Hombre tiene orgasmos sin parar gracias a un estimulante anal para tratar su próstata inflamada

El investigador británico Roy Levin, de la Universidad inglesa de Sheffield, publicó un estudio médico que resulta de lo más curioso. El protagonista del mismo es un hombre de 63 años de edad que tuvo… Un ‘problema’ que a muchos no nos gustaría vivir: tener orgasmos sin parar gracias a un estimulante anal adquirido para tratar su próstata inflamada.

La situación podía presentarse en cualquier sitio. Por ello, necesitó utilizar condones diariamente a fin de evitar… Accidentes.
El hombre tenía una próstata y vida sexual completamente sana para su edad; sin embargo, en un punto sufrió una infección en la próstata. Cuando acudió a un centro asistencial, el médico le recetó un fármaco conocido como ‘Cialis’, el cual le sirvió para desaparecer el problema.

El paciente también decidió adquirir un masajeador prostático llamado ‘Aneros Helix’, a fin de rehabilitarse completamente. No obstante, esto le causó la aparición de orgasmos extremos, calificados en la categoría ‘Super-O’ según el estudio publicado.

Dichas situaciones se manifestaban en su pene, ano, pelvis y perineo; podían ocurrirle en cualquier sitio y bajo diversas situaciones. En un punto incluso solo necesitaba colocarse un preservativo para llegar al orgasmo. El aspecto negativo es que todo esto le provocó una fuerte adicción, algo que derivó en molestias físicas, según se explica en el texto.

“El sujeto descubrió que, aunque los orgasmos eran muy disfrutables, pasaba demasiado tiempo experimentándolos. Además tenía una vieja lesión en el cuello que le provocaba molestias asociadas a los espasmos musculares en determinada posición al tumbarse. Llegó un momento en el que le resultaba difícil dejar de experimentar orgasmos y devolver su cerebro a la normalidad”.

Por ello, decidió que necesitaba dejar de masturbarse y de experimentar los orgasmos para tener una vida normal. Incluso en las relaciones sexuales podía disfrutar de hasta diez orgasmos sin eyacular y sin estimulación previa.

“Se ha demostrado que es difícil dejar de experimentar estos orgasmos y ‘deshacerse’ de sí mismo para volver a la normalidad”, detalló el doctor Levin, en declaraciones recogidas por el diario británico The Sun.