“Me siento víctima, y llevo 11 años en un proceso del cual no tengo nada que ver”: Musa Besaile

La Corte Suprema de Justicia escuchó esta mañana la declaración del senador Musa Besaile, vinculado en el escándalo de corrupción por supuestamente haber pagado de sobornos a magistrados de la Corte Suprema de Justicia. A la salida de la diligencia judicial, se comenzaron a conocer detalles de lo que dijo el congresista a los magistrados de la Sala Penal que llevan este proceso.

En entrevista con La W, el senador dio todos los detalles de cómo se encontró con el exfiscal Anticorrupción, Luis Gustavo Moreno, uno de los personajes claves de este proceso que ya es investigado por la Fiscalía por supuestamente haber aprovechado su poder para, supuestamente, incidir en el expediente del exgobernador de Córdoba, Alejandro Lyons, y de varios congresistas y excongresistas en la Corte Suprema de Justicia.

Según la versión de Besaile, su relación con Moreno comenzó en 2014 en el lanzamiento de un libro del exfiscal en un exclusivo club en el norte de Bogotá. Que allí, además de conocer a Moreno, se presentó con los exmagistrados del alto tribunal, José Leonidas Bustos y Fernando Ricaurte. “Ahí tuve la desafortunada oportunidad de conocer a ese señor a través del magistrado Ricaurte, quien fue el que me presentó a Moreno”, dijo Besaile.

En la entrevista, el senador explicó que Ricaurte le aseguró que Moreno era la persona que podía ayudarlo en un proceso que la Corte Suprema de Justicia tenía abierto en su contra por parapolítica. Tiempo después del evento, Besaile y Ricaurte estuvieron reunidos en el apartamento del magistrado hablando sobre varios temas. Fue ahí en donde el jurista le volvió a recomendar al senador que hablara con Moreno para solucionar el caso que tenía abierto el alto tribunal por parapolítica.

Con la recomendación de Ricaurte, Besaile accedió a reunirse con Moreno en el hotel Marriott al norte de Bogotá, a donde asistió junto a su abogado, Luis Ignacio Lyons. Allí, el exfiscal le pidió que le diera su celular para evitar cualquier grabación. Además, le dijo que la conversación solo se podía desarrollar entre los dos y que el abogado Lyons se tenía que quedar por fuera.

Musa y Lyons obedecieron. Moreno entonces, procedió a contarle que sabía en qué iba su proceso en la Corte y que estaba supremamente complicado. “Sentí temor porque ya había hecho averiguaciones de cómo se movía el personaje. Yo sabía que se movía muy bien y que era un peligro estar en su contra. Moreno me dice: ‘senador, la única persona que lo puede ayudar soy yo’. Y además me advierte que ya estaba lista la orden de captura en mi contra”, relató Besaile.

El congresista, asegura, sintió mucho miedo porque sabía cómo se movía Moreno y del poder que tenía dentro de la Fiscalía. Además de contarle que su proceso estaba enredado, le mencionó que el expediente del exsenador Julio Manzur también se estaba complicando y que primero iban a capturar a Manzur y después a él. “Moreno era un experto en extorsión. Era un extorsionista de cuello blanco. Con palabras humillantes me decía que la única persona que me podía ayudar era él”, señaló Besaile durante la entrevista.

Al terminar la primera reunión, Musa Besaile le pidió a su abogado que averiguara en la Corte qué estaba pasando con su proceso y que si era verdad que lo iban a capturar. El jurista obedeció y le contó, días después, que no había nada nuevo, que en todas las declaraciones que habían recopilado en el alto tribunal no había ninguna mención en su contra. Por un tiempo, Besaile dejó de saber de Moreno. Contó que en varias ocasiones el exfiscal intentó contactarlo a través de Lyons, pero él nunca quiso saber más de él.

Musa relató que durante meses no volvió a saber de Moreno. Hasta el 23 de enero de 2015, cuando supo que la Corte había librado la orden de captura en contra del exsenador Manzur. “Ahí me di cuenta que lo que me decía Moreno era verdad. Tuve mucho miedo y le pedí de nuevo a mi abogado que fuera a averiguar a la Corte”, explicó el senador. De nuevo, la respuesta de Lyons fue que en el proceso no había pasado nada. Meses después, Moreno contactó al abogado de Musa para decirle que tenía que hablar con él de forma urgente y de un tema delicado.

