La aberrante cultura colombiana: imitaciones y críticas

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Colombia, un país identificado por ser altamente productivo, económico, constructivo, entre otras facultades. Pero a Colombia sus personas que lo conforman no son personas, a que voy… En Colombia se están creando culturas insaciables, culturas que no representan la gran potencia que es el país suramericano.

Yo he sido un preciso critico de los programas que no dejan al país evolucionar, uno de ellos se llama “YO ME LLAMO”, un programa de imitación, exclusivamente para personas que se parezcan a otras personas, suena irónico, pero es así. Es sorprendente y a la vez aterrador, porque masivamente personas todos los años participan con su presencia imitadora en el programa, lo que para muchos es positivo, para pocos es negativo. “Positivo”; porque se presentan personajes talentosos, habilidosos, con cualidades indescriptibles. Negativo: Es un programa encargado en hallar personas que imiten perfectamente a otros sujetos, en especial a cantantes.

Es increíble al tal grado de gravedad en el que ha llegado la sociedad, como decía Raúl Santi, un canta-autor colombiano “La cultura de yo me llamo tiene que terminar en Colombia” y tiene razón, y por eso lo respaldo. “YO ME LLAMO” no deja explotar las potencialidades y cualidades que tienen las personas, su enfoque y visión está en que se parezcan a otros, en buscar características detalladas de otros. En realidad el programa es tan cínico de exigirle a sus participantes que busquen características de otras personas cuando ni siquiera ellos mismos (los concursantes) han encontrado sus propias cualidades, sus propias fortalezas que los conforman y los identifica como personas, qué lamentable.

Por eso a voz pública digo con total franqueza y razonabilidad, que el programa “YO ME LLAMO” es todo lo que NO debe ser una persona.

Otro de los aspectos criticables del programa son las Críticas, antes de fundamentar quiero decir que, no estoy de acuerdo con la crítica mientras no haya solución, para contextualizar; hay personas que se esmeran y se dedican en criticar y criticar, pero no presentan soluciones, no dan motivos del por qué algo está mal, entraríamos en una doble moral ilógica: “Critico pero no sé por qué estoy criticando”, atentos a eso. Continuando con las justificaciones, en el programa se presentan episodios altamente sensibles, cotidianamente los participantes son agredidos verbalmente por sus “instructores”, a lo que le llama el programa “exigencia”, la exigencia no se empeña en criticar y criticar, que lo diga el país asiático Chino quien es un claro ejemplo de lo que es la exigencia, en donde denominan a este valor como: habilidad, Persistencia, reconocimiento. Son las tres cualidades por la que debe sobre pasar la exigencia. Pero en el programa no sucede eso, ocurre exactamente lo opuesto, en el concurso te critican y te critican hasta deprimirte, y agotarte, eso no se llama exigencia, ni mucho menos competitividad.

Siempre he dicho que el reconocimiento hace parte del progreso y del alcance al éxito, cuando a ti te reconocen tus habilidades, tus acciones, tu modo de pensar, esas personas son contributivas a que uno continúe por el camino, pero si se empeñan en criticarte, vas a vivir la vida llena de estrés, de agobio, y luego va a ser demasiado tarde para continuar y disfrutar.