La gota que rebasa la copa

Rafael Emiro Garnica Díaz. Columnista invitado de Río Noticias.

Escasos dos años es la edad de la Liga Femenina de Fútbol Profesional Colombiano, nacida a instancias de la Dimayor para que equipos profesionales constituyeran equipos femeninos.

Ha sido un torneo de pocos meses quedando las jugadoras inactivas por más de un semestre.

Esto trae problemas de carácter contractual, especialmente en lo relacionado con la titularidad de los derechos deportivos. Los clubes son titulares de los derechos deportivos de los jugadores siempre y cuando tengan un contrato de trabajo vigente ( S 320 de 1997).

Siendo así las cosas los clubes pierden su mejor activo patrimonial como son los derechos deportivos de las jugadoras.

La punta de lanza de este problema es que el torneo de la Liga Femenina no tiene patrocinadores, asumiendo los clubes los costos del evento.

Si algunos clubes del fútbol profesional integrados por hombres, con más apoyo de la empresa privada y mejor taquilla, se encuentran en situación de insolvencia económica y que se vieron obligados al cambio de modelo de negocio para mejorar su comportamiento financiero al convertirse en sociedades anónimas; que les permitieran una estructura societaria más abierta para la llegada de inversionistas gracias a la ley 1445 del 2011 y otros que por su insolvencia económica entraron en un proceso de reorganización conforme a la ley 1116 del 2006 para superar la crisis financiera y mantenerse como empresa y que les permitiera renegociar la deuda con los acreedores, evitar embargos, salvar o liquidar al club están en esta situación, financiar otro torneo que no genera utilidades es otro problema que se agrega.

Los presidentes de Difútbol y Dimayor consideran que la Liga Femenina no puede continuar por los costos que genera y como alternativa ofrecen realizar un campeonato sub 23 , solo con deportistas nacionales y con la inscripción de apenas 6 jugadoras mayores.

Las consecuencias de esta decisión es que el torneo tendría la dirección de Difútbol como rama aficionada y no de Dmayor y las jugadoras inscritas en las ligas deportivas y no en la Federación.

En este sentido, por el carácter aficionado no tendrían ningún tipo de salario,la obligación de salud no corresponde a las ligas ni a la federación, porque no son empresas promotoras de trabajo. La vinculación de las deportistas en una competencia y a la liga no constituye contrato de trabajo.

La seguridad social será responsabilidad del grupo familiar por la calidad de cotizante hasta la edad de 25 años si fuere el caso.

Las jugadoras mayores de 23 años y las extranjeras quedan sin opción de competencia.

El Atlético Huila tendría que replantear su plantilla por tener los servicios de varias extranjeras y con el consiguiente problema contractual que esto ocasiona.. Esto además representa una desventaja para los compromisos internacionales de Colombia el otro año.

Como si fuera poco, la gota que rebasa la copa son las denuncias por acoso laboral y sexual a jugadoras de la selección sub 17.

No se porqué Coldeportes no actuó a tiempo frente a estas denuncias si le corresponde ejercer la inspección y vigilancia de estas organizaciones deportivas.

Es decir que estas entidades de derecho privado por cumplir funciones de interés público y social no están al margen del control del Estado.

El Tribunal Disciplinario de la Federación debió actuar inmediatamente para la apertura de la investigación disciplinaria. Es su competencia y está facultado para conocer las faltas cometidas por dirigentes,deportistas,personal técnico, científico o juzgamiento en eventos o torneos organizados por la Federación ( ley 49 de 1993 )

Esta investigación es independiente de la responsabilidad penal,civil o administrativa a que haya lugar.

Últimamente nos enteramos que gracias a la presión de los medios de comunicación, la Fiscalía imputará cargos al que fuera técnico de la selección sub 17 de fútbol por las denuncias presentadas.