Pandemias letales de antaño

Artículo de opinión de : Horacio Garnica.

Horacio Garnica. Columnista de Río Noticias.

El decurso de la historia de la humanidad registra en sus páginas epidemiológicas, pandemias letales que devastaron infinidad de vidas en el orbe.

De la longeva Dinastía de los Antoninos en el Imperio Romano, específicamente del emperador Antonio Pio, deriva su nombre la pandemia conocida con el nombre de Peste Antonina que ocasionó 5 millones de cadáveres, y el nombre al parecer es la condena histórica a la Dinastía Antonina, similar a la pandemia en comento.

Algo similar ocurrió con el emperador Justiniano del Imperio Bizantino o Imperio Romano de Oriente, al ser denominada una pandemia: Plaga de Justiniano, por haber padecido esa enfermedad y en repudio a su gobierno imperial; el foco epidemiológico inició en Constantinopla o Estambul. Se calcula que mató aproximadamente a 50 millones de personas.

En el orden epidemiológico pandémico, La Peste Negra al parecer es la campeona, al acabar en su tiempo y esplendor macabro con el 30 por ciento de la población europea, al no contar con el suficiente adelanto médico- científico exigido para enfrentar dicha pandemia.

Esta pandemia anidada en las pulgas de las ratas negras, se diseminó por medio de estos roedores por muchas partes del mundo.

Albert Camus en su obra La Peste, relata lo sucedido en la ciudad de Oran donde al igual que en la hora de ahora, los enfermos necesitan soledad y morir solos como están muriendo actualmente muchos italianos. En Oran, según la pluma literaria de Albert Camus, el Dr. Bernard Rieux al salir de su casa encontró una rata muerta que escandalizó al portero Michel por lo extraño de su presencia. «En la casa no hay ratas», exclamó. Posteriormente el Dr. Bernard vio otra rata como atolondrada y luego murió en un charco de sangre. El incrédulo Michel se encontró luego con tres ratas muertas en el corredor de la casa. El Dr. Bernard Rieux salió a atender a sus pacientes y en el trayecto en las calles encontró muchas ratas muertas. Cuenta Albert Camus que el médico encontró a un enfermo de origen español que tenía «una respiración pedregosa».

Así inició sus estragos en la humanidad, la Peste Negra, anunciada con la extraña muerte de las ratas, lo que provocaba sólo comentarios, mientras la enfermedad se robustecía hasta matar el 30 por ciento de la población europea.

Una enfermedad que en sus iniciales tiempos de desarrollo se convirtió en pandemia, es la Viruela, con 56 millones de muertos. La trajo a América la conquista española; como quien dice: si no morían por los rigores de la conquista, morían víctimas de la viruela importada, y, es que la conquista española llegó con una carga de males, desgracias y malas costumbres.

Otra pandemia voraz, fue la gripe española ocasionada por el virus H1N1 con 50 millones de muertos. Con menos voracidad: la Viruela japonesa, la peste bubónica, fiebre amarilla, gripa rusa, gripa asiática, gripa de Hong Kong, SARS, gripe porcina, MERS y el ébola. Todas estas reminiscencias son necesarias para que no se nos «erosione la memoria», y resulte imperante que los gobiernos auspicien y estimulen los estudios e investigaciones sobre la taxonomía epidemiológica. Qué nos indica la carencia de Ventiladores para atender a los enfermos del coronavirus?; Qué nos indica la carencia de indumentaria protectora para el personal médico y paramédicos requeridos hoy? Si hay demanda en las especializaciones de epidemiologia?

Pandemia «ilustre» es el cólera; al escribir y publicar Gabriel García Márquez la novela: EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA donde la epidemia y el amor antagónicamente se entrelazan, pero cada uno por sus propios senderos: la epidemia haciendo rebosar los cementerios y el amor agitando los corazones enamorados de Fermina Daza y el Dr. Juvenal Urbino y posteriormente los amores con Florentino Ariza. Causa no única de esta pandemia es la carencia de agua potable, tan es así que un personaje de la novela en mención «era consciente de la acechanza mortal de las aguas de beber». No obstante bebían agua de las tinajas, cuyo fondo según lo describe García Márquez era un santuario de gusarapos.

«El cólera fue mucho más encarnizado con la población negra, por ser la más numerosa y pobre, pero en realidad no tuvo miramiento de colores ni linajes. Cesó de pronto como había empezado, y nunca se conoció el número de sus estragos, no porque fuera imposible establecerlo, sino porque una de nuestras virtudes más usuales era el pudor de las desgracias propias»(Gabriel García Márquez).

En ese tiempo del esplendor del Cólera, al igual que ahora con la pandemia del corona virus covid 19; claro está ahora con más rigor; se ha establecido una cuarentena para contener la voracidad de la pandemia que nos tiene con «el credo en la boca» encerrados y sin libertad, porque no hay medicina apropiada, no hay ventiladores, los médicos no tienen la indumentaria requerida, faltan muchas salas de cuidados intensivos y faltan camas entre otras necesidades.

Y, si tenemos un Sistema de salud muy frágil para atender a las enfermedades compañeras, y mucho más frágil para hacerle frente a una pandemia tan devastadora como el Corona virus Covid 19.

Ante lo que estamos viviendo, retrotraigo y parodio una expresión del Nobel García Márquez, cuando en algún pasaje de la novela: El AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA, se refería a LA AUTORIDAD DE LA MUERTE. Es decir, en la hora de ahora la única autoridad a obedecer y respetar es LA AUTORIDAD DE LA MUERTE. A no ser que se quiera ser » DUEÑO DE SU PROPIA MUERTE». Y de la muerte de los demás, sino nos ponemos a salvo de su amenaza.

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