La paz por encima de todo

Foto de archivo.

¡Consternados! Ante nuestros ojos vemos como son asesinados líderes sociales y campesinos en un país que guarda silencio. En nuestros cuerpos, en nuestra historia, existen las huellas de un genocidio que nos obliga a no callar, a levantar nuestra voz ante cada vida humana que se silencia por la intolerancia. Como víctimas de una persecución sistemática por parte del Estado Colombiano, no nos pidan prudencia, esa misma que posibilitó de forma cómplice la más de 6.528 víctimas de nuestro partido político.

Sin desconocer los resultados del 2 de Octubre, la mesa de la Habana ha realizado los ajustes necesarios para recoger las opiniones de quienes se manifestaron en la jornada plebiscitaria, los cuales permitieron la presentación de un “nuevo acuerdo” para la terminación del conflicto y la consolidación de una paz estable y duradera.

Las mayorías de colombianas y colombianos quieren la paz y la quieren ya, tal y como se expresó en las masivas movilizaciones ciudadanas post-plebiscito que colmaron de gente las principales plazas del país.  Necesitamos proteger el frágil cese al fuego bilateral y exigir garantías para que la guerra sucia no se vuelva a repetir. La paz son garantías.

Hoy asistimos a la firma de este nuevo acuerdo. Con la alegría de un nuevo tiempo para Colombia, abrigamos la ilusión de una nueva esperanza para el país. Sin embargo creemos que solo un pueblo movilizado, en la calle y en la carretera, el barrio o la vereda, podrá hacer efectivos los cambios y transformaciones que el acuerdo, firmado hoy en Bogotá, espera.

Es por eso que saludamos, reconocemos y respaldamos las diversas iniciativas que de forma ciudadana y autónoma han comprendido la necesidad de tomarse el espacio público para manifestar y exigir colectivamente el derecho a la paz. Experiencias como #PazALaCalle, Campamento por la paz, Frente Amplio por la paz, Mesa social para la paz, Cumbre Nacional por la Paz y todas las iniciativas que se proponen como objetivo la construcción de nuevos caminos para la reconciliación y la paz democrática, son dignas de ser apoyadas y respetadas en su desarrollos. Ahí hemos estado y seguiremos estando, pues entendemos que es en la unidad de propósitos y en la concreción de lo sueños colectivos donde tenemos el potencial para consolidar este gran movimiento social y político que sueña con una Colombia distinta.

La paz está por encima de todo, es momento de tomar decisiones y salir a la calle a respaldar la posibilidad de otra Colombia posible, en paz y llena de esperanza.

Por: Hernán Durango.