La Universidad de Córdoba es nuestra. (cuarta parte)

Columnista, Horacio Garnica.

La Universidad de Córdoba es en grado superlativo un “Símbolo Identitario” de nuestro departamento; y es nuestra como la ciénaga de Betancí, la serranía de Ayapel, el libro “Los Verdugos del Caudillo y de su Pueblo” del escritor Antolín Díaz y como el Festival Nacional del Porro de San Pelayo, entre otros tantos símbolos.

Y si es de verdad nuestra, cuál es la razón o mejor dicho la sin razón para que la Gobernación de Córdoba, la asamblea departamental, las 30 alcaldías con sus correspondientes concejos municipales, le den la espalda a la Universidad de Córdoba?. No le aportan un solo centavo y es que ni la nombran. Y ojalá que en las venideras campañas electorales no se les ocurra enarbolar la manida bandera de sus “trasnochadas preocupaciones” por la educación. Hay que decirles que hemos aprendido de la malicia y de la sabiduría popular y por eso parodiamos la advertencia de que “no creemos en el flojo ni que lo veamos sudado”.

De todas manera en el proceso electoral del año venidero , los candidatos a la gobernación, asamblea departamental, alcaldías y concejos municipales, tendrán los mismos libretos de campaña con un sartal de las mismas promesas de siempre; y ahí no faltará la promesa y el “desvelo” por la educación.
Es la oportunidad para preguntarles en público:

– Por qué la institucionalidad estatal : departamental y municipal del departamento de Córdoba no le aporta un solo peso a la Universidad de Córdoba?.

– Qué conoce y qué sabe de nuestra Universidad?.
– Qué ha hecho y qué piensa hacer por la Universidad.

Uno de los tantos deberes de la ciudadanía cordobesa y de los aspirantes electoralmente a tener una representación pública, es el de conocer el devenir
de la Universidad de Córdoba y saber su estado actual:

– Tiene un faltante económico de 15 mil millones de pesos.

– Hay matriculados 16.874 estudiantes de pregrado y 395 en posgrado.

– Han egresado 32.143 profesionales de pregrado y 2.661 de posgrado.

– Cuenta con 962 docentes, entre los que hay 74 doctores y 187 magister.

– Desarrolla dos programas académicos de doctorado, 14 de maestría, 8 especializaciones, 1 especialización tecnológica, 28 pregrados, 1 técnico profesional y 2 tecnológicos.

– Tiene 9 programas acreditados de alta calidad.

– Recibió visita de acreditación institucional en abril del presente año.

– También recibió visita internacional de la Alianza de los países del sur ARCU- SUR, en los programas de ingeniería de alimentos e ingeniería agrícola.

– Tiene 54 programas con registro calificado.

– Ha suscrito 68 convenios internacionales .

– Funcionan 41 grupos de investigación y tiene 93 docentes investigadores reconocidos por COLCIENCIAS.

– Ofrece programas académicos en Planeta Rica, Montelibano, Sahagún, Lorica, Moñitos, San Bernardo del Viento y Puerto Escondido.

Y, por último por ahora en esta columna y como muestra de todo lo que viene haciendo nuestra Universidad con el pilo rector Jairo Torres al frente. Tenemos los centros de extensión de idiomas, de ciencias del deporte y la cultura física y el centro de extensión educativa.

La crónica de un colapso anunciado, la viene narrando ante el alto gobierno y ante Colombia, el presidente del Sistema Universitario Estatal SUE, el dr. Jairo Torres Oviedo, que ha visibilizado con liderazgo juicioso, serio y convincente; la hondura de la crisis universitaria .

Toda esta tragicomedia que padecen las Universidades públicas, es porque el gobierno obedeciendo las directrices de la política económica trazada por los organismos internacionales partidarios de que lo que se le aporta económicamente a la educación son gastos; y si lo quisiéramos entender en esa lógica, podemos decir: ” QUE LOS PAÍSES QUE AHORRAN GASTOS EN EDUCACIÓN ESTÁN CONDENADOS A RETRASARSE ETERNAMENTE”.

