La hipocresía y la ausencia mayoritaria de Córdoba, marcaron la asamblea nacional del partido de la U

La asamblea nacional de partido de la U, tuvo un sabor a hipocresía, donde algunos ‘lagartos’ de la política la utilizaron de plataforma para dizque para su campaña presidencial y otros para Congreso.

También estuvo marcada por una gran amenaza, de las que en privado los asistentes se rieron y le hicieron ‘mamola’, “quien no vote por los candidatos del partido de la U, serán expulsados…y aquí está el veedor”, dijo con todo de advertencia un directivo del desprestigiado movimiento del Gobierno.

Otro de los datos relevantes fue la ausencia mayoritaria del colectivo del departamento de Córdoba. Los únicos asistentes vistos en la convención fueron, los concejales de Montería, Carlos Zapata y José Navarro Marrugo. Los diputados de la U en Córdoba no asistieron y de los congresistas solo el Representante ‘fantasma’, Raimundo Méndez Bechara.

Una banda de músicos acompañó la entrada del investigado por corrupción, senador Armando Benedetti. Tanto fue el alboroto, que los artistas y el comité de aplauso del cuestionado congresista, que la presentadora del evento tuvo que pedir en reiteradas oportunidades que se silenciaran que la convención no era una parranda.

El otro detalle que también generó risas irónicas y hasta molestia para las mayorías fue la presentación del senador Roy Barreras, quien se presentó con otro comité de aplausos, un nutrido grupo de fans y camarógrafos particulares que hicieran ver a su entrada que llegaba al recinto el gran personaje.

Además, el congresista, instaló un set donde gratuitamente todo el que quería podía reclamar una camiseta en algodón puro que estampada decía, “Yo voy con Roy”. Aunque no decía más nada, sus fans se encargaban de murmurar que ese era el candidato presidencial del partido. Otros más aterrizados, atinaron a decir, es una estrategia para cañar como candidato presidencial, negociar y luego aspirar a Senado, su hábitat natural.

Córdoba se aísla de la U.

La no presencia de los congresistas, a excepción de Raimundo Méndez Bechara, dejó consignado un mensaje grave para el partido de la U.

Reconocen en privado que el aislamiento de los dos movimientos de mayor aporte electoral, Musa Besaile y Bernardo Elías, ambos detenidos, es un mal mensaje y lo va a resentir la lista a Congreso, pero en público, quieren hacer ver que esos votos son del partido y no de las personas.

Está claro que hay distanciamiento y que seguramente los candidatos a Congreso en Córdoba del partido de Gobierno, se la jugarán por sus curules, por Presidencia… ummm están mas cerca de Uribe.

Santos, con pocos aplausos

Asamblea de la U 1

El evidente desgaste político y de imagen del presidente Juan Manuel Santos también se hizo notar en la convención del partido de la U. Cada pausa que hacía luego de un corto anuncio o pronunciamiento esperando aplausos, lo hicieron y por decencia el 10 por ciento del auditorio.

Cuando Santos mencionó que ese era su partido, el partido de Gobierno, las bases del partido murmuraban, “y eso de que nos sirvió, si al final los réditos se los llevó Cambio Radical, que ahora le hace oposición”.

Hipocresía política

Las invitaciones para los llamados a la convención estaban cargadas de tiquetes aéreos y hospedaje (para los que venían de las regiones).

Las invitaciones eran para concejales de ciudades capitales y los diputados de cada departamento.
Muchos asistieron para firmar el registro de asistencia, chismosear políticamente, ponerle el termómetro al partido internamente y no desaprovechar la oportunidad para ‘ofertar’ los votos de las regiones.

Al final, y mientras el exministro Aurelio Iragorri, afirmaba en tono vehemente que “el partido de la U no está muerto”, unos 20 congresistas de esa colectividad ya juraron banderas con Germán Vargas Lleras de Cambio Radical. Para ellos no hubo directivo que amenazaran con los veedores para sus respectivas sanciones.

“Estuvo bueno el paseo”, dijeron algunos que de regiones apartadas aprovecharon para salirse más temprano del recinto y pasear por las frías calles de Bogotá.

Por: Gustavo Santiago