Mototaxista fió un millón de pesos para su campaña y está a punto de ser senador

Adolfo Antonio Ordóñez Chadid, con más de 11.000 votos, sería la quinta curul que lograría el Partido de la Decencia.

Sin imaginarlo Adolfo Antonio Ordóñez Chadid pasó de ser un hombre que se gana la vida ejerciendo el transporte informal en su natal Sincelejo, a ser el fenómeno o el palo político de las elecciones legislativas del domingo.

Sin repartir pasteles ni camisetas ni gorras y mucho menos entregar 50 o 100 mil pesos por voto, como según la ciudadanía sí hicieron muchos, este padre de familia había obtenido hasta las 3:00 de la tarde de ayer, según el reporte nacional de la Registraduría, 11.709 votos.

Una cifra para nada despreciable y que lo dejó ad portas de convertirse en el quinto senador de la República por el Partido de la Decencia que logró cuatro curules con Gustavo Bolívar, Aída Avella, Jonatan Tamayo y Gloria Flórez.

El palo de la jornada electoral le ha dado fama, pero él sabe que ese es un cuarto de hora que muchos en la vida tienen.

“Esos 11 mil votos se van conmigo y quedarán conmigo porque voy a seguir luchando contra las injusticias sociales y por eso no me puedo aliar con políticos tradicionales”, anota.

“Voy a seguir luchando contra las injusticias sociales”

El millón que prestó

Mientras en otras campañas políticas se habla de inversiones que superan los $3.000 millones y de una avalancha de publicidad a través de todos los medios posibles, en la de Adolfo Antonio solo necesitaron un millón de pesos que prestó al interés y unas donaciones que suman 170 mil pesos y que fueron invertidas en recargas para internet en aras de masificar un video que lo internacionalizó y que fue el que le ayudó a captar los votos que hoy tiene.

Dos vallas publicitarias, una que él mismo paseó como estándarte por las calles del Centro de Sincelejo y otra de gran tamaño que le montó a una carreta que halaba con su moto y a la que precisamente se la averió una llanta el jueves en la noche cuando transitaba por la Cruz de Mayo, fueron sus publicidades, además del video que le hicieron con la valla y que se hizo viral.

El artífice de esa valla rodante fue José Julián Barboza, un arquitecto que junto a otros dos profesionales creyeron en la propuesta de Adolfo de que en “su país aún existe el sentimiento.

Asegura que cuando lo dieron como uno de los ‘ahogados’ de la contienda no prestó atención, porque sabe que el pueblo humilde siempre es discriminado y desde niño, cuando vendía bollos, recibió discriminación.

Tiene 53 años, reside en el barrio Las Colinas y fue uno de los que le hizo varias propuestas al alcalde Jacobo Quessep con relación a la aplicación del Decreto 729, que restringe la movilización de motocicletas en Sincelejo, pero estas no fueron tenidas en cuenta, entre ellas la creación de un Frente de Seguridad Social Comunitario.

Vía: El Heraldo