Iragorri, a rescatar a La U de la agonía

En la noche de este miércoles, los congresistas del partido de La U se reunirán para definir la fecha definitiva en la que harán su convención para recibir a Aurelio Iragorri como nuevo director de la colectividad. Pero aún sin haber llegado, Iragorri ya tiene varios pendientes para resolver de inmediato con el fin de cumplir la orden que el presidente Juan Manuel Santos le dio a la bancada de su partido hace menos de dos meses: aliarse con un candidato de la Unidad Nacional para mantenerse en el poder en 2018.

No le quedará fácil. Encontrará una bancada dividida entre quienes quieren buscar una coalición por la paz para 2018 y quienes ya armaron tolda aparte con Germán Vargas Lleras o simplemente salirse del Partido.

Por eso en La U tienen la esperanza puesta en la figura de Iragorri para volver a unir el Partido que otrora fue la mayoría en el Congreso (ahora no lo es por los escándalos de corrupción que afectaron a sus dos barones electorales, Musa Besaile y Ñoño Elías), mantenerlo como el más votado del país y definir con quién se van para 2018.

La Silla supo que la semana pasada tanto el presidente Juan Manuel Santos como Iragorri le insistieron a los congresistas en una reunión en Palacio y otra entre el Ministro y representantes, que llegará al Partido en las próximas semanas y no el 22 de septiembre como se tenía previsto, dado que la idea es que llegara una vez el país recibiera la certificación de cero aftosa y eso ocurrió a inicios de este mes.

Independientemente de las razones de su demora, que han dado para todo tipo de especulaciones, los congresistas ya cogieron ventaja sobre lo que creen que debía hacer La U de aquí a 2018 para aliarse con los candidatos a la Presidencia.

Primer laberinto: la unidad de los bandos

Una de las primeras tareas de Iragorri, según los congresistas consultados (cuatro senadores y cinco representantes) es unificar el Partido.

En la U mantienen la idea de “poner Presidente” contando con los más de 2 millones de votos que tienen sus 19 senadores y 37 representantes y para llegar a negociar esos votos con los candidatos “Iragorri tiene que cohesionar a los senadores”, según nos dijo el representante Hernán Penagos, quien estuvo reunido con el Ministro la semana pasada.

Como hemos contado durante el último año, dentro de la bancada en el Senado se formaron al menos dos grupos de congresistas que estuvieron de pelea durante los últimos meses: la llamada ‘disidencia costeña’ liderada por el senador Armando Benedetti, y los congresistas afines al senador Mauricio Lizcano (como Maritza Martínez, Manuel Enríquez, Manuel Mora y José David Name), quien para esa época era el Presidente del Senado.

Sin embargo, entre más se demore Iragorri en llegar, más difícil se ve la posibilidad de ir unidos porque los congresistas han comenzado a buscar sus propias toldas.

Para algunos, como Lizcano, que el Partido no tenga candidato propio los deja automáticamente en libertad para buscarlo por fuera y a la vez, conseguir apoyos dentro de La U para que toda la bancada se monte al bus que consideren ganador.

Para otros, lo más importante fue que el presidente Santos les dijera en la reunión en julio con la bancada que “buscáramos candidato de la unidad nacional, el que esté mejor rankeado”, como nos dijo un representante al recordar lo que les dijo en Palacio.

“Y para todos fue el mensaje de irnos con Vargas Lleras o con De la Calle”, insistió esa fuente.

Y por eso, los congresistas comenzaron a actuar en consecuencia.

Por un lado, Lizcano y el representante antioqueño Juan Felipe Lemus adhirieron a la candidatura de Germán Vargas Lleras como adelantamos el jueves, y se pusieron como meta conseguir al menos 20 mil firmas en el Eje Cafetero para su campaña.

