Opinión: Más que charlas son “consejas cotidianas”

Horacio Garnica
En casi todos los instantes del diario transcurrir de la vida colombiana, encontramos y a veces hasta nos involucramos en unas pasajeras y amenas charlas sobre diferentes tópicos de la vida patria, y así me imagino infinidades de réplicas al respecto, en diferentes escenarios geográficos y humanos del ámbito nacional.
Más que charlas son “consejas” donde incluso se despelleja con sevicia la honra, la fama, el prestigio y el buen nombre a muchos de nuestros congéneres; en desmedro del debido proceso, la presunción de inocencia y en virtud de la preeminencia del frescor de la “lengua penal”.
La lengua y la boca que nos permiten deleitar los sabores y alimentar la vida, no podemos mancillarlas con tanta inmundicia verbal inoficiosa, que desdice mucho de nuestro talante.
Que felicidad la que se nota en esas “consejas”, hablando del otro, de lo que no se tiene certeza que así sea, al estilo de Voltaire y posando de “inmaculado” y “virtuoso”.
No falta en las susodichas “consejas”, todo un chorro de verborrea siempre casi sobre lo mismo:  “la situación del país”, y es hasta válido hacerlo como expresión de todo un inconformismo acumulado, pero que no pasa de ser un “inconformismo dormido” y paciente, que no sirve sino para “darle fresco a la lengua”.
En armonía con la dinámica de las “consejas”, hoy tenemos en Colombia, infinidades de  expertos narradores sobre la situación del país, y hasta parece que es un deleite vivir haciendo narrativas acerca de la misma.
Esas reiteradas narrativas siempre sobre lo mismo, son en realidad un culto al masoquismo clásico, que parece gustarle al “pueblo-pueblo” colombiano, que ya parece no inmutarse por nada, y como parodiando al León de Greiffe cuando decía: “juego mi vida, cambio mi vida , de todas maneras la llevo perdida”.
Que bueno sería convertir esas “consejas” en unas cálidas charlas donde impere el buen juicio, el propósito de preguntarnos: QUE HACER ?, y así juntarnos los que nos parecemos y buscar a otros que se parezcan a nosotros y nosotros a ellos, para hacer algo y mucho,  convertir las quejas sordas y los lamentos en acciones,  apartarnos del : “dejar hacer, dejar pasar”.  Nos hemos dedicado a narrar nuestras necesidades, problemas y angustias, pero no hacemos nada por la solución. Hablamos mal de los demás, con la seguridad que los demás también hablarán mal de nosotros,  en cada caso contaminándose el espíritu y la conciencia.
Hay un personaje en la vida política nacional, que es el personaje más vigente y de actualidad en Colombia, el cual no necesito nombrarlo, lo es porque quienes lo adulan no dejan de mencionarlo un instante y quienes no lo queremos, tampoco dejamos de hacer lo mismo; ese personaje está en su lógica y le ha dado buenos resultados, prueba de ello es que ganó el plebiscito del 2 de octubre de 2016 . Ante este hecho la pregunta es: qué hemos ganado y qué seguimos ganando con ocuparnos de él? ; él es “inmune”y nada le pasará; qué hemos ganado y seguimos ganando con todo lo relatado en el presente escrito?. Lo mejor es dedicarnos a Construir verdadera conciencia ciudadana, humana,  respetuosa, con conocimiento y voluntad critica, y de esta manera ganarnos al “pueblo-pueblo”, para contribuir a edificar la Nueva República.
Monteria La Perla del Sinu, abril 23 de 2017.