La Universidad de Córdoba es nuestra. Segunda parte

Segunda Parte.

Saltando el inatajable tiempo, y parodiando los saltos largos de la bella y destacada atleta Katerine Ibargüen; saltamos desde los primeros días de abril de 1.964, *(“que tiempos, aquellos, aquellos tiempos”)*, hasta el hoy de hoy paradojal y post moderno; invitando a exclamar con profunda conciencia y compromiso leal : ¡LA UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA ES NUESTRA!, como el rio San Jorge, la espléndida ciénaga de Ayapel y el bellísimo porro palitiao Maria Varilla; entre otras insignias naturales o culturales autóctonas de un departamento que debió llamarse departamento del Sinú por su significado raízal.

En el anterior artículo retrotraje los nombres de algunos de los ilustres directivos, profesores y estudiantes fundadores de la Universidad de Córdoba. De los estudiantes sólo pude averiguar el nombre del ingeniero agrónomo Fabio Gómez Ricardo, viejo biológicamente pero de ideas nuevas de renovación y de cambio, y por eso se cree un *”Muchachón”,* y sólo por eso.

De ellos no se cuántos viven. Pero para los que no existen físicamente quiero parodiar al escritor José Luis Garcés Gonzalez cuando en uno de sus escritos dice: *”Sobre el suelo que pisamos, ya antes habían pisado otros. Siempre pisamos sobre muertos anteriores. Y esos otros tenían su cultura, tenían sus valores. Nos dejaron su historia. Para que la conozcamos, para que aprendamos de ella. Pero nosotros le sacamos el cuerpo, o, sencillamente, la despreciamos”.* Hay que aprender de ellos *”y no pasar por la vida sin pena ni gloria”.*

Así como muertos anteriores nos dejaron sus historias para que la conozcamos y aprendamos de ellas; hoy hay historias vivas y tangibles para que las nuevas generaciones en especial, las conozcan y aprendan de las mismas.

La historia del actual rector de la Universidad de Córdoba es una de esas historias que le hacen culto a la intelectualidad, a la academia y a la superación personal; estimulada por el sudor del estudio y el deseo de enriquecerse de saberes y conocimientos, para darle a éstos, un sentido eminentemente social.

El personaje en comento era un muchacho de facciones indígenas aún conservadas, morador del barrio Edmundo López de Monteria, llamarse Jairo Miguel Torres Oviedo. Cursó estudios de primaria en el Colegio Cristóbal Colón.

Es bachiller del Colegio Nacional José María Córdoba; Licenciado en Ciencias Sociales Universidad de Córdoba; estudiante de X semestre de Derecho de la Universidad del Sinú; Especialista en Ética y Filosofía Política de la Universidad de Cartagena; Especialista en Gerencia Pública UPB Montería; Magíster en Filosofía UPB Medellín y Doctor en Filosofía UPB de Medellín.

Ha sido docente en las siguientes Universidades: Universidad Cooperativa de Colombia; Universidad de Córdoba; Universidad Pontificia Bolivariana Monteria; Universidad del Sinú; Fundación Universitaria Juan de Castellanos; Pontificia Universidad Javeriana Monteria y en La Escuela Superior de Administración Pública ESAP.

Tiene el rector Torres Oviedo una rica experiencia profesional y administrativa prolija; de las cuales destaco las siguientes 5 de las 16 que tiene en su fecundo recorrido intelectual y académico: Miembro del Consejo Superior de la Universidad de Córdoba en representación de los egresados en los periodos 2011-2013 y 2014- 2016; candidato a la rectoría de la Universidad de Córdoba periodo 2009 a 2012; director del grupo de investigaciones socio jurídicas, socioeconómico y urbano regional, reconocido en COLCIENCIAS; director del grupo de investigación en ciencias sociales y humanas clasificado en categoría D de COLCIENCIAS; miembro del comité científico de la revista internacional BAJO PALABRA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID y Par académico del Ministerio de Educación Nacional en los procesos de registro calificado y acreditación de los programas de maestría y doctorado.

Entre producción académica, escritos e investigaciones tiene 30 publicaciones. Ha sido distinguido con 14 reconocimientos académicos. Ponente en 35 eventos entre nacionales e internacionales y ha asistido entre cursos y seminarios a 60.

La semblanza parcial que hago de la fecunda trayectoria intelectual y académica como docente, investigador y escritor del dr Jairo Torres; no es inspirada en las prácticas de los quitamotas; lo hago para ponerle a las nuevas generaciones el saber, como la escalera para la superación y el éxito personal y profesional.

Y también para dejar sentado el precedente de que quien aspire a ser rector de la Universidad de Córdoba, tiene que ser un intelectual orgánico salido del mundo de la academia. Espere el próximo artículo.