La libertad de expresión: la puta del paseo

Ramiro Guzmán. Columnista invitado de Río Noticias.
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Por Ramiro Guzmán Arteaga (*)

Lo que en parte queda demostrado con la sacada de Daniel Coronel de Semana es que la libertad de expresión en las democracias capitalistas no pasa de ser un concepto indefinido, teórico, impreciso, que solo existe en la mente de quien lo aplica para sacar provecho o para cuidar sus intereses económicos.

Y eso mismo sucede con el término “democracia”, pues ésta existe siempre que no se vaya o piense en contra del sistema en el que se aplica, por muy obsoleto y anacrónico que éste sea. Así, por ejemplo, para un país con un sistema capitalista la democracia y la libertad de expresión existe mientras no se piense en forma crítica contra el estado de cosas que prevalecen en un momento histórico, aun cuando esas cosas dejen por fuera a una gran mayoría de personas que no tienen la posibilidad de tener una vida digna o de escalar en las categorías sociales.

En el caso de la libertad de expresión ocurre otro tanto. Los periodistas son libres de expresar y publicar lo que quieran en el país en el que residen siempre que no digan nada que afecte el medio para el que trabajan. En Colombia la Constitución Política en su artículo 20 garantiza la libertad de expresión, de fundar medios de comunicación, no aplicar censuras, pero los propietarios de los medios le ponen límite a esa libertad. El Estado ofrece libertades que los dueños de los medios no estan en capacidad de garantizarle a nadie.

Fue lo que quedó demostrado con la salida de Daniel Coronel de la Revista Semana, donde los directivos y mucho más allá los propietarios no le impidieron que publicara la columna en la que cuestionaba al medio por no publicar la noticia sobre la existencia en el ejército de directrices que podrían revivir los falsos positivos, pero una vez publicada la columna procedieron a sacar al periodista con la evidente explicación de que ese medio, como ocurre con todos en Colombia, se reservan el derecho de tener o desistir de los periodistas cuando quieran. Y por eso supuestamente son libres.

Los medios son liberes para votar y contratar al periodista que quieran. Y Por eso supuestamente hay libertad de expresión en las democracias capitalistas. Esa es la lógica de la doble moral de la libertad de prensa en Colombia y el mundo. Porque lo mismo ocurre, a la inversa, en países con sistemas distintos, llamémosle socialista. Allá no son los propietarios de los medios los que hacen con los periodistas lo que les venga en gana sino el mismo Estado, quien dice actuar a nombre del pueblo. En conclusión, la libertado de expresión no pasa de ser una frase etérea, insustancial por la que nadie responde, en ese sentido es, para decirlo en términos coloquiales, lo más parecida a la puta del paseo con la que todo el mundo quiere acostarse pero nadie la toma en serio ni mucho menos responde por ella.

(*) Comunicador Social-Periodista, Mg en educación y docente de la Universidad del Sinú Elías Bechara Zainúm.