La terrible desaparición de la línea que divide a lo público, de lo privado y lo íntimo

Por: Toño Sánchez Jr.

Las fiestas de Navidad no pueden ser motivo para dejar pasar inadvertida una situación decepcionante y triste, si se quiere frívola para quienes están acostumbrados a destruir a los demás con chismes y calumnias, pero que nos lleva a reflexionar cómo desde las Redes Sociales se está redefiniendo, pero para mal, esa delgada línea que separa lo público, lo privado y lo íntimo.

Y he decidido tocar el tema porque en medio de todo está una paisana, una bella sinuana, que tuve la oportunidad de conocer por primera vez en mi vida hace unos días, se llama Marcia Jones.

Comprendo que a las personas que se mueven dentro del mundo de la moda, farándula, actuación, modelaje esa línea divisoria de la que hablamos se hace más delgada, pero jamás inexistente, así estén en pleno furor las Redes Sociales. Que al parecer, han servido más para el desquite, la venganza, el descrédito y la infamia, que para otra cosa.

Las Redes Sociales se han metido en nuestras alcobas, baños, patios, salas… hasta en la sopa, como dirían callejeramente. Pero aun así, no es una licencia para humillar, perseguir y acabar con la dignidad de los demás sin prueba alguna. Y menos, cuando se trata de temas del corazón.

Lo primero que deben aprender todas las personas que viven en este mundo virtual es que perfectos y perfectas sobre la tierra no hay. También deben tener en claro, que ya hay personas condenadas en Colombia por calumniar e injuriar en Redes Sociales. En Estados Unidos el tema es más delicado.
En Colombia hay gente que cree que repetir una calumnia o injuria no es delito. Creen que amparándose en eso de “es que yo repetí lo que escribió tal persona”, se salen del delito, pero no es así.

Lo que sucede es que muchas personas afectadas con estos ataques deciden no denunciar para bajarle ‘tráfico’ al tema y prefieren pasar de agache. Pero es su respetada decisión.

Lo grave con estas decisiones es que sin proponérselo le están es dando ‘credibilidad’ a estos carroñeros y carroñeras de las Redes Sociales, que al ver que nadie los demanda dan a entender que tienen la verdad.

Pero lo más ruin de todo esto es que personas que uno creía respetuosas y decentes toman lo que dicen infames en redes y lo replican sin molestia alguna. Muy a pesar de conocer a la persona que está siendo víctima de la infamia o venganza. No les importa replicar ataques o perversos comentarios que vienen de usuarios inventados o recién creados para la agresión. Muchos de esos victimarios o victimarias no tienen nombre siquiera en sus perfiles, sino alias.

Y al terminar la tarde, toda esa gente ‘de bien’, en sus reuniones sociales, dan como una certeza y como verdad que no admite duda razonable lo que todas esas personas infames escribieron en las Redes Sociales.

Es por ello que hoy en día en Redes Sociales quienes se están imponiendo son los ‘validadores’. Que son aquellas personas que manejan un respetuoso lenguaje y que construyen una poderosa credibilidad en Internet. No son tal vez los primeros en escribirlo, pero cuando lo hacen, es porque es verdad.

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Tengo en mi poder toda la versión de Marcia Jones de lo acontecido en su vida en los últimos meses y concluyo que esto no es más que el fin de una relación sentimental que venía muriendo desde hacía muchos meses, pero que nadie de la pareja se atrevía a enterrar. Y terminó acabándose como nacen infinidad de relaciones nuevas, en donde una persona descubre a otra que verdaderamente la valora, la apoya y la acompaña en los momentos más tristes de su vida. Resultado de ese espontáneo encuentro: enamorarse nuevamente.

El amor es tan terrible, como maravilloso, al punto de avasallarnos apasionadamente de amor. Que a muchos que estén de un lado o del otro de la pareja no les guste lo que ha pasado, eso es otra cosa. Lo que es rabia para muchos es felicidad para otros. Pero las dos personas que se enamoran y deciden comenzar nuevamente, no debe importarle lo que piensen los demás sino lo que ellos sientan el uno por el otro.
Y para mí, enamorarse nuevamente no es malo cuando estas en una relación que es una mierda y en donde te piden en matrimonio, con tu mamá a pocos días de morir, con un anillo de compromiso prestado. Que días después te quitan por esa misma razón. Te entregan otro, pero que resulta ser también prestado, pero este te lo reclaman con el argumento de que era para medir el tamaño de tu dedo anular.
Se muere la madre de la mujer que quieres pedir en matrimonio, pero no viajas a acompañarla en el momento más triste de su vida, “porque los tiquetes están muy caros”.
Miren, cuando queda amor y hay una verdadera actitud de reconciliación, no existe la palabra imposible, menos, lo que llamen costoso o caro, que son dos cosas muy, pero muy, diferentes.

Muchas veces uno quiere al lado a alguien para llorar en su hombro o pecho. Pero resulta que esa persona, como en el caso de Marcia Jones, llega a Cartagena por cinco días, pero no va ni uno a visitarla a Montería, porque se hizo un tatuaje que necesitaba de cuidado. Mientras tanto ella con su madre en el Imat acompañándola a morir.

Hoy, lo que no han dicho quienes atacan a Marcia Jones en Redes Sociales, es que su expareja ha tomado todo esto para potencializar sus Redes Sociales. Se ha puesto como una terrible víctima que necesita de alguien que lo salve o lo saque del abismo que él mismo construyó en los últimos meses de su relación.

Al parecer, todo este ataque contra esta sinuana mujer hace parte de una estrategia virtual para ganar más seguidores y desacreditar a Marcia Jones.
La época en que a las mujeres se les marcaba como el ganado, para decir es ‘DE’ ya pasó a la historia.

Esto, más bien debe verse como una lección a todos esos machos, recontramachos, algunos ‘macho probao’, de que el amor está en todas partes y que las mujeres de hoy en día solo quieren ser: amadas y respetadas. No más. Bueno hay otras de Rolls-Royce y otros ‘accesorios’ parecidos a esa máquina, pero de esas no estoy escribiendo hoy.
Mi solidaridad y respeto con esta paisana, Marcia Jones, solo el tiempo hablará de tu decisión, pero yo no soy nadie para juzgarte. Te deseo un feliz embarazo. Y que Dios te Bendiga siempre.