De otro lado, el senador Roy Barreras está en conversaciones con Humberto de la Calle para buscar que este Partido lo apoye en una eventual candidatura liberal, parte del plan que con algunos rojos como Juan Fernando Cristo y Juan Manuel Galán han venido cocinando una facción de La U liderada por Roy y Benedetti desde el año pasado.

La decisión de a quién apoyarán en la candidatura presidencial, sin embargo, tomará varias semanas más.

Aunque Lizcano propondrá en la convención (que según un funcionario del Partido sería en las primeras semanas de octubre) apoyo a Vargas Lleras, otros creen que “no tiene sentido tener candidato ahora”, como nos dijo el representante Penagos y en el mismo sentido los senadores Ángel Custodio Cabrera y Benedetti.

Lo dicen porque para ellos la principal labor de Iragorri es la sobrevivencia de la colectividad en el Senado en 2018 y la puja por los candidatos los puede dividir.

El laberinto de la lista

Mantener las 56 curules que tienen, a través de la conformación de las listas, ante la inminente posibilidad de que el uribismo y el vargasllerismo los superen en votación al Congreso será todo un chicharrón.

A eso se suma que los dos mayores electores de La U, los senadores Bernardo El Ñoño Elías (detenido por el escándalo de Odebrecht) y Musa Besaile, quien está involucrado en el escándalo de entrega de coimas a magistrados de la Corte Suprema, no volverán a lanzarse al Congreso (movida que como contamos beneficia al vargasllerismo en Córdoba), y sus votos, aunque serían heredados para políticos cercanos, como el hermano de Musa, Johny Besaile, podrían ser menos gracias al coletazo de los escándalos.

En Antioquia, por ejemplo, el mayor elector en Cámara de La U, el representante Juan Felipe Lemus (39 mil votos, 6 mil más que León Darío Ramírez), tiene en entredicho su continuidad en el Congreso y no se descarta que lleve esos votos al uribismo; y el mayor elector en el Senado en ese departamento, Mauricio Lizcano, no volverá al Congreso.

En Bogotá, como contamos, La U no tiene candidatos fuertes hasta ahora en la Cámara y se resignará a sobrevivir con las dos curules que ya tiene.

Tampoco es claro si la cabeza de lista al Senado será el senador y excandidato presidencial Roy Barreras, como se había pactado en la reunión de Santos y su Partido en julio.

Según nos dijeron por aparte dos congresistas que conocen la movida, el ofrecimiento de Santos iba encaminado a que Roy desistiera de su aspiración presidencial (que nunca arrancó). “Una de las labores de Iragorri será buscar la cabeza de lista”, nos dijo otro congresista.

Ante las dudas sobre quiénes conformarán la lista y como un posible plan para salvar las curules, en la reforma política quedaron expuestas dos opciones por parte de La U: el transfuguismo que propuso la senadora Sandra Villadiego (que aún no se discute pero que el Ministerio del Interior rechazó de tajo para no viciar la reforma y que pueda caerse en la Corte Constitucional), y una posibilidad de hacer listas de coalición entre todos los partidos, incluidos los grandes, que quedó dentro de la ponencia que revisará desde esta semana la plenaria de la Cámara

“No entendemos por qué algunos como los minoritarios pueden tener listas de coalición (en la reforma) y nosotros (los grandes) no. Si La U y el liberalismo quieren sacar su lista al Senado con la reforma lo podría hacer”, nos dijo otro directivo saliente de La U, el representante Berner Zambrano, quien coordina la ponencia de la reforma.

Y aunque la propuesta recibió críticas porque no cumpliría con el espíritu del punto de participación política del Acuerdo con las Farc de ampliar la democracia a los movimientos y ciudadanos que no han tenido acceso a ella, solo hasta el debate en la plenaria de la Cámara podrá saberse si tiene futuro.

“Yo no quiero ser el sepulturero de La U”, dijo Iragorri en la única entrevista que ha dado sobre el tema.

Por ahora su primer reto será sacarlo de cuidados intensivos.