Fin de la maldición de la Cabra, Los Cachorros ganaron la serie Mundial de béisbol

Los Cachorros de Chicago acabaron con 108 sin ganar la serie mundial de béisbol, cuando derrotaron anoche ocho carreras por siete a los Indios de Cleveland.

Las expectativas para el séptimo juego de la Serie Mundial entre los Cachorros de Chicago y los Indios de Cleveland eran altas.

Entre los dos llevaban 176 años de sequía del título más preciado del béisbol. La misma se extendía desde 1908 para los Cachorros y desde 1948 para los Indios.

Sin embargo, el enfrentamiento de este miércoles de noche superó incluso las más locas previsiones.

Los Cachorros vencieron en 10 entradas por 8-7 a los Indios en el decisivo séptimo partido de la Serie Mundial, que ganaron la serie 4-3 al mejor de siete.

Fue un enfrentamiento épico con un final histórico de esos que se ven en las películas.

Incluso llovió para delicia de los guionistas de cine.

El histórico final

Por quinta vez en la historia de la Serie Mundial, el séptimo partido se tuvo que decidir en extra innings.

El corredor emergente de origen cubano Albert Almora Jr. con doblete impulsador del jardinero izquierdo Ben Zobrist anotó la carrera de la ventaja y que rompió el empate a 6-6 y otro bateador emergente, el veterano receptor venezolano Miguel Montero, pegó sencillo que llevó al primera base Anthony Rizzo a la registradora para el 8-6 que luego sería la carrera de la victoria.

Los Indios reaccionaron con anotación del bateador emergente Brandon Guyer al aprovechar el sencillo impulsador del jardinero central.

La victoria se la quedó el relevista cubano Aroldis Chapman (1-0), que trabajó una entrada y un tercio, cedió tres imparables, incluido jonrón de dos carreras, no dio bases por bolas y abanicó a dos bateadores rivales.
La cabra Billy

La victoria de los Cachorros puso fin a una de las maldiciones más famosas de la historia del deporte: la de la cabra Billy.

La verdad la cabra se llamaba Murphy y su dueño era William “Billy” Sianis.

Cuenta la leyenda que este fanático de los Cachorros no pudo entrar al estadio en la Serie Mundial de 1945 junto a su mascota, que tenía su respectiva entrada, y en el enojo arrojó una maldición al equipo de Chicago.

Esa había sido la última oportunidad de los Cachorros de conseguir el título del clásico de otoño, el cual perdieron en el séptimo juego frente a los Tigres de Detroit.