Gaitán: El tribuno del pueblo

Artículo de opinión de : Horacio Garnica.

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Abril es un mes signado por muertos ilustres. Murieron en circunstancias diversas entre otros: Miguel De Cervantes Saavedra, William Shakespeare, Garcilaso De La Vega, Martin Luther King (asesinado), Antonio Gramsci (lo mató la cárcel), Gabriel García Márquez; y Jorge Eliecer Gaitán (asesinado).

Precisamente hoy 9 de abril de la presente anualidad, al cumplirse 72 años de su asesinato, rememoramos las circunstancias políticas y la urdimbre de su consumación fatal.

La división del Partido Liberal en las elecciones presidenciales de 1945, con dos candidatos: Jorge Eliécer Gaitán y Gabriel Turbay, facilitó el triunfo del Partido Conservador con Mariano Ospina Pérez.

Una vez en el poder los conservadores, optaron por el sendero de imponer su hegemonía. «Ante esta situación, se desató desde el gobierno lo que se ha llamado en Colombia y se llama popularmente: la violencia o guerra civil no declarada, o sea una política de terror contra los oponentes». Esa época macabra, dejó un saldo de centenares de miles de muertes impunes, en deuda, aún hoy, con el Código Penal Colombiano.

Al acercarse la nueva elección presidencial en el año 1949, Gaitán era candidato único del Partido Liberal, su triunfo se consideraba inminente. Este hecho de presagio triunfal, provocó su asesinato el viernes 9 de abril de 1.948, coincidiendo con la reunión de la Novena Conferencia Panamericana, que debía aprobar el inicio de la guerra fría por parte del imperialismo norteamericano.

El crimen de Gaitán originó un levantamiento popular espontáneo de protesta contra el gobierno, el cual fue aplastado a sangre y fuego; «incluso hay indicios de que fueron llevadas tropas norteamericanas, desde la zona del Canal de Panamá, a colaborar en la represión contra lo que se ha dado en llamar el Bogotazo».

A 72 años, ¿qué se sabe del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán? Se sabe que la Central Intelligence Agency, por siglas en inglés CIA, montó una operación contra Gaitán conocida como Pantomima, dirigida por Tomás Elliot el cual hace todo un minucioso estudio de inteligencia, e incluso llega al mismo Gaitán por medio del soborno y el chantaje, sin lograr tal propósito. Ante este fracaso los miembros de la operación Pantomima, concluyen que a Gaitán era necesario eliminarlo físicamente, por el odio que le tiene a los Estados Unidos, podría ganar la presidencia y «porque representa un problema para Colombia».

Para consumar el crimen de Gaitán, la mencionada operación contacta a Juan Roa, un colombiano de tendencia fascista, arreglan con él la macabra negociación, sin imaginarse Roa, que el plan criminal también contemplaba su ajusticiamiento después de haber realizado su encargo mortal, como en efecto sucedió.

Jorge Eliecer Gaitán, era abogado, egresado de La Universidad Nacional de Colombia. Y, La Real Universidad de Roma le otorgó el título de Doctor en Jurisprudencia con la máxima distinción académica (Magna Cumplaude). Fue representante a la Cámara, Senador de la República, Alcalde de Bogotá, Ministro de Educación y Ministro de Trabajo; excelente abogado penalista e inigualable orador político.

Promovió La Marcha de las Antorchas y La Marcha del Silencio pidiendo el cese de la violencia oficial. En La Marcha del Silencio (febrero 7 de 1948), pronunció la espléndida Oración por la Paz, cuyos apartes retrotraigo ahora: » Amamos hondamente a esta nación y no queremos que nuestra barca victoriosa tenga que navegar sobre ríos de sangre hacia el puerto de su destino inexorable».

Y, lo que se pide en esta oración coincide también, con lo que es válido pedirle al señor Presidente de Colombia de ahora. Decía Gaitán en esta Oración al presidente Mariano Ospina Pérez: «Impedid Señor, la violencia. Queremos la defensa de la vida humana que es lo que puede pedir un pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada, debemos aprovechar la capacidad de trabajo del pueblo para beneficio del progreso de Colombia».

Y, siguiendo en esta lógica de la Oración por la Paz, dirigida al presidente Ospina Pérez; Gaitán con la elocuencia y el fervor retórico que adornaba sus disquisiciones, exclamó en La Marcha del Silencio: «Señor Presidente: nuestra bandera está enlutada, y ésta, silenciosa muchedumbre y este grito mudo de nuestros corazones sólo reclama: !Que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como querías que os traten a vos; a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos y a vuestros bienes».

Y, Gaitán sabía muy bien «Que los cobardes no hacen historia» (Juana Julia Guzmán), y por eso en la Oración por la Paz decía: «Señor Presidente no somos cobardes; somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar La Paz y la libertad de Colombia». Ciertamente, sacrificó su vida, pero su sacrificio desató una violencia voraz inter partidaria en la cadena ininterrumpida de la violencia política en Colombia.

Finalizó la Oración por La Paz, diciendo: «Excelentísimo señor, bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y de exterminio. Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia».

Y, en el cementerio de Manizales, el 15 de febrero de 1948, Gaitán pronunció La Oración por Los Humildes, de la cual sólo retrotraigo un pequeño fragmento: «Verdad es que vuestras pupilas ya no se encienden en luz de amor por vuestras madres, por vuestras novias o por vuestros hijos; hombres malos las apagaron».

A Gaitán lo mataron por sus ideas de cambio, justicia y libertad, y por su vehemente lucha por la no violencia. Así, como matan a todo aquel con ideas diferentes, incluso en el ámbito del Estado Social de Derecho. «El Partido Liberal lo miró siempre con desdén, y contra él se coaligaron todos los viejos conductores». Porque él arremetía contra la oligarquía Liberal Conservadora.

Se hizo célebre con expresiones como:

» ! MAMOLA!», MAMOLA!».

Y, » POR LA RESTAURACIÓN MORAL DE LA REPÚBLICA, A LA CARGA, A LA CARGA!».

Y, » CONTRA LA OLIGARQUÍA LIBERAL CONSERVADORA A LA CARGA!».