Lilieth y Eva, las dos mujeres de Adán

En la escuela primaria añeja, maestros y maestras, con título y sin título, enseñaban con la férula y la lógica de la pedagogía Lancasteriana de esos ” tiempos, que tiempos aquellos, aquellos tiempos”; tocaba a las buenas o a las malas, atiborrar la memoria tierna, de entre otras lecciones, de las Cien Lecciones de la Historia Sagrada, y luego al pie de la letra, con voz temblorosa y con un susto justificado, repetirlas como loro amaestrado, a lo mejor sin entender nada y con el temor de la traición de la memoria, mirando de reojo al regio maestro o maestra, armado con una gruesa regla y un rostro adusto que ponía a prueba nuestro biche sistema nervioso.

Retrotraigo de ese suplicio escolar ido, no un mal recuerdo, es más bien un recuerdo agradecido. Recuerdo de la Historia Sagrada, lecciones como:
-Creación del mundo.
-Creación del hombre.
-Ocupación de la tierra prometida.
– La pecadora penitente.
-El horno ardiendo y el foso de los leones.

De esas bíblicas lecciones, singularizo la Creación del hombre, la creación de Adán y la formación de Eva, sacada de su costilla mientras dormía un sueño inducido por el Creador, así lo registra la literatura católica . Eva, que sería su mujer, y que simboliza por su origen, la mujer sumisa, dominada y dependiente.

En el ámbito de la Historia Sagrada alternativa, figura LILITH como la primera esposa de Adán, símbolo desmedido de la liberación femenina desbordada y que al parecer lo “cachoneó”. Siendo Adán el primer “cachón” en la historia de las infidelidades famosas.

Dos mujeres en la vida de Adán, son la razón de ser de las luchas de las mujeres, por sus derechos y por su liberación, muy merecido ese propósito por todo lo que significan, y porque son las reinas del universo y fuentes de vida, de ternura y de amor. Un hombre sin mujer, es un hombre incompleto. El hombre es la mitad de sí mismo, la otra mitad es su mujer.