La doble moral de la Contraloría General de la República en Córdoba

Por: Toño Sánchez Jr.

Tenía para hoy la segunda parte del recuento histórico de Córdoba, pero una información de la Contraloría General de la República me obliga aplazar para mañana dicho recuento.

Inicio con esta respuesta que dio el exgobernador de Córdoba, Alejandro Lyons Muskus, ante una pregunta que le hice:
T.S.Jr.¿Dónde estaban los organismos de control para dejar pasar todo este escándalo de la salud?

A.L.M. Debo reconocer que todos esos controles fallaron y será la justicia la que determine si lo hicieron por omisión o por un acuerdo con algún prestador. Pero lo cierto es que como gobernación a nosotros nos correspondía reportar a las entidades nacionales del sector salud todas las prestaciones que estábamos realizando y esto se viene haciendo desde el año 2013. No era una sorpresa para los organismos nacionales que esta prestación se venía dando, esto no era oculto ni secreto, se les informó frecuentemente. De esto se puede auscultar cuál era la periodicidad y cuáles eran los funcionarios a quienes les llegaba esta información. Tiene que quedar en claro que en el año 2013, 2014 y 2015 todo esto fue auditado por la Contraloría Nacional. Toda esta prestación ya había sido auditada, qué pasó, yo no sé. No me consta un hecho de corrupción porque a mí jamás me pidieron un peso. El único hecho que a mí me corresponde testificar y aclararle a la justicia, que además no soy un testigo directo sino de oídas, es que terminando mi periodo un señor de apellido Pupo, a quien apodan ‘El Nene’ Pupo, buscó a Guillermo Pérez directamente, uno de los prestadores de salud, y le exigió 400 millones de pesos para enterrar el tema de hemofilia, así textualmente. Yo le pregunté a Guillermo Pérez si había un problema en ello. Me dijo que no había problema, que toda la prestación se había ejecutado a satisfacción, que todos los pacientes eran reales y que a todos se les prestó el servicio. Consulté con el jefe de autorizaciones, Adalberto Carrascal, y me dijo que todo estaba bien.

Entonces yo le sugerí a Guillermo Pérez que no pagara los 400 millones de pesos, porque si no había ningún problema uno no tenía porque pagar o ceder ante un chantaje o extorsión. Tengo entendido que no pagó, pero sí terminó arreglando [Guillermo Pérez] todo con la Regional Córdoba de la Contraloría. ¿A quién le pagó allá? No lo sé. Pero sí pudo resolver el problema, esto lo sé por una conversación posterior que tuve con él. Y ya yo por fuera de la gobernación, en el 2016, hace la Contraloría otra auditoria de lo que ya estaba auditado. A mí me extraña que la Contraloría no haya ordenado una investigación contra todos aquellos que auditaron antes y no encontraron nada. Porque si esto lo detectan en el año 2013 se hubiesen podido salvar muchos recursos. Y se hubiera podido detener prematuramente lo que luego nos costó más, no solo en recursos sino en todo este escándalo en donde resultaron involucradas muchas personas y muchos inocentes que actuaron de buena fe.

Creo que la Contraloría General de la República le debe muchas explicaciones a los colombianos y cordobeses por el robo de la salud en Córdoba. ¿Dónde estaba esta Contraloría General para el año 2013, 2014 y 2015? ¿Qué fue lo que Auditó? ¿Negoció las auditorías? ¿Cobraron por favorecer a alguien con esas auditorías? ¿Por qué volvieron a auditar lo auditado? ¿Para ‘enderezar’ lo torcido? ¿Quiénes se enriquecieron con estas auditorías? ¿Por qué no muestran los resultados de las auditorías que realizaron en esos años en especial? ¿Cuáles fueron los ‘HALLAZGOS’ que encontraron?
Que ahora no me vengan con el cuento de que Alejandro Lyons miente en su declaración cuando habla del tema de los organismos de control.

