Oscurantismo Inquisidor

Horacio Garnica. Columnista invitado de Río Noticias.
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El siglo XVIII con la Ilustración, fue denominado el siglo de las luces, del iluminismo y de la razón; tres siglos después en Colombia, el partido político de gobierno, inspirado ese sí, en las doctrinas de la Inquisición y el oscurantismo medieval, pretende “eunucar” el libre pensar y proscribir el conocimiento y el pensamiento crítico, en el escenario académico de las aulas escolares, y convertir a los educadores en locutores de textos preestablecidos por la censura inquisitorial.

Testimonia la historia que durante los nefastos tiempos del oscurantismo espléndido, se “infertilizó” la academia, el saber y el conocimiento; «no floreció filosofía alguna, ni arte, ni poesía, ni música, ni política, ni derecho, ni medicina, ni libros, ni la vida misma». Pensar libremente estaba proscrito.

En la hora de ahora, un desconocido integrante de la Cámara de Representante, militante del partido político del gobierno del presidente Iván Duque, de nombre, Edwar Rodríguez, joven biológicamente pero anacrónico en sus ideas oscurantistas, retardatarias y neofascistas; intenta atentar contra la libertad de cátedra.

Nosotros tenemos que “defender cada centímetro de la libertad de cátedra” contra “las fuerzas de la oscuridad y los enemigos de la humanidad”; porque quien se inspira en la diosa griega Atenea, diosa de la guerra, es enemigo de la humanidad, y quien se inspira en la Inquisición para limitar la libertad de cátedra, criminaliza el pluralismo ideológico y político y la diversidad de saberes.

La absurda genialidad y la involución histórica que el susodicho Representante a la Cámara se propone con la limitación a la libertad de cátedra, no es una personal y casual ocurrencia de él, es la implementación de la Doctrina del Odio, al estilo Hitler, Mussoline y del fascismo clásico donde se inspira su Partido. Ya en una oportunidad «El Gran Jefe» de esa colectividad política había dicho que: «los maestros le tuercen el cerebro a los estudiantes». Luego una bella presentadora de ese Partido dice que los maestros adoctrinan a los estudiantes. Y unos años antes Mancuso dijo: «nosotros no matamos maestros, matamos guerrilleros vestidos de maestros». Es toda una sistemática acción política contra los maestros.

De lo antes dicho, se puede colegir la hipótesis de que los 1.084 maestros asesinados hasta hoy, tiene su sin razón presuntamente en el hecho de estar adoctrinando a estudiantes con ideas narco guerrilleras según expresión del video político que circuló en las redes sociales, y que ante el rechazo ciudadano fue borrado. Será que los crímenes contra los maestros son crímenes políticos? Y por qué tanta impunidad?

La pretendida mordaza a la libertad de cátedra, el odio y la persecución sindical, profesional y política contra los maestros, por parte de quienes sobra decir quiénes son, pues » por sus actos os conoceréis», requiere no de una simple respuesta REACTIVA; se requiere de una gran movilización de opiniones capaz de desnudar toda la procacidad de tan perversos designios políticos.

Independiente de la reacción de la intelectualidad y de los demócratas colombianos, ante tanta arbitrariedad política; FECODE con sus filiales, si bien, no puede hacerle a los estudiantes un llamado a la unidad política, si puede hacérselo a todos los maestros de Colombia para que se vinculen a los distintos partidos políticos alternativos, para poder defender el Estado Social de Derecho, hoy en peligro de ser suplantado por el Estado Comunitario, y para así estando dentro del mismo Estado , se pueda contrarrestar el reavivamiento del oscurantismo inquisidor y el florecimiento del neofascismo.

En el pasado el magisterio tuvo Senadores salidos de las entrañas de FECODE: Luis Carlos Avellaneda, Gloria Inés Ramírez, Jorge Guevara, Jaime Dussán, Senén Niño y Jorge Robledo que por años fue un ilustre profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

Ni un voto para quienes Mancillan el prestigio, la honra, la fama y el buen nombre de los maestros colombianos, y atentan contra el libre pensamiento. Amordazar la libertad de cátedra, es un crimen intelectual de inconmensurables consecuencias. Y pretender «el genio» representante Edwar Rodríguez, que los maestros piensen como él quiere que piensen, es un descomunal adefesio.

La libertad de cátedra está en peligro, no lo permitamos.