Espere la próxima columna.


Les compartimos los artículos anteriores para contextualizar el artículo de opinión del día.

Primera Parte.

Hace 54 años abrió sus puertas al saber superior nuestra Universidad de Córdoba; tan nuestra como: el río Sinú y todo la riqueza hídrica; el sombrero vueltiao Zenú y el caudal cultural ancestral; el porro palitiao pelayero y el folclor musical; el Museo Arqueológico Zenú en Tierralta; entre otros tantos símbolos del orgullo cordobés.

Fue en los primeros días del mes de abril de 1964, cuando el gran visionario de la educación en Córdoba, fungiendo como rector abre las puertas de la Universidad, que es lo mismo que abrirle las puertas al sueño y a la esperanza de muchos jóvenes, y al desarrollo humano y material del departamento de Córdoba.

Esa trascendental apertura tuvo ocurrencia en las instalaciones del otrora renombrado Colegio Nacional José María Córdoba, gracias a la gentil colaboración de su rector, el Licenciado Eduardo Blanco Niño, muy recordado su paso por nuestras tierras.

Ese visionario que hacia tangible sus visiones, fue el extinto e ilustre bacteriólogo Dr. Elías Bechara Zainum; nunca habrá palabras y homenajes suficientes para reconocer, connotar y agradecer el legado y la grandeza de un ser tan singular, comprometido de palabra y de hecho con la educación, y con el presente y el futuro de Córdoba.

En su paso por esta vida efímera, fundó: la Universidad de Córdoba, La Universidad del Sinú, el Colegio Nacional José María Córdoba, el Colegio Bachillerato Nocturno de Montería y el ITAL de Lorica. Es un rastro perdurable y suficiente para declarar al Dr. Elías Bechara como el hombre más importante en la historia del departamento de Córdoba y con un sitio preferencial en la historia de Colombia. Es un hombre cuyo nombre es inmarcesible y “permanecerá indemne ante los soplos del tiempo”.

En esa gladiadora misión para hacer realidad la Universidad de Córdoba; al lado del Dr. Bechara y juntos en la misma causa y ad honórem, estuvieron los doctores: Limberto Saenz Alarcón como secretario general; los decanos Hernando Rodríguez y Julio Cervantes Lagares, de ingeniería agronómica y medicina veterinaria respectivamente. Los profesores: Enrique Gómez Pineda, Ramiro Sánchez Kerguelén, Rodolfo Bechara Zafar, los hermanos Eugenio y Mario Giraldo, Leopoldo Martínez y un químico de apellido Caneda. También estuvieron 101 estudiantes fundadores, 99 hombres y 2 mujeres. Entre ellos estaba nuestro amigo el Dr. Fabio Gómez Ricardo. Es posible que involuntariamente omitamos algunos nombres, pero hasta ahí llegaron los recuerdos seniles de Fabio. Pero son grandes y gratos recuerdos que no se pueden olvidar. A todos ellos honor y gloria por todo lo que han hecho por un departamento con nombre ajeno. Y recuerden siempre: Los grandes hombres no mueren porque viven siempre en sus legados.


Segunda Parte.

Saltando el inatajable tiempo, y parodiando los saltos largos de la bella y destacada atleta Katerine Ibargüen; saltamos desde los primeros días de abril de 1.964, *(“que tiempos, aquellos, aquellos tiempos”)*, hasta el hoy de hoy paradojal y post moderno; invitando a exclamar con profunda conciencia y compromiso leal : ¡LA UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA ES NUESTRA!, como el rio San Jorge, la espléndida ciénaga de Ayapel y el bellísimo porro palitiao Maria Varilla; entre otras insignias naturales o culturales autóctonas de un departamento que debió llamarse departamento del Sinú por su significado raízal.

