Nuestro verdadero mal no es la corrupción, es el odio y el resentimiento

Toño Sánchez, columnista invitado de Río Noticias.

Así como estuve equivocado por años, en creer que nuestro problema era el sistema electoral colombiano, cuando la realidad es que es nuestro vendido y selectivo sistema judicial; hoy debo reconocer que la corrupción no es nuestro peor mal, sino el resentimiento y odio que hierve en los corazones de los colombianos. Odio y resentimiento muchas veces inducido por quienes dicen ser líderes políticos.

¡Aterrador! Ver que lo único que al parecer une a los colombianos, el fútbol, se convirtió en un arma para atacar y ofender. Algo nunca antes visto. Como el resentimiento y el odio jamás se detienen, entonces terminamos viendo a personas hacer cosas que jamás han hecho, como agredir a un futbolista por botar un penal.

Ver gente que jamás ha hecho nada por la reconciliación de los colombianos, pero hoy usan los asesinatos de líderes sociales para expeler odio y resentimiento, es aberrante. La violencia en Colombia siempre ha sido un negocio, pero hoy pareciera que hay un incontrolable deseo por los asesinatos de personas representativas de pobres comunidades, y esto es pavoroso, eso no se había visto nunca. Todo esto para tener ‘material incriminatorio’ para poder acabar con sus enemigos o adversarios políticos.

Ver gente que nunca ha condenado el narcotráfico, pero hoy celebran que las hectáreas de cultivo hayan crecido para poder tener ‘insumo’ para atacar a la ‘oligarquía que ha gobernado por años a este país’, es monstruoso. Sin importarles que ya en Colombia están operando carteles mexicanos que con su actuar en México han hecho palidecer a los sicarios colombianos de los años 80. Carteles que han redefinido lo que es la palabra masacre.

Gente que les interesa que haya casos de corrupción para poder ‘documentar’ sus exóticas hipótesis de que el fenómeno de la corrupción es congénita de ‘cierta’ clase política o región. Y que ‘ellos’ son los elegidos e incorruptibles.

Lo escribí hace días, que había votado en blanco, pero que deseaba que le fuera bien al presidente electo Iván Duque, porque de irle bien a su gobierno, al resto de los colombianos nos iría mejor. Igual deseo y pensamiento hubiera tenido si su adversario hubiese ganado. Pero al ver hoy cómo ha manejado su derrota, debo reconocer que estaría arrepentido de pensar así.

Qué situación desesperante tener a personas al lado que desean el mal de los demás, solo con el perverso placer de poder decir “yo te lo dije”, “yo sabía que eso iba a ser así”. Me hacen recordar a esas resentidas personas que despiden de un trabajo, por la razón que sea, y salen a pedirle a Dios que la empresa quiebre, para tener la razón y demostrar que su despido fue injusto.

Para aplacar los ataques, porque los va a haber, causa escalofrío ver el odio y resentimiento que exteriorizan muchos docentes de Córdoba, léase bien, muchos, más no todos; lo que me lleva a una triste inquietud, ¿transmiten a sus estudiantes ese odio y resentimiento? Tú no puedes dar de lo que no tienes. Entonces ¿qué están aprendiendo esos niños y niñas? La respuesta es fácil de inferir. Solo espero estar equivocado.

Y así en otras profesiones y/u oficios vemos este derrame de odio y rencor. Yo tengo el convencimiento que la corrupción se derrota con un Poder Judicial no selectivo y comprometido con lo honesto. Pero, cómo se sana a una sociedad del odio y del rencor, cuando lo que clama es venganza.

Yo no conozco la primera sociedad que haya renacido, para bien, soportada en el odio, resentimiento y deseos incontrolados de venganza.

Nos guste o no, hay grupos al margen de la ley que ya no están, las Autodefensas y las Farc. Que existen disidencias o que se han reciclado, eso era algo que estaba pronosticado y que sucede en todos los conflictos del mundo, pero que se convierten en un grave problema cuando no se combaten severamente. Como ha sido el caso de Colombia con las bandas al margen de la ley y las disidencias de las Farc, que las han dejado crecer por falta de autoridad… y de Presidente.

Para terminar, no hay duda que la tal JEP no es ningún tribunal que busca afianzar la paz y la reconciliación, ha demostrado que es una instancia que escarba por la venganza.

A todas estas, los extremos que han orquestado estos odios y resentimientos, tienen de líderes a personas que se han dado a la tarea de pintar el país en blanco y negro. En Buenos y malos. Y en Dios y el Diablo.

Los que fomentan estos odios y venganzas son protegidos por decenas de escoltas pagados con los impuestos de todos los colombianos. Mientras que ya en casas, barrios, oficinas, caseríos y municipios, los ciudadanos de a pie ya se enfrentan entre ellos ante la mirada complaciente de las autoridades. Nadie los protege o les advierte que el odio, el resentimiento y la venganza no construye nada… solo más funerarias y cementerios.

Para que Conste. Una repartija se montó en la Gobernación de Córdoba con los más de 8 mil millones de pesos que pagó la Secretaría Departamental de Salud, con el beneplácito de la Gobernadora encargada, Sandra Devia. Les pagaron solo a las IPS ‘afectas’ o que han ‘jurado bandera’ al Partido Liberal en Córdoba. Cuando se reparte el billete entre los partidos tradicionales no es corrupción.

Para que Conste. En un botín de guerra se ha convertido la Universidad de Córdoba. En donde el Centro Democrático ha dado muestras de una temible ferocidad, en donde el Partido Liberal juega también un papel determinante. Ese cuento de aquí van a luchar contra la corrupción es eso, puro cuento. Aquí la vaina es cómo nos rebuscamos. ¿Esto es con el beneplácito de Iván Duque? Bueno, eso está por verse.

Para que Conste. Con la llamada ‘Ley de los Páramos’ se le dio un entierro de tercera a las Corporaciones Autónomas Regionales, CAR. Les quitan unos millonarios recursos que recibían anualmente.