El senador, sin precisar el día en que sucedió esa llamada, salió del Congreso a altas horas de la noche y se encontró con Moreno en otro hotel en Bogotá. El exfiscal volvió a pedirle a Lyons que los dejara hablar solos y puso los celulares, de nuevo, en otro lugar. Musa recuerda que Moreno estaba muy agresivo. “Me dijo: a usted le he mandado mensajes, le he dicho directamente lo que pasa, pero usted cree que yo estoy pintado en la pared. Usted me ha ignorado mis mensajes’. Me volvió a decir que mi proceso estaba complicado y que me iba a evitar un carcelazo deteniendo la orden de captura”, narró Musa.

En medio de la conversación, agresiva según el senador, Moreno le dijo que ya tenía la orden de captura. “Me dijo que la tenía en el bolsillo y sacó un papel. Yo no lo vi, pero me dijo que iba a salir después de Semana Santa si no aceptaba sus condiciones. Le va a pasar los mismo que a Manzur (que ya había sido capturado) si se sigue haciendo el bobo.”, explicó en la entrevista, en donde aseguró que, en esa reunión, unos 20 días antes de la Semana Santa, Moreno le explicó por primera vez lo que pedía a cambio.

“Moreno era un extorsionista profesional. No estaba debutando pues sabía lo que estaba haciendo. Me dijo que estaba en representación de su papá. Me dijo el nombre de su padre en voz baja y yo escuché. Entonces sacó un lapicero de su saco y escribió el nombre: Jose Leonidas Bustos, el presidente de la Corte Suprema de Justicia”, relató Besaile, quien añadió que la primera oferta que escuchó por parte del exfiscal fue de $6.000 millones.

“Me dijo que los necesitaba que se los entregáramos en Bogotá y en efectivo. Le dije que no tenía esa cantidad de dinero y que procediera como diera lugar. Me dijo: ‘Eso es para mi papá, para el equipo y mi persona’”, detalló Besaile. Al ver la negativa del senador, Moreno empezó a rebajar su oferta. Le dijo que le diera $4.000 millones y que se los tenía que entregar antes de Semana Santa. El senador insistió en que no tenía ese dinero. Moreno entonces le propuso una nueva cifra: $2.000 millones. “Me dijo que yo lloraba mucho, que lloraba como una niña. Que enviara la plata con mi abogado y que, si no aceptaba, podía irme de Semana Santa y explicarle a mi familia que a mi regreso me iba preso”.

Terminada la reunión, Musa se fue a su casa y le contó lo que había pasado a su hermano, el exalcalde de Sahagún (Córdoba), Johny Besaile, quien le dijo que debían denunciar lo ocurrido. Aunque nunca pusieron en conocimiento de la Fiscalía o de la Policía lo que ocurrió, se dirigieron a una notaría para dejar consignado todos los detalles. En cuanto a cómo se entregó el dinero, Besaile se abstuvo de dar cualquier declaración pues, dijo, debía respetar la reserva en el proceso que adelanta la Corte Suprema.

“Sentíamos el mismo miedo que cuando a mi papá lo secuestraron en 1985. La extorsión era de Moreno y la de hace años, por parte de la guerrilla”, relató el senador, quien explicó que el dinero lo envió a través de su abogado Lyons para que este se lo entregara a Moreno y a su papá: Leonidas Bustos. “Yo sabía quién era su papá pero no supe a quién se refería cuando decía que el dinero también era para su equipo”.

Besaile tampoco dio detalles sobre la manera en que consiguió el dinero. Sin embargo, comentó que Ricaurte lo llamó días después de la reunión con Moreno. “Me hizo preguntas de temas varios. Me dijo que tenía que poner a Moreno de suplente en mi defensa. Yo no le hice caso. Moreno no volvió a aparecer. Después de un tiempo, volvió a aparecer y mi abogado me contó que Moreno quería incluir mi caso en su nuevo libro. Pero yo decidí que no lo iba a permitir”, resaltó el senador.

A la pregunta de si conocía a Bustos, Musa Besaile contestó con un no rotundo y, además, explicó que nunca le pidió ni tampoco le entregó nada. Similar fue su respuesta sobre su relación con el abogado Leonardo Pinilla, otro de los involucrados en este escándalo. “Lo conozco, pero no somos amigos”. En cuanto a la participación del senador, hoy preso en La Picota, Bernardo, el Ñoño Elías, explicó que nunca participó de las reuniones con Moreno pero que creía que sí era conocido de Ricaurte.

“No tengo ninguna preocupación. Todo lo estoy diciendo lo tengo documentado (…) A veces me arrepiento de estar en la política. Antes tenía una vida tranquila. Y quiero dejar en claro que tampoco tengo nada que ver con el caso de Odebrecht”, concluyó el senador, quien, en medio de lágrimas, se declaró una víctima del exfiscal Moreno y que confía en que la justicia va a hacer “aflorar la verdad en este caso”.

Tomado de El Espectador.