Para nadie es un secreto en Córdoba que la Contraloría General de la República ha convertido en una herramienta de extorsión los tales ‘HALLAZGOS’. No es sino ver el patrimonio, de muchos funcionarios de esta Contraloría, cómo se ha elevado de la noche a la mañana.

Así como los nuevos ricos de Córdoba, son quienes se han timado a la salud en los diferentes carteles que aquí funcionan con el beneplácito de estos órganos de control –Sida, Hemofilia, Terapias, Rehabilitación Oral y Síndrome de Down- así se han enriquecido también quienes se encargan de vigilarlos.

La vigilancia fiscal selectiva no es justicia ni le hace bien a un país. Aquí tampoco es un secreto que los organismos de control e investigación son una herramienta para perseguir políticamente a adversarios políticos, o para ‘voltearlos’, como dicen en ese perverso argot político. No es sino ver cómo desde Bogotá nos han dado últimamente unas excelentes lecciones sobre el tema.

¿Cuánto le cuesta a los colombianos la Contraloría General de la República? ¿Cuánto dinero recupera de verdad anualmente por fallos fiscales? ¿Cuántos de esos ‘HALLAZGOS’ administrativos terminan en una sanción disciplinaria?
¿Cuántos de esos ‘HALLAZGOS’ terminan en una investigación penal y una condena por esos delitos? ¿Cuántos de esos ‘HALLAZGOS’ terminan en una condena fiscal?
Pero resulta, que como por arte de magia, la mayoría de esos ‘HALLAZGOS’ se desaparecen en la misma Contraloría General.

No olvidemos de la Contraloría General de la República es la entidad politiquera por excelencia en Colombia. En un reciente pasado siempre se la dieron a los costeños, porque maneja una excesiva burocracia. Es por ello que usted ve allí trabajando a mucha gente de la Región Caribe. No olvidemos lo que llamaron en su momento el ‘Control Interno’.

Además la Contraloría General de la República es el cargo que mide la relación de obediencia entre Congreso y Presidente. Recuerden que una de las pocas veces en donde Senado y Cámara se juntan es para elegir al Contralor. Quien por lo general es aquel a quien el Presidente le haya hecho el guiño. Palabras más, palabras menos, yo pongo a quien me va a vigilar por 4 años fiscalmente.

No habría problema alguno con esta elección si en este país existiera una verdadera independencia y autonomía entre los poderes públicos. Pero eso no es así. Ni ha sido así, Ni será así.

Funcionarios corruptos siempre van a existir, lo fregado del asunto es que quienes van a vigilar o controlar se alíen con aquellos para timarse al Estado. Es el ratón y el gato unidos temporalmente, o en alianza estratégica, para ir los dos por el queso. Porque aquí ya hizo carrera que quitarle dinero a un funcionario corrupto no es corrupción.

No faltará quien me diga que el control de la Contraloría es posterior. Bueno, aceptemos que así sea. ¿Entonces en 2014 no se dieron cuenta lo que pasó en 2013? ¿En 2015 no
notaron nada raro de lo que había pasado en 2013 y 2014?

Ya hay varias personas detenidas por este escándalo de la salud en Córdoba. Ellos deberán responder por lo que se les demuestre.

Aquí tiene que quedar en claro que la responsabilidad penal en Colombia es individual, no regional ni departamental. Pero más claro nos tiene que quedar el papel que jugaron todos los organismos de control y vigilancia en este inocultable robo.

No me cabe duda, de que esto no hubiese pasado de haber actuado estos organismos de manera honesta. Para un tumbe de esa magnitud se necesita obligatoriamente de ‘aliados estratégicos’ en los organismos de control y vigilancia.

Y con respecto al último pago hecho por la Gobernación de Córdoba a una empresa que maneja a hemofílicos creo que hay que mirar con detenimiento todo lo actuado, porque todo parece indicar que allí hay enquistada una mafia que viene desde hace muchos años, que ni gobernadores han podido con ella.
@tonsanjr