto hidroeléctrico URRA, la pregunta es ¿Vale la pena URRA II?