Las palabras ‘Vallenato’ y ‘porro’ por fin fueron añadidos en el ‘Diccionario de la lengua’

Atrás quedaron los días en que lo más cercano al vallenato en el Diccionario de la lengua española era la cría de la ballena. Al buscar el nombre de esta música, que para los colombianos es casi un sello nacional, aparecía la siguiente leyenda:“La palabra vallenato no está registrada en el Diccionario. La entrada que se muestra a continuación podría estar relacionada: Ballenato”.

Pero, desde este 20 de diciembre la palabra ‘vallenato’ entró al diccionario, como una entre los 3.350 cambios (entre estos, nuevos términos, enmiendas y modificaciones) que consigna la edición digital. Estos cambios fueron presentados ante el mundo, desde España.

La entrada del término, que había sido anunciada por Daniel Samper Pizano con una antelación de meses, es una de las más destacadas en las primeras notas de prensa sobre las modificaciones de diciembre de 2017. Así, ‘vallenato’ está presente, por fin, con dos acepciones en el diccionario. La primera reza: “Música y canto originarios de la región caribeña de Colombia, normalmente con acompañamiento del acordeón”. La segunda: “Baile que se ejecuta al ritmo del vallenato”.

La llegada de esta palabra al diccionario era una cuenta pendiente del principal diccionario de nuestra lengua, el que agrupa el trabajo no solo de la Real Academia Española, sino el de todas las academias correspondientes en los demás países de habla hispana.

Samper Pizano, miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua y correspondiente de la Real Academia Española, fue uno de los defensores de la entrada de esta palabra durante años.

Incluso en fechas recientes, el 18 de julio pasado, publicó en el diario español El País una columna en la que resaltaba que se haya admitido primero términos como ‘iros’, que solo se usa en ese país, en lugar de otras palabras con más fuerza que se emplean en Latinoamérica. De paso, recordó que estaba en mora la entrada del vallenato.

“En más de una ocasión hubo gente que me preguntó por qué no aparecía la palabra ‘vallenato’ ”, relató Samper cuando ya era un hecho que el término entraría a formar parte del léxico del diccionario.

Estamos hablando de vallenato desde hace cien años, así que tenía todas las condiciones para entrar

A finales de octubre pasado, la campaña por la inclusión del vallenato empezó a ver la luz: Samper tuvo una reunión con Darío Villanueva, director de la Real Academia Española.

“Charlamos durante una hora sobre cosas relacionadas con la Academia de la Lengua de Colombia, los problemas de la lengua allá y aquí. En un momento me dijo: ‘Hombre, me gustaría ir a Colombia’. Y le dije: ‘Pues, lo arreglamos, pero, ojo, ni se asome si no ha arreglado el problema de que el vallenato no esté en el diccionario’ ”.

“Ya le había dicho –agregó Samper Pizano– que cómo puede ser posible que una de las palabras que salen en cualquier búsqueda de textos de la música popular latinoamericana no esté en el diccionario”.

Ocho días después, Samper recibió un mensaje de Villanueva. Le confirmaba que la palabra ‘vallenato’ entraría este diciembre.

La noticia, anunciada por Daniel Samper durante la entrega del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, tuvo eco en medios nacionales y hasta pronunciamiento del Festival de la Leyenda Vallenata. Solo faltaba verla hecha realidad en el diccionario y leer en él la definición.

“La comisión de léxico no inventa palabras, recoge las que tienen una andadura entre la gente –explicó Samper–. Estamos hablando de vallenato desde hace cien años, así que tenía todas las condiciones para entrar”.

Samper anotó entonces que en otros diccionarios de americanismos y colombianismos se consignaban definiciones de ‘vallenato’ como música de acordeón, sobre lo cual comentaba que había que tener en cuenta que el vallenato también se toca con guitarra, aunque el acordeón sea su instrumento maestro.
Otras definiciones, la ubicaban como música de la región de Valledupar y La Guajira, otras hacían referencia a la región Caribe colombiana, que fue al final la zona adoptada por la definición del diccionario.

Además de vallenato, había varios términos en fila relacionados con la cultura vallenata. En cuanto se hizo inminente la inclusión del vallenato, un grupo de defensores del porro colombiano se comunicó con Samper pidiendo una acepción que le hiciera justicia a este tradicional ritmo colombiano, pues el diccionario –entre las acepciones existentes de esta palabra– consignaba la que reza: “cigarrillo liado, de marihuana, o de hachís mezclado con tabaco”.

Sin embargo, una consulta por la palabra ‘porro’, al mismo diccionario hoy, incluye una cuarta acepción del porro, como “música y canto originarios de la costa norte de Colombia, con influencia de los ritmos africanos”. Por supuesto, también hace alusión al baile.

Entre los cambios anunciados por la Real Academia de la Lengua también se encuentran la matización de que ‘sexo débil’ se trata de una expresión ‘despectiva o discriminatoria’, así como la revisión de la denominación de oficios que solo estaban en género masculino, como ‘jueza’, que se recogía hasta ahora como ‘mujer de juez’, o ‘embajadora’, como ‘mujer de embajador’.

Términos como, ‘chusmear’ y ‘postureo’, además de extranjerismos como ‘fair play’, ‘halal’ o ‘hummus’, y otros de uso muy extendido como ‘posverdad’ (definida como la “distorsión deliberada de una realidad”.

La RAE se decidió a incorporar ‘latino’ como sinónimo de ‘latinoamericano’, o, más ampliamente, persona “que es de origen latinoamericano o hispánico y vive en
los Estados Unidos de América”.

Cortesía: El Tiempo