En el anterior artículo retrotraje los nombres de algunos de los ilustres directivos, profesores y estudiantes fundadores de la Universidad de Córdoba. De los estudiantes sólo pude averiguar el nombre del ingeniero agrónomo Fabio Gómez Ricardo, viejo biológicamente pero de ideas nuevas de renovación y de cambio, y por eso se cree un *”Muchachón”,* y sólo por eso.

De ellos no se cuántos viven. Pero para los que no existen físicamente quiero parodiar al escritor José Luis Garcés Gonzalez cuando en uno de sus escritos dice: *”Sobre el suelo que pisamos, ya antes habían pisado otros. Siempre pisamos sobre muertos anteriores. Y esos otros tenían su cultura, tenían sus valores. Nos dejaron su historia. Para que la conozcamos, para que aprendamos de ella. Pero nosotros le sacamos el cuerpo, o, sencillamente, la despreciamos”.* Hay que aprender de ellos *”y no pasar por la vida sin pena ni gloria”.*

Así como muertos anteriores nos dejaron sus historias para que la conozcamos y aprendamos de ellas; hoy hay historias vivas y tangibles para que las nuevas generaciones en especial, las conozcan y aprendan de las mismas.

La historia del actual rector de la Universidad de Córdoba es una de esas historias que le hacen culto a la intelectualidad, a la academia y a la superación personal; estimulada por el sudor del estudio y el deseo de enriquecerse de saberes y conocimientos, para darle a éstos, un sentido eminentemente social.

El personaje en comento era un muchacho de facciones indígenas aún conservadas, morador del barrio Edmundo López de Monteria, llamarse Jairo Miguel Torres Oviedo. Cursó estudios de primaria en el Colegio Cristóbal Colón.

Es bachiller del Colegio Nacional José María Córdoba; Licenciado en Ciencias Sociales Universidad de Córdoba; estudiante de X semestre de Derecho de la Universidad del Sinú; Especialista en Ética y Filosofía Política de la Universidad de Cartagena; Especialista en Gerencia Pública UPB Montería; Magíster en Filosofía UPB Medellín y Doctor en Filosofía UPB de Medellín.

Ha sido docente en las siguientes Universidades: Universidad Cooperativa de Colombia; Universidad de Córdoba; Universidad Pontificia Bolivariana Monteria; Universidad del Sinú; Fundación Universitaria Juan de Castellanos; Pontificia Universidad Javeriana Monteria y en La Escuela Superior de Administración Pública ESAP.

Tiene el rector Torres Oviedo una rica experiencia profesional y administrativa prolija; de las cuales destaco las siguientes 5 de las 16 que tiene en su fecundo recorrido intelectual y académico: Miembro del Consejo Superior de la Universidad de Córdoba en representación de los egresados en los periodos 2011-2013 y 2014- 2016; candidato a la rectoría de la Universidad de Córdoba periodo 2009 a 2012; director del grupo de investigaciones socio jurídicas, socioeconómico y urbano regional, reconocido en COLCIENCIAS; director del grupo de investigación en ciencias sociales y humanas clasificado en categoría D de COLCIENCIAS; miembro del comité científico de la revista internacional BAJO PALABRA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID y Par académico del Ministerio de Educación Nacional en los procesos de registro calificado y acreditación de los programas de maestría y doctorado.

Entre producción académica, escritos e investigaciones tiene 30 publicaciones. Ha sido distinguido con 14 reconocimientos académicos. Ponente en 35 eventos entre nacionales e internacionales y ha asistido entre cursos y seminarios a 60.

La semblanza parcial que hago de la fecunda trayectoria intelectual y académica como docente, investigador y escritor del dr Jairo Torres; no es inspirada en las prácticas de los quitamotas; lo hago para ponerle a las nuevas generaciones el saber, como la escalera para la superación y el éxito personal y profesional.

Y también para dejar sentado el precedente de que quien aspire a ser rector de la Universidad de Córdoba, tiene que ser un intelectual orgánico salido del mundo de la academia.


