OPINIÓN| Hospital San Jerónimo de Montería, un hospital que no avanza

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Por: Javier José Vergara

Cada día podríamos encontrar una nueva noticia sobre los problemas que acarrean los hospitales en el país, las prácticas ilegales en los contratos, contratar personal del área de la salud por cooperativas, despidos masivos, extraer los insumos o equipos de las instituciones de salud para darles un uso inadecuado, dejar de contratar y de comprar lo que realmente se necesita, permitir que el personal de salud doble turnos o venga a trabajar después de haber realizado un turno nocturno en otra institución, no cumplir con la norma que regula el sistema de salud, conseguir o alterar exámenes para acceder a un cargo directivo en el sector salud, reusar insumos y dispositivos médicos sin la debida evidencia científica, no realizar el debido mantenimiento al equipamiento médico, manejar inadecuadamente las historias clínicas, ejercer ilegalmente las profesiones del área de la salud, el aumento de los ingresos económicos por indicar tratamientos de alto costo, entrando en problemas de conflictos de intereses y exceso terapéutico, ocultar eventos adversos y/o complicaciones, son algunas de las practicas que se materializan diariamente en alguno de nuestros hospitales.

Estas actuaciones que a diario se ven en las noticias, se escuchan de los pacientes y que posiblemente pueden estar ocurriendo en algún lugar y aunque parezcan simples para los que las practican e insignificantes para las autoridades, han sido posibles causantes de muchos eventos adversos y muertes en los servicios sanitarios.

Pero volteando la mirada hacia Hospital San jerónimo de Montería, su situación es bastante preocupante, porque es un hospital que no avanza, se ha quedado estancado en la corrupción, los malos manejos, la politiquería.

El Departamento de Córdoba y pero aún más su capital Montería han crecido en economía, infraestructura y población, pero en salud han estado suspendidos en el tiempo, especialmente el tema del Hospital San Jerónimo de Montería, un hospital lleno de problemas económicos, de mala calidad en la prestación de sus servicios, producto de la corrupción que lo ha ocupado por muchos años.

Un hospital intervenido por la superintendencia de Salud, ente de Vigilancia, inspección y control, que está en la obligación de salvaguardar la vida de los usuarios del hospital y la salud financiera de este. Pero que después de intervenirlo por 5 años, lo entrega en peores condiciones financiera y deterioro en la calidad de la prestación, sumado a eso, la captura de una de sus gerentes por presuntas irregularidades en contratación de dotación de equipos biomédicos.

Además de los despidos de trabajadores año por año, cada cambio de gerencia, sin ningún control, donde salen unos, pero después entran otros, situación que se vuelve a repetir este año, donde se realizó el despido de 40 trabajadores entre auxiliares de enfermería y enfermeras, que según los datos del informe técnico del ministerio de salud arrojo, que sobran los100 trabajadores, estudio que por lo general, nuca coincide con las exigencias de la Resolución 2003 de 2014 Sistema Único de Habilitación.

Triste panorama para un Hospital que atiende la población más vulnerable del departamento, el régimen subsidiado en su mayoría, que no ha podido pasar de ser un Hospital de segundo nivel de atención o mediana complejidad, que no solo tiene problemas de recursos económicos o de presuntos actos de corrupción, si no, que también cuenta con problemas de calidad eternos, con una infraestructura en deterioro progresivo que no cumple con los estándares de calidad y con una capacidad técnico científica reducida para prestar servicios, que no ha podido llegar a ser de alta complejidad o de tercer nivel, que actualmente solo cuenta con 252 camas, que no cuenta con una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, que apenas tiene 4 quirófanos, una sola sala de partos y tan solo 2 camas de Cuidados intermedio Adulto, con una unidad materno infantil sin terminar, sin contar el déficit de insumos médicos y de equipos para la prestación del servicio, la falta de especialistas para ampliar la oferta y disminuir la remisión de pacientes al tercer nivel o a la alta complejidad de atención.

Un Hospital que para lo que es su ciudad y departamento en pleno 2017, es para que tuviera mucho más y con mejor calidad, porque de él, depende toda la red de baja y mediana complejidad del Departamento y la Ciudad, así como también los departamentos y Ciudades vecinas.