Golpe de estado de nuevo tipo en Bolivia

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Por: Horacio Garnica Díaz
horagardiaz@hotmail.com

La renuncia del presidente de Bolivia Evo Morales, es el efecto de un golpe de estado de nuevo tipo, no cruento; ejecutado por los Comandantes Nacionales de la Policía y del Ejército, y de la autoría intelectual de la oligarquía boliviana huérfana de poder, con el presunto auspicio del gobierno de los Estados Unidos.

De este hecho golpista emanan varias lecciones ejemplares a otros Presidentes Latinoamericanos. Tales como: la deslealtad de los mencionados Comandantes con el Comandante y Jefe Supremo de las Fuerzas militantes, en este caso con el Presidentes Evo Morales; siempre habrá una potencial deslealtad según las circunstancias; la advertencia del poder que tiene la solicitud de renuncia pública a un Presidente por parte de los correspondientes Comandantes; la fragilidad de las democracias de la región; la necesidad de resaltar frecuentemente la labor de los susodichos Comandantes y de sus tropas, y mucho más cuando las protestas sociales llegan a su clímax; queda suficientemente demostrado que el real poder de los regímenes y sistemas políticos, incluyendo los llamados democráticos, en primera y última instancia, reside en las Fuerzas militares y en las armas, en poder de los susodichos Comandantes.

Algo muy distinto es que los Comandantes de las distintas Fuerzas militares de una república, dentro del mayor sigilo y ante la imposibilidad de atajar el poder de la protesta ciudadana y para evitar el derramamiento de mucha sangre, le sugieran respetuosamente a un Presidente que contemple la posibilidad de renunciar.

La fecundidad de la administración presidencial de Evo Morales en sus tres mandatos de los años: 2005, 2009 y 2014; Francisco López Segrera en su obra: AMÉRICA LATINA: CRISIS DEL POSNEOLIBERALISMO Y ASCENSO DE LA NUEVA DERECHA, pág. 53 y 54, así la describe: «Las principales políticas sociales desarrolladas por Morales, desde su primer mandato presidencial fueron: revalorización de la cultura indígena, bonos contra la deserción escolar y para los ancianos, rebajas de las tarifas eléctricas y telefónicas, la reforma agraria, que entregó títulos de propiedad de tierras del Estado a campesinos pobres. Redujo su propio salario en un 57 por ciento y el salario de muchos altos funcionarios del gobierno y de la administración pública.

En mayo de 2006 llevó a cabo la nacionalización de los hidrocarburos, a través de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, pudiendo disponer del 82 por ciento de los ingresos de los mismos. Luego amplió el control estatal hacia la minería, la electricidad, las fábricas de cemento y las telecomunicaciones.»

«El producto interno bruto (PIB) creció un promedio de 5 por ciento durante una década. En 2008, el PIB creció en un 8 por ciento de acuerdo con el FMI. En 2009 el país continuó creciendo económicamente, y el Banco Mundial sacó a Bolivia de la lista de países de ingresos bajos y la ubicó en el grupo de países de ingresos medios. La inflación durante sus tres mandatos no ha pasado del 5 por ciento y en 2015 era de 2.9 por ciento. Las reservas internacionales netas pasaron de 1, 724 en 2005 a 15,123 millones de dólares en 2014.»

No obstante, los exitosos logros del Presidente Evo, Francisco López Segrera, doctor en Estudios Latinoamericanos, en su obra antes mencionada, sostiene que: «Evo reconoce los problemas en curso que enfrenta Bolivia y las complejidades del proceso de cambio; los defectos del MAS (su Partido ); la economía dependiente del extractivismo; la confusión sobre conceptos indigenistas como la pacha mama o las tesis del buen vivir; los conflictos entre grupos indígenas; los conflictos con algunos movimientos sociales; decisiones y políticas no siempre eficaces; la persistencia del extractivismo neoliberal y el valor del mercado contra lo comunal; la existencia de coaliciones territoriales de derecha fragmentadas y sectarias que persiguen intereses estrechos.»

Enfatiza el Dr. López Segrera que las anteriores complejidades, no le impidieron al Presidente Evo gobernar con exitosos resultados, como lo demuestra: lo logrado en derechos indígenas, distribución de tierra, reducción de pobreza, reformas educativas, la extensión de salud, la política de medicina innovadora, y la nueva legislación constitucional y ambiental.

A pesar de tantos logros, Evo perdió por 48.7 por ciento el referéndum de febrero del 2016, que pretendía posibilitar su reelección. Se cree que el referéndum lo perdió por los ataques en las redes sociales sobre presuntos actos de corrupción y por cuestiones conyugales. Y, de manera esencial por los propósitos de la «nueva derecha» de volver al poder en obediencia a sus propios intereses y a los intereses del gobierno estadounidense.

Sólo la larga permanencia en el poder de Evo Morales pudiera ser su error. Porque se me ocurre preguntar: No había en el MAS, otro personaje de estatura presidencial?

No hay duda, el generalato boliviano introdujo en la historia política Latinoamericana, un nuevo tipo de golpe de estado no cruento; consistente en solicitarle públicamente la renuncia a un Presidente. Y, lo grave es que sobre éste hecho sólo se han pronunciado, hasta hora, los Presidentes de Méjico y Paraguay. No quieren incomodar al gobierno gringo. Recuerden: «hoy por ti, mañana por mí».

Montería La Perla del Sinú, noviembre 12 de 2019.