Francisca Baptista Conquistadora del Sinú

Por: Antonio Sánchez Charry

Terminaba el siglo 17 cuando aparecen por las regiones del Golfo de Morrisquillo y el Sinú un grupo de españoles, entre ellos una mujer muy hermosa de nombre FRANCISCA BAPTISTA BOHORQUEZ a la que la Corona Española concedió el triunfo de Conquistadora del Sinú.

Francisca y sus acompañantes arribaron al puerto de Tolú cunado ella apenas contaba con 20 años de edad. Era una mujer decidida, de carácter recio y que no se amedrantaba ante los peligros. Algunos historiadores señalan que salió de España escondida de uno de los galeones que hacían su recorrido entre el país europeo y esta parte de América. Huía del hogar paterno, quienes eran “hidalgos de gotera”(sin título).

Después de permanecer algún tiempo en Tolú se desplazó hasta la región de San Andrés de Sotavento, zona indígena de mucha importancia. Los indígenas la recibieron muy cordialmente y la encaminaron en su viaje hacia el fuerte de San Nicolás (hoy San Nicolás de Bari). Allí estaban afincados unos españoles a cuya cabeza se hallaban Francisco Velásquez y Marcos Cavadía, quienes ejercían como agricultores.

Velásquez también hacía las veces de “medico.”

Francisca viajó meses después a Cartagena en donde se hizo a un grupo de esclavos y se estableció en una estancia a la que llamó Pablos y Chuchurubí. Junto con los demás colonos aprendió técnicas agrícolas indígenas en tierras húmedas tropicales, en especial siembras de maíz, yuca, ñame, algodón, plátano, cacao y frutales.

Francisca se destacó por su capacidad en el aprovechamiento de todas las posibilidades que se presentaban a su alrededor. La totalidad de las cosechas eran enviadas a Cartagena para su comercialización. Con el correr del tiempo y gracias a su dinamismo adquirió nuevas estancias en las márgenes del río Sinú, llegando hasta las regiones del Retiro de los Indios y Mocarí. Su nueva residencia la estableció muy cerca de la población de Lorica. Allí montó un telar de hamacas y unos astilleros en donde se fabricaban canoas de todo tamaño.

En uno de sus viajes a Tolú conoció al Capitán Tomás de Bazán. Se unió a él teniendo una hija que fue bautizada con el nombre de Rafaela. Pocos años después murió el Capitán Bazán y Francisca y su hija regresaron a Flamencos. Estando allí recibe de la Corona Española el título de conquistadora y Pacificadora de la Provincia de Urabá, que comprendía desde la desembocadura del río Sinú hasta la del río Atrato. De allí expulsó a los enemigos de la corona y aplacó una sublevación de los indios. Lo peculiar fue que la conquistadora nunca estuvo al mando de sus tropas ni navegó al Darién para cumplir los compromisos con el rey. Había aprendido que el dorado no se ganaba solo con violencia sino con aprovechamiento de la mano de obra que les ofrecía a esclavos negros, a indios y blancos.

Con su pujante empresa comenzó a exportar desde Cartagena géneros a Quito y la Habana. Luego de un acuerdo con el gobernador de Cartagena llevo a la estancia de Pablos y Chuchurubi unos colonos judíos conversos sefarditas. Ya en San Nicolás de Bari se encontraban establecidas otras familias judías. Vivian en forma aislada prosperando rápidamente y multiplicándose. Aburridos por las labores agrícolas se dispersaron por toda la región dedicándose a la venta de mercancías a cuestas y en burros.

Doña Francisca, después de conquistar extensas regiones del Sinú, y ya cansada y envejecida comenzó a delegar funciones en su hija Rafaela, quien ya estaba casada con francisco de San Martin. Ella se fue a Cartagena con su nieto y allí inicio una lucha diplomática para que se le reconociera título de hidalguía y fuera olvidado su origen de “hidalgos de gotera”. Petición que por fin le otorgó la Corona Real y reconocida también por el obispo Antonio María Cassiani, quien ensalzó sus méritos.

Francisca Baptista Bohórquez, la Conquistadora del Sinú murió a finales de 1932.