Jaraguay y Nain: nombres macabros

Verdad sobrada, sabida, afrentosa y no explicada por inexplicable, es llamar sin escrúpulo alguno al Estadio de fútbol de Monteria Jaraguay y al palacio de la gobernación Nain; adefésicos bautismos ideados no sabe uno porqué “geniales” cerebros, que con estos macabros nombres pisotean el prestigio y buen nombre del departamento de Córdoba y la sana idiosincrasia de sus gentes.

Quiero suponer que esa no fue la intención y que se hizo de buena fe, por ignorancia y menosprecio por el estudio y conocimiento de la historia Zenú, autóctona y raizal.

Bien lo dice el escritor José Luis Garcés González en una de sus obras: “Siempre pisamos sobre muertos anteriores. Y esos otros tenían su cultura, tenían sus valores. Nos dejaron su historia. Para que la conozcamos, para que aprendamos de ella. Pero nosotros le sacamos el cuerpo, o, sencillamente, la despreciamos”.

Es un despropósito mantener los maculados nombres antes mencionados, para designar lo que identifican, porque es honrar la memoria ambiciosa y criminal del cacique Jaraguay autentica fiera humana, y al mismo tiempo recordar a Nain, región donde fue enterrado con todos sus tesoros mal habidos, el innombrable cacique, de ingrata recordación.

En esos pretéritos momentos bautismales, se ignoró que en la historia de la Sinuanología nuestra, hay nombres de caciques de buena calaña y epónimos; posiblemente fue una ignorancia o un olvido involuntario. Ahí no podían faltar dos emblemáticos nombres: MEIXIÓN y MANEXCA, esposos y padres de los zenúes.

Todo esto me causa una preocupante inquietud y curiosidad; porque encuentro unas infelices coincidencias que quiero compartir con mis lectores y de manera especial con los cordobeses. El Escudo del departamento de Córdoba tiene en pleno centro un corpulento tigre; el palacio de la gobernación de Córdoba se llama Nain; el Estadio de fútbol de Monteria se llama Jaraguay; el equipo de fútbol de Córdoba se llama Jaguares y el equipo de béisbol se llama Leones. ¡Que coincidencias de ferocidades!, ideadas por quienes por voluntad de la ciudadanía nos dirigen. Ojalá algún psiquiatra estudiara este comportamiento de loas a las fieras.

¿Será eso lo que somos los cordobeses?. Ahora entiendo o quiero entender el porqué en Córdoba se firmó el 23 de junio de 2001 el llamado Pacto de Ralito.

Jaraguay del que deriva su inmerecido nombre el Estadio de los Jaguares, fue un iracundo cacique, despreocupado de sus gobernados, a los que ponía a la recolección de oro para saciar su desmedida ambición, y a los que ordenó en una de sus fiestas que quemaran vivo en una fogata al sabio sacerdote Cafié, en un acto horroroso de crueldad, que al poco tiempo fue vengado por sus súbditos dándole muerte en forma similar.

A Jaraguay con nuestra complacencia por acción u omisión, se le honra su nombre, con el nombre del estadio de fútbol de Montería y con el nombre del palacio de la gobernación de Córdoba, se le recuerda con honores el nombre de su cementerio.

¡Qué vergüenza y desvergüenza!