Llorando, estas fueron las palabras del director técnico del Deportivo Cali

Las palabras de Héctor Cárdenas, DT del Cali, roto en llanto luego de las palabras destructivas de la prensa y los hinchas del fútbol nos ha revuelto el estómago.

-“Estamos ofendidos, agredidos”, decía medio país con respecto a las convocatorias de Pablo Armero. Primero: LAS ÚNICAS personas que tenían que perdonar a Pablo Armero eran las de su familia. Y ya lo hicieron. No nos metamos a ese bulto, porque a ninguno de nosotros nos han agredido. Dejemos el afán de protagonismo.

¿Y quién dijo que no merece una segunda oportunidad? ¿Qué autoridad moral tenemos? El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Un ser humano que comete errores y se equivoca. Curioso que en tiempos de “paz y reconciliación” el país esté indignado rechazando un perdón -que de entrada no tiene por qué adjudicarse-.

-Stefan Medina, el caso que nos pone a hervir las venas. Ojalá un día se levantaran siendo él, con el temor y la rabia de no querer abrir las redes sociales. ¿Han pensado cómo se debe sentir? Mientras para ustedes puede ser una risa, para él puede ser una puñalada. De su propia gente. “Menos mal se lesionó ese tronco” “Dios es grande” “Es un cáncer de futbolista”, cosas que uno lee y que no puede creer. De un gran jugador que lo demuestra cada fin de semana, pero de eso no habla nadie.

Todos pendientes de cualquier tropiezo, listos para dejarnos llevar por la moda y destruir. Destruir, qué lindo y sabroso es desde la distancia, desde el anonimato. Pero él es un señor, sigue viniendo a pesar de las críticas sin argumentos de un país que le da la espalda. Es un caballero, un valiente.

-Y lo que más nos duele es que todo esto ocurra teniendo el pasado de Andrés Escobar como precedente. Sabemos que Andrés cuida desde el cielo a Stefan, pero no dejemos que la muerte del caballero del fútbol sea en vano. No nos dejemos llevar por las corrientes, los futbolistas son personas. No tienen por qué ser perfectos. ¿Acaso lo somos nosotros? Es hora de cambiar, estamos destruyendo vidas.