“Nos sentimos amenazados por las AUC” Familiares de integrantes de las Farc

El fin de la guerra con las Farc dio a inicio a otros retos. Las partes que estuvieron en conflicto durante más de 50 años trabajan para implementar lo que se firmó en La Habana. Mientras tanto, la sociedad se traga algunos sapos para lograr la tan anhelada reconciliación.

En ese camino, hay personas que reclaman de los medios de comunicación y de la sociedad en general, “trato igualitario y justo” porque, según dicen, se han sentido “invisibilizados, perseguidos y olvidados”.

Las familias de los excombatientes de las Farc viven su propio drama. Unos, como pasa con algunas víctimas de la antigua guerrilla, aún no saben nada de los suyos, otros, a los que la guerra no les arrebató la vida, tratan de recuperar el tiempo perdido.

Para intentar facilitar y agilizar ese proceso, hace cinco meses las familias de los exguerrilleros de las Farc crearon una fundación que busca encontrar a los familiares de esos hombres y mujeres que optaron por empuñar las armas y que ahora avanzan en su proceso de reincorporación a la vida civil.

“Queremos hacer un trabajo de reconstrucción de memoria histórica de la lucha que iniciaron nuestros padres, madres, tíos, abuelos. Tenemos la necesidad de contarle al país la parte de la historia que ha sido ocultada y callada. Hemos tenido que ver como los medios de comunicación han hablado de nuestros familiares y de las Farc, desde la lectura que se hacía desde la guerra. Nosotros conocimos la parte humana de esos combatientes y queremos que se sepa esa parte de la historia”, dice Shaira Rivera, integrante de Fundación Legados en diálogo con El Espectador.

En las últimas horas, miembros de esa fundación fueron amenazados. Denuncian que un grupo que hombres que se identificaron como integrantes de las AUC, los declararon “objetivo militar”.

“Vemos con preocupación, que pese a existir un Acuerdo de Paz, donde se asumió el compromiso por parte del Estado colombiano de elevar a rango constitucional la prohibición del paramilitarismo y combatir los grupos existentes, hoy se busque seguir atentando contra la vida e integridad física de quienes estamos comprometidos a contribuir y fortalecer las acciones de Paz y Reconciliación en Colombia”, escribieron en el comunicado en el que además le piden a la Fiscalía “adelantar “de manera inmediata las acciones que permitan identificar y judicializar a los responsables de estas amenazas”.

Shaira Rivera reconoce que el tema de las amenazas es un reto grande y poderoso, sin embargo, insiste en el objetivo de los familiares de los integrantes de las Farc: “Reconstruir la memoria y contar la historia desde otro punto de vista”. Actualmente 30 personas hacen parte de la Fundación Legados. Se reúnen en Bogotá, pero su objetivo a corto plazo es lograr llegar a las zonas del país en el conflicto fue más intenso.

Durante el congreso constitutivo de las Farc que se realizó en Bogotá del 28 de agosto al primero de octubre, miembros de la Fundación Legados presentaron a los miembros del Secretariado de las Farc el trabajo que pretenden hacer.

“Les pareció muy importante que en este momento esta iniciativa. Ellos están con mucha disposición de apoyar las labores, de acompañar a los familiares de los combatientes que murieron en la guerra. Manifiestan que durante mucho tiempo estuvo entre sus objetivos contactar a los familiares. Están emocionados”, dice Rivera.

Mientras el proyecto toma fuerza, Shayra pone de manifiesto una dificultad de la que poco se habla. “Los hijos de muchos combatientes que murieron en la guerra, no quedaron en buenas condiciones económicas. No tienen posibilidades de estudiar, de prepararse, para ellos también hay que trabajar y buscar que todos estemos en igualdad de condiciones”.

En la voz de Shaira se siente esperanza. Sin embargo, también se siente desconfianza. “No nos han tratado bien. A nosotros también nos tocó la guerra y la sociedad no entiende eso. La mayoría de familiares de los miembros de las Farc hemos tenido que enfrentar amenazas, seguimientos, discriminación”.

Prefiere ver el vaso medio lleno. “Para nosotros, el solo hecho de tener espacios de diálogo, el solo hecho de podernos reunir, es un gran paso. Esperamos seguir haciéndolo”.

Tomado de El Espectador.