¿Paro armado mañana? Redes sociales al servicio del terrorismo. Generar confianza, el reto de las autoridades

Imágenes como esta no se pueden repetir en Montería por culpa del terrorismo digital.

Gobernación, alcaldías, Ejército, Policía, Fiscalía y todas las autoridades de Córdoba han mandado mensajes, en los que invitan a la comunidad a salir de sus casas y no prestar atención al supuesto paro armado que se llevará a cabo mañana.

Se invita a no prestar atención a los mensajes trasmitidos por las redes sociales en los cuales las bandas criminales amenazan a la población que salga a trabaja o a hacer sus actividades normales. Sin embargo, existe un desafortunado antecedente en el cual las autoridades se mostraron débiles ante dichas amenazas.

El 1 de abril del presente año a través de mensajes en las redes sociales las bandas criminales encerraron en sus casas a un millón y medio de cordobeses. El reclamo de la comunidad en esa ocasión fue que ni la Policía ni el Ejército y mucho menos las autoridades civiles salieron a las calles a generar confianza.

Tardía mente en las horas de la noche de ese 1 de abril el Ejército salió a las calles después de un también tardío consejo de Seguridad con el Presidente Juan Manuel Santos.

A todos nos quedó en la retina las calles vacías de todos los municipios de Córdoba. La gente se preguntaba. ¿Dónde estaban las autoridades? y debido a que no hallaron respuestas se encerraron en sus casas, presos del miedo.

Ahora se tiene previsto que el Ejército salga desde esta noche a las calles. También en esta ocasión al parecer que se trata de amenazas falsas, puesto que las mismas bandas criminales han desmentido estar detrás de esos mensajes intimidatorios.

El mensaje también es para la comunidad, para que no propague el miedo, a salir de sus casas a no dejarse intimidar por la delincuencia. A cortar la cadena de mensajes, a no replicarlo, a no poner las redes sociales y medios de comunicación al servicio del terrorismo.

Las autoridades también deben generar confianza en la población rural que es donde más arraigado está el miedo a las bandas criminales.