La pelea jurídica de una humilde familia de Montería contra reconocidos ganaderos los tiene punto de quedar en la calle

Otto Hernández y su esposa

Otto Hernán Hernández Calderón, un rebuscador monteriano buscó a este medio para contar la historia en la que está a punto de quedar en la calle y donde la justicia parece haberles dado la espalda a ellos y haber favorecido a los poderosos.

Cuenta Otto, padre de tres hijos, que todo comenzó en el año 1998 cuando una tía, dueña del predio baldío ubicado en el barrio La Granja Diagonal 6 entre transversales 5 y 6, le dijo que lo tomara y lo habitara, pues era un escondite de drogadictos y delincuentes. Hizo caso y tomó el predio al cual le realizó mejoras y remodelaciones.

Afirma que luego de 19 años de estar viviendo en la humilde vivienda, llegaron los señores Libia y Héctor Preciado Lorduy, familia de reconocidos ganaderos de toros bravos, a desalojarlo por una orden de un juez, pleito en el que cuenta no tuvo ninguna garantía.otto1

El lote había quedado en titularidad de Héctor a partir de un proceso de sucesión por la muerte de la dueña natural y éste se lo habría vendido a su hermana Libia.

Los Lorduy presentaron ante el juez un contrato precario o de comodato, el cual Otto asegura nunca haber firmado, prueba a la que nunca tuvo acceso y que habría sido determinante para que con la Policía se llevara a cabo una orden de desalojo.

Hernández Calderón presentó tres tutelas ante jueces de la ciudad de Montería, pero cree que por las relaciones de los señores Preciado, éstas fueron negadas. “El mismo abogado de los Preciado me traía los fallos”, dijo.

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“Los testigos que llevé, que han sido mis vecinos por 19 años, fueron catalogados de falsos y amenazados con ponerlos presos”, aseguró.

“Sólo queremos que nos reconozcan el tiempo que hemos estado aquí y los arreglos que le hemos hecho al predio”, sostuvo.

Defensoría y Alcaldía dieron la espalda

La familia de Otto Hernán asegura que tocaron las puertas de la Personería, Defensoría y la Alcaldía de Montería y todos ellos desestiman el caso apenas escuchan que se trata de un lío jurídico contra Libia y Héctor Preciado.

Hasta el momento se han llevado a cabo dos diligencias de desalojo que no han sido ejecutadas porque los vecinos de la familia se han interpuesto, pero el drama para ellos continúa puesto que ya les manifestaron que en cualquier momento llegaría el ESMAD.