Tercera parte

La Universidad de Córdoba es tan nuestra como el Parque Natural Paramillo; como “La Aventurera” de Pablito Florez, las pinturas primitivistas de Marcial Alegría y la famosísima en el ámbito artístico musical “Martina La Peligrosa”, cuyo nombre de pila es Marta Liliana López Llorente; Caritera umbilical y la cual nos irradia de orgullo ella y su hermana, la muy renombrada y admirada Adriana Lucía.

Y, si es nuestra, por qué tanta indiferencia y apatía institucional y social ante el devenir de la Universidad y sus propuestas visionarias que le marcan el rumbo al departamento; a manera de ejemplo tenemos la propuesta CÓRDOBA
TRANSFORMADA, que es una convocatoria a constituir una ALIANZA SOCIAL POR LA TRANSFORMACIÓN DE
CÓRDOBA, para que juntos construyamos el departamento de nuestros sueños.

Si la Universidad de Córdoba es nuestra, por qué el otrora representante a la Cámara, el cordobés David Barguil gestionó aproximadamente 10 mil o más millones de pesos para construir una sede de la Universidad de Cartagena en Cereté. Faltarían muchos más miles de millones para el equipamiento y funcionamiento de dicha sede.

Será que el dr. Barguil no siente el palpitar de su tierra, de su gente y de su Universidad?. Serían muchas las realizaciones que la Universidad de Córdoba pudiera hacer con los miles de millones que se están invirtiendo y se seguirán invirtiendo en la Universidad de los amores del ex representante antes mencionado.

El susodicho personaje que se auto proclama “estar en contra de los gigantes” rodeado de gigantes; era representante a la cámara por Córdoba y no por Bolívar. Y se me ocurre preguntar: será que la firma de ingenieros que está construyendo dicha sede también es de Bolívar?.

Si la Universidad de Córdoba es nuestra, por qué la gobernación, la asamblea departamental, las 30 alcaldías con sus correspondientes concejos municipales no le aportan un solo peso a la Universidad?. Y por qué el ex-representante Barguil sabiendo que la Universidad de Córdoba tiene un déficit de 7 mil millones de pesos, hizo lo antes mencionado y no se acordó de la Universidad de su tierra?.

Todo esto es francamente un adefesio institucional que desdice de la capacidad de liderazgo social y político, de una dirigencia que no defiende la educación pública estatal, como “la conquista histórica y social más importante lograda por la humanidad con la revolución francesa”. No valoran el SABER. No se de que manera puedo no decir que a ellos la Universidad le vale un culantro, quiero decir cilantro. Afortunadamente la Universidad de Córdoba tiene lustre propio.

El aporte del departamento y sus 30 municipios a la Universidad de Córdoba, son los 16.874 estudiantes de pregrado actualmente matriculados, y a un costo a cargo de la Universidad de 5 millones por estudiante. Y el rector que se las arregle como pueda. Urge una reacción institucional y social para garantizar la Sostenibilidad y una mayor proyección de la Universidad de Córdoba.

El actual rector el dr. Jairo Torres Oviedo, carga no sólo con la responsabilidad y el compromiso de representar y ser el vocero de nuestra Universidad; también le corresponde la distinguida designación de ser el vocero y el interlocutor ante el gobierno en representación de las 31 restantes Universidades.

Es el presidente del SUE nacional, representa a los 32 rectores de 32 Universidades públicas colombianas. Si una persona como el rector Jairo Torres es distinguido con la responsabilidad de ser el presidentes nacional del Sistema Universitario Estatal, es porque es una persona de excelsas cualidades humanas, intelectuales y profesionales, reconocidas por sus colegas, los demás rectores. “Algo tiene el agua cuando la bendicen”.

Es una designación que nos enorgullece porque es sacar la casta docente, académica, investigativa y escritural de un profesor de los nuestros. No permitamos que el profesor Jairo parodie al Llanero Solitario.