Petro el indecente

Hace ya cerca de 6 meses le pregunté en este mismo espacio al entonces candidato y hoy senador Gustavo Petro, si podía asegurarle a la opinión pública que no había recibido dineros en efectivo que, por su posible ilicitud, hubiese omitido reportar como ingresos y cuya entrega estuviera documentada en video, junto con otros que darían cuenta de algunas de sus retorcidas aficiones personales.
 
No recibí respuesta del señor Petro. Para aquella época, una fuente de altísima credibilidad me había permitido ver el material audiovisual, pero sin querer entregármelo, por cuanto argumenta el peligro de muerte que ello le acarrearía, temor que se acrecentaba con la posibilidad de que Petro llegase a la Presidencia; sin embargo, por un lado, le seguí la pista a la información, y, por el otro, afortunadamente, Petro no llegó a la primera magistratura del Estado.

 

Durante varios meses he venido investigando los hechos registrados en el material audiovisual que dan cuenta de sórdidos episodios en la vida del señor Petro Urrego.
 
Parte del material salió a luz pública esta semana: en el fragmento revelado por la valiente senadora Paloma Valencia, aparece Gustavo Petro recibiendo una considerable cantidad de dinero en efectivo y guardándola en bolsas plásticas, de manos de un interlocutor no identificado por el público. En lo que se refiere a los otros videos, que ahora tengo en mi poder, considero que no tienen trascendencia en esta investigación, pues se trata de asuntos muy personales de Gustavo Petro, que pueden desviar la atención de lo realmente importante.
 
Durante mi investigación, tuve acceso a la historia y a varias fuentes que me permitieron presentar esta semana una denuncia para que sea la Justicia la que determine las responsabilidades penales que de aquella se puedan derivar y que le dan contexto al material que se ha revelado al público. Varios de esos testigos han decidido colaborar con la Fiscalía.
 
El señor Juan Carlos Montes tenía familiares en Ciénaga de Oro y allá se conoció con Petro, cuando ambos iban de vacaciones a ese pueblo cordobés. Montes pertenecía a una célula del M-19 que formó el entonces guerrillero “Aureliano”. Los principales cabecillas de esa célula eran el señor Montes, que es el protagonista del video de marras, y otros sujetos apellidados Lora y Avilés, respectivamente. Desde esa época, ese combo hacía de las suyas y se aprovechaba del erario para desviarlo a sus causas personales, disfrazadas de “luchas guerrilleras”.


 
Montes, camarada de vieja data de Petro, por experiencia propia tenía la prevención de quienes han sido copartícipes de las causas de Petro: su proclividad a utilizar a sus aliados y después desecharlos. Eso mismo lo vimos ya en la civilidad, en la alcaldía de Bogotá: sus camaradas y compañeros de gabinete terminaron golpeados por el megalómano: Antonio Navarro y Daniel García Peña dan cuenta de ello.

Por esa mala sangre de Petro y su gusto por la traición, la esposa de Montes decidió, motu proprio y como seguro, grabar las varias entregas de dineros que Montes le conseguía al excamarada convertido en caudillo, para que su cónyuge no se fuese a quedar por fuera de la repartija.
 
Pero Montes es apenas un eslabón de la cadena; su real fortaleza en la ecuación era la de ser aliado del polémico arquitecto Simón Vélez.

Vélez es un anarquista que, tal como dijo en su entrevista a la revista Gato Pardo, conseguía dineros de “inversionistas” con destino a las campañas políticas.
 
Vélez, en términos llanos, recogía dineros de dudosa o no dudosa procedencia para quienes estaban dispuestos a invertir en campañas, con fines -ésos SÍ- siempre dudosos, para recuperar la inversión y conseguir excedentes financieros de los dineros que se aportan por debajo de la mesa en las campañas políticas.
 
Simón Vélez se ha sabido vender en el mercado de su nicho como el hombre que construye con caña, pero (y así se retrata a sí mismo en su entrevista de Gato Pardo), además de ello, es un lobista financiero que recoge dineros, cualquiera sea su procedencia, para invertir en la política y sacar algún provecho de ello.
 
Entre los amigos y socios de Vélez aparece otro eslabón de la cadena, un personaje que ha trasegado por el narcotráfico con la astucia del que navega con bajo perfil para sobrevivir en el negocio, en la vida y en la libertad (como tantos otros que han pasado de agache durante décadas en actividades ilegales), y es conocido en el bajo mundo como “J9”.
 
Alias “J9” es un “traqueto” del oriente colombiano que trabajó en su negocio de narcotráfico con la guerrilla de las Farc, se escabulló de los “paras” que lo iban a matar por trabajar con el enemigo, se refugió en la protección del cartel del norte del Valle abriéndoles rutas y territorios en los Llanos Orientales y que, por su cercanía con las Farc, expandió su negocio a Venezuela.
 
“J9” usaba a Vélez como arquitecto para la construcción de proyectos – en Cartagena se les conoce un importante condominio en sociedad-; a la vez, por cuenta de sus negocios de narcotráfico con las Farc, este tenía conexiones con el llamado “cartel de los soles”, en el vecino país. Esa doble relación abrió las puertas de otro negocio en la Venezuela de Chávez: la construcción de viviendas de interés social.

Aprovecho para preguntarle a Gustavo Petro: ¿fueron los recomendados suyos para ejecutar ese negocio en el vecino país, el famoso arquitecto Simón Vélez y alias “J9”, los socios colombianos que no pudieron cumplir con los contratos de las casas gratis que tanto dolor de cabeza le dieron al finado Chávez?
 
Pues bien, ese Simón Vélez, el anarquista que se retrata de cuerpo entero en la revista Gatopardo, el amigo y socio de “J9”, es el hombre que tanto ha mencionado Petro en su defensa.

Del primero dijo haber recibido el “préstamo” registrado en el famoso video; sin embargo, Vélez desmintió de inmediato la versión del empréstito.
 
No era necesario esperar el comunicado de Simón Vélez: del audio se escucha con nitidez que no era ni un préstamo ni que los dineros provenían de las arcas del arquitecto.
 
Claramente, el video muestra que el episodio conocido del material audiovisual es apenas una de varias entregas; que se trata de un “negocio”, por el cual habría más pagos; negocio conseguido por Montes, el viejo camarada del M- 19, del cual pide de frente una comisión y sobre el que asegura también está involucrado Cáceres (“ese negocio es de él”, se le oye decir a Montes en la conversación).

La referencia no es sobre el senador Javier Cáceres Leal, que fue presidente del Senado en 2009 y que había sido fundador del Polo Democrático, partido de Petro durante muchos años; es un homónimo, que fue trabajador de confianza de Daniel “El Loco” Barrera, y que resultó asesinado en el año 2013 en una “vendetta” criminal.