‘Los frutos del árbol prohibido’

Toño Sánchez Jr.

Como en los libros de Agatha Christie, que daba un listado de los personajes de su novela policiaca, acá vamos a dar unas previas definiciones del Diccionario de la Real Academia.

Cuasi: Del lat. quasi ‘como si’, ‘aproximadamente’. 1. adv. casi.

Millonario: 1. adj. Que posee un millón, o más, de unidades monetarias. 2. adj. Muy rico, acaudalado.

Jeque: 1. m. Entre los musulmanes y otros pueblos orientales, superior o régulo que gobierna y manda un territorio o provincia, ya sea como soberano, ya como feudatario.

Reyes: 1. m. y f. Monarca soberano de un reino. 2. m. y f. Persona que por matrimonio tiene dignidad de rey o de reina. 3. m. y f. Persona, animal o cosa que por su excelencia sobresalen entre los demás de su clase o especie.

Mafioso: 1. adj. Perteneciente o relativo a la mafia. 2. m. y f. Persona que forma parte de la mafia.

La historia reciente de Córdoba ha estado impregnada de los fenómenos que la han avasallado por culpa exclusiva del Estado: Guerrilla, paramilitarismo, narcotráfico, bandas y corrupción. Los cordobeses, al ver que el Estado no los defendía de esta agresión, aprendió a convivir con estos fenómenos. Muchos se beneficiaron de esta connivencia. La peor lección que nos dejó el narcotráfico fue una cultura a la ilegalidad que apenas estamos aprendiendo a derrotarla.

El narcotráfico ha sido el engendro de todos nuestros males. Y Córdoba fue un enclave determinante para el narcotráfico en los años 80 y 90 principalmente. Todos los carteles de la droga en Colombia despachaban desde Córdoba. Las tierras de esta región se convirtieron en su debilidad. Y cuando el narcotráfico llega, también trae sus costumbres, prácticas y comportamientos mafiosos.

Para nadie es un secreto el aporte en la genética del ganado y los caballos por parte de la mafia en Colombia. Esto no lo pueden desconocer. Por supuesto que existirán contadas excepciones en este campo.

Yo lo digo con toda claridad. A Gabriel Puerta (2P) debería hacérsele un reconocimiento por su aporte a la ganadería en Colombia, pero no lo hacen por su pasado mafioso. Pero su aporte a la genética es innegable.

Pero el narcotráfico en el país comenzó a apoderarse de ciertas costumbres locales para divertirse. Fue así como en los años 80 la moda en el Magdalena Medio era construir cipotes de finca pero con plaza de toro. A ellas iban los mejores toreros y rejoneadores de América y España. Mafioso que se respetara tenía su plaza de toros.

Paralelo a ello comenzaron a construirse en sus haciendas pistas para caballos de paso y demás. Y se tomaron todas las cabalgatas del país. El hierro más apetecido para esos tiempos era el de los Ochoa, varios miembros de esta familia antioqueña fueron condenados por narcotráfico. Y el otro hierro era una doble R, que era una de las marcas de Gonzalo Rodríguez Gacha, ‘El Mexicano’. En estos tiempos es el de alias ‘El Caballista’.

Estas dos actividades, la ganadería y los caballos, fue penetrada por el narcotráfico. Al punto que la ONU, la OCDE y la Dian en Colombia han dicho hasta la saciedad que una de las prácticas más comunes para lavar activos y ocultar dineros del narcotráfico son estas actividades.

Claro que la ganadería y los caballos acompañaron a nuestros campesinos desde épocas antiguas, pero en un momento de nuestra historia, estas honestas actividades fueron cooptadas o secuestradas por el narcotráfico.

Cientos de aviones de los mafiosos descargaban cocaína en los Estados Unidos o México y decenas de ellos regresaban con animales y semen de unos y otros.

Y así no le guste a muchos, la descendencia de varios de estos animales proviene del ‘fruto del árbol prohibido’. Que eso no los hace mafiosos, bueno esa será una discusión ética que yo no soy nadie para tenerla.

