Nada hay más importante

Que los columnistas volvemos una y otra vez a los temas que más nos preocupan es verdad sabida. Y sí, acepto la acusación, estoy monotemático. Empiezo el año como terminé el pasado: insisto en que hoy no hay nada más importante que ganar las parlamentarias y las presidenciales y en que para eso es indispensable la gran alianza republicana.

Vuelvo sobre ello porque veo con creciente preocupación las dificultades de los aspirantes de ponerse de acuerdo en las reglas de juego para la escogencia del candidato único. Peor aún, percibo que hay quienes vienen sembrado la malsana idea de que la alianza no es necesaria. El error es mayúsculo. Sin ella ninguno, ni Duque, ni Ordoñez, ni Ramírez, tiene garantizado llegar a la segunda vuelta ni, mucho menos, ganar.

Regresemos a lo fundamental. El diagnóstico es claro: el pacto entre Santos y las Farc y lo que santismo e izquierda han hecho y están haciendo para implementarlo, lesionaron de manera gravísima la democracia, el estado de derecho y la economía. Caminamos al borde del abismo, no debemos olvidarlo. Si se elige al gobierno “de transición” que pretenden, la crisis democrática, institucional y económica se ahondará y salir de ella será dificilísimo. Nos jugamos el futuro.

Debemos partir del principio de que van a votar contra nosotros, todos juntos, sin importar quien sea nuestro candidato, con la excusa de defender lo pactado. Así lo han manifestado de manera abierta, De la Calle el primero, pero tras él los demás. En la segunda vuelta serán todos contra nosotros. Claro, hay que empezar por llegar a ella. Una obviedad, pero hay quienes lo están olvidando.

Así que el objetivo debe ser ganar, ojalá en primera vuelta, para devolverle la esperanza a Colombia y retornar el rumbo de seguridad, justicia y prosperidad. Y para eso la alianza es indispensable.

Se ha sugerido aplazar la definición del mecanismo de escogencia del candidato para después de alcanzar un acuerdo programático. Me atrevo a sostener que el consenso ya existe, al menos en lo fundamental. Está construido con base en las ideas y postulados sobre la democracia republicana, el estado de derecho, la propiedad privada y la economía de libre mercado que se defendieron con ocasión del plebiscito y durante este período de la implementación del pacto con las Farc. A ello hay que agregar la defensa de la familia y la vida en lo que también habría acuerdo, si se cree en lo que han expresado públicamente los candidatos en los foros y los debates en televisión y radio. De manera que ese no debería ser un obstáculo para avanzar. Ahora, si se tiene alguna duda puntual, debe plantearse de manera inequívoca para ver si es un punto es fundamental e insalvable.

También se piden garantías y celeridad. Las condiciones de igualdad y transparencia, no tengo duda, están en el centro de las preocupaciones de los compromisarios de los presidentes Uribe y Pastrana, pero deben asegurarse de que se extiendan a todos. Por lo demás, coincido en que escoger el mecanismo es urgente, pero difiero en que tenga que implementarse de inmediato. Decidir el mecanismo no admite espera porque, como estamos viendo, la discusión genera roces y provoca heridas, porque la base de la alianza está confundida, porque los candidatos deben conocer las reglas de juego para prepararse para competir con ellas. Sin embargo, escoger el candidato puede esperar un par de meses, de manera que los ciudadanos puedan establecer las diferencias de carácter y de propuestas puntuales entre los distintos candidatos y decantar así sus preferencias.

Mientras tanto, todos sin excepción, Centro Democrático (CD) y seguidores de Ordoñez y Ramírez, debemos trabajar porque en marzo elijamos el mayor número de senadores y representantes del CD. En tanto que salvo el CD ninguno tiene candidatos al Congreso (y aun si los tuvieran), esa bancada será fundamental para el próximo cuatrienio, sea cual sea el presidente y estemos en el gobierno o, Dios no lo quiera, en la oposición. Esos congresistas serán la columna vertebral de la nueva coalición parlamentaria.

Planteé la necesidad de una alianza republicana hace un par de años. No dejaré de insistir en ella. Es vital para Colombia. ¡La Patria es primero!