Las redes son sociales, no escenarios de enemistad

Javier Araujo Morelos.
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No ha sido difícil entrar en el ajetreo y el rifirrafe que se produce en las redes sociales y, mucho menos, cuando diriges un medio de comunicación que funciona en estas plataformas donde nos toca interactuar con el resto de personas, a través de una nota o respondiendo un comentario. De la forma en que se dé, siempre estamos atentos y a la defensiva por lo que podamos recibir de alguien.

En días anteriores, la Corte Suprema se vio en la obligación de moderar el uso de redes sociales, rechazando el insulto o la denigración de personas, a quienes les afecten su buen nombre, imagen e integridad. Esta decisión no solo debe procurar tener efectos jurídicos, sino que también debe ir mancomunada con la tecnología.

En este momento, cuando se puede tipificar en delito el uso indebido de las redes sociales, hay que tener en cuenta una serie de aspectos que desde el punto judicial pueden tener consecuencias. Un gran número de internautas han creado perfiles falsos con el propósito de ofender y esconderse al momento de ser objeto de investigación, porque el perfil falso les escuda y no revela su verdadera identidad.

En la actualidad, los usuarios de las redes sociales han utilizado la opción de generar un código y una palabra clave para poder ingresar a su cuenta. Es cierto, esta modalidad de doble seguridad donde se envía un código al correo electrónico o al celular para que con él finalice el ingreso, parece ser demasiado segura o, por lo menos, la que mejor puede proteger una cuenta, pero, ¿y si alguien cercano roba estos datos y utiliza a escondidas su cuenta para denigrar a alguien? Bueno, no estamos muy lejos de la realidad.

A menudo veo publicaciones donde las personas expresan que desconocidos entraron en sus cuentas y enviaron material ofensivo y pornográfico a sus contactos. Esta situación se da a diario y seguirá pasando mientras haya mentes planeando con maldad, no se cree una cultura de no agresión y, sobre todo, hasta que la Corte no ponga en cintura a estas personas.

Cuando sucedan estos casos, pienso que es el usuario, dueño de la palabra de código, quien debe responder, porque es como si le robaran la tarjeta de crédito y se la usaran. Perdió su dinero. El responsable es el dueño por dejársela robar.

También es muy común que mucha gente crea que tener un perfil falso en una red social, o un correo electrónico con identidad falsa, borra todas sus huellas en caso de cometer algún hecho catalogado como delito. Lamentablemente no es así. Los expertos en manejo de técnicas de informática forense pueden determinar todo lo relacionado con un correo electrónico: de dónde fue emitido, cuándo, y todo aquello que pueda servir para determinar quién lo envió.

Con todo el panorama anteriormente mencionado, donde ambas partes creen tener ventajas y herramientas para imponer su posición, puedo decir que así como la Justicia ha procurado adentrarse en este escurridizo mundo para poner en cintura a quienes operen de esta manera, los amantes de la informática delictiva han difundido muchas técnicas para navegar por internet de forma ‘invisible’. Es decir, que nadie pueda seguirle el rastro del internauta, lo cual hace que su presencia en la red mundial sea transparente.

Existen libros sobre la materia y tutoriales que pueden enseñar de una manera fácil cómo se hace este método. Entonces, queda por decir que el uso indebido de las redes y las sanciones que expresó la Corte se puede convertir en algo complejo debido a la amplitud del mundo tecnológico que lo rodea. Las Cortes o la Justicia deben tener en cuenta la tecnología cuando se metan a legislar sobre algo que existe en el mundo digital. Si no lo hacen, pues de nada va a servir hacer leyes cuando no está aclarado el panorama para determinar a quiénes les será aplicada.

Yo creo que en estos casos, donde ambos escenarios son altamente complejos, hay que apostarle a crear espacios agradables que fomenten el respeto. También tecnificar a los amantes a la tecnología para que aprendan lo útil que puede ser una red social para un emprendedor o para alguien que quiera posicionar su empresa, y así no se invierta el tiempo pensando en cómo hacerle daño a otra persona.

En mi experiencia personal, dedico mi tiempo al manejo de redes sociales y plataformas digitales donde he podido enlazar el trabajo que antes se hacía de manera presencial con las operaciones digitales: publicidad empresarial, asesoría, política, entre otras cosas. Estas son las que hoy toman toda mi atención, permitiéndome crear un banco de clientes fortalecidos y así fomentar relaciones basadas en la tolerancia y el respeto, a través del trabajo comprometido.

Mientras todo eso ocurre, usted y yo debemos procurar mantener la calma en los ambientes virtuales y desarrollar un perfil transparente a fin de que genere confianza en las personas que desean relacionarse con usted.

Javier Araújo Morelos: araujomorelos@gmail.com