Aquí podríamos decir con toda claridad que a todos los mafiosos les gustaba o les gusta la ganadería, pero no todos los ganaderos eran mafiosos.

También podríamos decir que a todos los mafiosos le gustaban o le gustan los caballos, pero no todos los que tienen caballos son mafiosos.

Pero escribía que la mafia se apoderó o secuestró sanas costumbres. Una de ellas fue las cabalgatas. Se apropiaron de ellas y fue cuando comenzaron los comportamientos mafiosos de las cabalgatas. Después se apropiaron de otra sana diversión campesina como lo fueron las peleas de gallos. Por supuesto que no todos los galleros fueron o son mafiosos.

Hasta las operaciones estéticas fueron tomadas por la mafia. Al punto que en Medellín crearon un fenotipo de las mujeres que son ‘propiedad’ de un traquetico por las operaciones que tienen encima. Y por ello no toda mujer que se opere no es eso.

La prostitución se disparó en Colombia y en ciertas regiones del país por el narcotráfico. En una zona de raspachines de hoja de coca lo primero que se monta es un cabaret.

El boom de la construcción en muchas partes de Colombia fue producto del lavado del dinero del narcotráfico. El crecimiento financiero de muchas importantes ciudades es por el lavado del dinero de la coca y ahora de la corrupción.

El narcotráfico ha permeado todo. Un cartel tuvo una famosa cadena radial. Otro jefe mafioso invirtió en la televisión.

Ni escribir de los dineros del narcotráfico en el fútbol colombiano, que llevó hasta al asesinato de un árbitro.

Hasta el reinado de la belleza en Cartagena se prestó para multimillonarias apuestas de mafiosos. Quienes esperaban los resultados en flamantes yates atracados en la bahía.

El narcotráfico permeó a Córdoba y todas sus actividades. Ahora no me vengan que los caballos es lo único que no tocó la mafia.

Vamos a dejar de ladrar por haber utilizado la palabra ‘cuasi’ y ‘mafioso’. Por qué se han sentido tan aludidos? Yo escribí: “Porque esto de los caballos es un hobby para millonarios, jeques, reyes y mafiosos”. Por qué no se ubicaron en ‘millonarios’? A nuestros campesinos le gustan los caballos, pero que lo tengan como un costoso hobby, lo dudo.

Y que los caballos le gustan a los jeques, reyes y mafiosos, no me cabe duda.

A Córdoba la destrozan todos los días desde Bogotá los cachacos y nadie sale a reclamar, ni caballistas ni ganaderos ni galleros ni nadie; ahora yo cuestiono una cabalgata y se me vienen encima.

Por qué no organizan una gran cabalgata a campo traviesa, donde acampen por la noches, y en donde recorran cientos de kilómetros, por nuestros hermosos valles y potreros. Por qué coger las calles de una ciudad para hacerlo? Y lo reitero, las corralejas, los gallos y las corridas tienen su escenario natural para esas actividades.

Y para quienes se molestaron por mi mención al barrio El Recreo, porque no se molestan cuando lo asocian a Miami. No crean que lo hacen por la arquitectura y las playas. Más bien recuerden la serie de televisión ‘Miami Vice’.

Y quienes me están amenazando con demandas, están en todo su derecho. Sería un buen escenario, en esta justicia oral, poder debatir con más propiedad nuestra historia reciente. Para hablar de genética, hierros, ancestros, semen, etc, etc, etc.

Quienes me han reclamado con respeto y se han opuesto con argumentos, mi reconocimiento. Quienes se han ido a ataques personales, solo les quiero recordar que soy todo lo que ustedes quieran escribir. Hace muchísimos años aprendí que lo importante para mi vida no es lo que los demás digan o piensen de mí, eso no es lo que me determina, lo que verdaderamente me determina es lo que yo pienso de mí mismo. Y tengo dos cosas claras: no soy bandido ni tengo comportamientos mafiosos.

@tonsanjr